viernes, 30 de mayo de 2008

Arquitectura normanda






Por segunda vez, el viaje de fin de semana de esta semana va a corresponder no a un lugar único, sino a todo un conjunto de monumentos: la llamada Arquitectura normanda, sobre la que traduje un artículo de la Wikipédia francesa a la edición en castellano.

El término es equívoco ya que, por una parte, no se refiere a la arquitectura en Normandía o de Normandía, mientras que por otra no se corresponde exactamente con un estilo arquitectónico claramente definido, aunque suele identificarse con uno en especial, el estilo románico. Vamos a ver con detalle estas matizaciones.

Respecto del estilo en sí, debe tenerse en cuenta que lo que hoy conocemos como arte románico es un estilo considerado peyorativamente hasta el siglo XIX, hasta el punto de que llegó a calificarse de gótico primitivo, término lo bastante expresivo como para poner claramente de manifiesto el desdén con el que era contemplado, ya que era convertido en una mera antesala del estilo gótico. En este marco de cosas, una de las expresiones utilizadas para edificios que poseían un conjunto de características comunes (y no sólo el marco geográfico) fue la de gótico normando. De esa errónea consideración como un gótico primitivo normando es de donde procede directamente la denominación actual. Para complicar las cosas, los ejemplos de transición entre el románico y el gótico, que algunos adscriben al románico y otros al gótico, son sin embargo siempre encajados dentro de la arquitectura normanda.

Por lo que se refiere a la zona geográfica en la que se encuentra presente el estilo, el nombre parece sugerir que debería ser únicamente la región francesa de Normandía, pero esta parte de la denominación del estilo es igualmente equívoca. En efecto, sí es cierto que el estilo que hoy denominamos arquitectura normanda nace en Normandía hacia finales del siglo X y especialmente durante la primera mitad del siglo XI, pero hay un hecho político y militar de enorme trascendencia para la expansión e incluso para alguna de las características del estilo (como luego veremos), y que por su importancia vamos a estudiar con más detalle.

Se trata de la invasión de Inglaterra llevada a cabo en 1066 por Guillermo, duque de Normandía, que reclamaba el trono de Inglaterra debido a sus relaciones familiares con los vikingos que en esas fechas ocupaban el país. Recordemos que los nord-men, normandos u hombres del norte no eran sino uno de los nombres que se daba a los vikingos...

Tras la victoria de los invasores en la batalla de Hastings, Guillermo tomó posesión del reino, nombrando como señores de las tierras a su grupo de amigos y caballeros de origen normando, que están pues en la base de la primitiva nobleza inglesa, así como de la actual.

Para asentarse en las tierras recién conquistadas, debían someter no solo a los vikingos partidarios del fallecido rey Harold sino también una larga lista de enemigos: los anglosajones que ocupaban el lugar antes de la llegada de los hombres del norte, los britanos que la ocuparon antes de la llegada de estos y que resistían en Cornwall, Gales y Escocia e incluso las apetencias de nuevas oleadas de vikingos procedentes de los fiordos escandinavos.

En estas condiciones, no extrañará que las primeras construcciones del estilo normando fuesen debidas a necesidades militares: castillos, torres e infinitas construcciones defensivas, dando origen a un tipo específico de castillos: los castillos en mota feudal. En efecto, en las tierras llanas de Inglaterra, con suaves colinas onduladas, los normandos levantaron colinas artificiales de tierra, rodeadas primero de una burda empalizada de madera, sobre la que levantaron una torre igualmente en madera, para luego rodearlo todo de un foso alimentado por las aguas de algún río cercano, que además garantizaba el suministro de agua. Más tarde, cuando las condiciones lo permitían, la primitiva torre de madera era sustituida por una torre más estable, construida con piedra, quedando la construcción de un castillo para una fase posterior. Un ejemplo de este primer tipo de construcciones nos lo muestra la primera fotografía que ilustra la entrada, y que corresponde al castillo de Cardiff, en tierras galesas.

Pero en esos tiempos turbulentos, la cruz y la espada iban muchas veces de la mano, con lo que era inevitable que el estilo se impusiese igualmente para las edificaciones religiosas: abadías, iglesias o catedrales. Al fin y al cabo, el alto clero inglés de esas fechas era de origen normando, como los nuevos señores de la tierra. He elegido para ilustrar esta parte una imagen de la catedral de Durham.

Otra cuestión a tener presente es que con el nombre de Arquitectura normanda se conoce en Inglaterra no sólo a este primer románico, sino también a edificaciones que ya corresponden a la transición con el arte gótico, e incluso a los primeros balbuceos de este nuevo estilo. Algo que debe ser tenido en cuenta a la hora de leer la bibliografía especializada, especialmente en lengua inglesa.

Puesto que, siguiendo los pasos de los vikingos, los ingleses muy pronto iniciaron la conquista de la vecina isla de Irlanda, el estilo se implantó sólidamente allí. A caballo entre los conflictos militares y el contacto comercial y religioso, se exportó igualmente a Escocia, con una nobleza que en muchos casos hablaba normando y desconocía la lengua escocesa de sus vasallos...

Para terminar, la arquitectura normanda llegó, a través de los normandos allí establecidos, a Sicilia y al reino de Nápoles. En esas nuevas tierras entró en contacto con otro estilo que ya hemos tratado, la Arquitectura bizantina, dando origen a un arte de síntesis entre ambos, también llamado arte normando. Pero de este último, el arte normando siciliano, mejor hablaremos en otra ocasión, ya que por la vinculación de Sicilia con la Corona de Aragón merece un estudio aparte.

Los créditos de la primera imagen, el castillo de Cardiff, se encuentran disponibles en Commons. Los créditos de la segunda imagen, de la catedral de Durham, igualmente se hallan en Commons.