jueves, 4 de diciembre de 2008

Apellido Momor, o Momó o Momo



Hace días que, por falta de tiempo, no añadía nuevas entradas al blog, y la de hoy va a estar dedicada a seguir con la serie correspondiente a los apellidos aragoneses, en concreto al apellido Momor, Momó o Momo, según las fuentes, que de las tres maneras lo he encontrado.

Se trata además de un apellido que interesa a la prima Karina, y fue investigando para ella como topé por primera vez con este apellido, en los libros parroquiales de Longás, a través de Lucio Solama Momó, el padre de Cayo Alastuey Mayayo, casado con Generosa Solana Mayayo, como comenta Karina en su página. Son datos que todavía tengo pendientes en parte de procesar para enviarle a Karina, así que cuando lo lea en el blog será la primera noticia que tenga de esta rama lateral suya.

Por la partida de bautismo de un hermano de Marcos, Lucio Solana Momo, dispongo de estos datos, aunque se da la casualidad de que topé con Lucio por mera casualidad en los libros de Uncastillo, en el bautismo de uno de sus hijos, ya que casó con María Casaus Frago, presumiblemente de Uncastillo a juzgar por sus apellidos y casi segura pariente de parientes míos. Y es que había mucho más movimiento en nuestros pueblos de lo que se suele pensar siempre...

Pero volvamos a Lucio y Marcos Solana Momo. Lucio Marcos Solana nació a las 2 de la tarde del 13 de diciembre de 1858 en Longás, donde fue bautizado el 15 de diciembre, siendo apadrinado por José Solana Momó, su hermano mayor, y María Berges Pérez, esposa de José, que casualmente era hija de Teresa Pérez Alastuey y nieta de Josefa Alastuey, así que parece que además era familia tambien...

Lucio Marcos Solana, por su parte, era hijo de Sebastián Solana Alamán, de Longás, y de Modesta Momó Momó, de Escó, sus abuelos paternos eran Mario Solana, de Longás, y María Ángela Alamán, de Longás (dos apellidos de profunda raigambre en Longás) y de Sebastián Momó y Teresa Momó, ambos de Longás, según los libros parroquiales, aunque cabe suponer que se trata de un error y que efectivamente proceden de Escó. Por lo demás, en la página dedicada a la localidad de Escó por el amigo José Luis Clemente aparece una relación de personas y en ellas se cita al apellido Momó (hablo de memoria, ya que desde este equipo no logro cargar correctamente los enlaces de la página de José Luis).

La casualidad (y el tiempo invertido en ello) han hecho que tenga un amplio elenco de miembros de esta familia, que a la que pueda pasaré a Karina.

Sin embargo, como siempre sucede cuando encuentro un apellido que hasta entonces no conocía, una de las cosas que me interesan es su origen y etimología, así que lo apunté en la lista de los apellidos a trabajar. Y mira por dónde, la casualidad (y el trabajo creando comunas para la Biquipedia) me han hecho topar con el lugar de origen del apellido: la localidad de Momor, cuyo nombre oficial en francés es Moumour. Es pues, como tantos otros, un apellido aragonés de origen occitano, de tipo toponímico. De ese pequeño lugar, que en el siglo XIV contaba con 55 fuegos, es de donde procede el apellido y de donde partió hace muchísimos años su primer portador...

La ilustración que acompaña esta entrada es una imagen de la iglesia de Momor, y sus créditos pueden contemplarse aquí.

martes, 14 de octubre de 2008

Las torres del Bayo, dejadas de la mano de Dios






La entrada de hoy va a estar dedicada a un lugar sumamente interesante y, sin embargo, casi completamente desconocido, hasta para los propios habitantes de las Cinco Villas, a pesar de ser un lugar de altísima importancia cultural e histórica en nuestra comarca. Se trata de las llamadas Torres del Bayo, o Torres d'o Bayo en nuestra lengua aragonesa, en un esbozo que he redactado para la Biquipedia aragonesa y que constituye una de las escasísimas referencias que del lugar se pueden encontrar por Internet.

Hay pocos datos sobre el lugar, y menos todavía que puedan ser utilizados como referencia para un texto enciclopédico, aunque poco a poco intentaré detallar y documentar los datos que conozco sobre el lugar.

Aunque Agustín Ubieto afirme, tal como recojo en la Biquipedia en aragonés, que la primera cita del lugar corresponde al año 1158, la primera construcción es anterior, del reinado de Ramiro II de Aragón, hacia 1140-1150, y su costrucción estaba orientada a la protección de las tierras de la Bardena aragonesa ante las constantes incursiones de nuestros vecinos navarros, además de a proteger las vías de acceso hacia las medias y altas Cinco Villas desde el sur, por la ruta que procede de Tudela. La propia historia del lugar nos explica que cumplió a la perfección con el objetivo propuesto, permitiendo durante 250 años la consolidación de las Cinco Villas como parte del reino de Aragón.

Pero vayamos por partes. Lo primero es indicar cómo llegar al lugar, una tarea casi imposible. Desde las modernas carreteras que recorren la comarca, el lugar es invisible, salvo que pongamos mucha atención. A pesar de hallarse en lo alto de un altozano, con un espléndido cortado que imposibilita el acceso desde el sur, sólo es visible precisamente viniendo desde el sur, desde Tudela, a través de las Bardenas. Para llegar, se debe uno adentrar por las estrechas carreteras que recorren los pueblos de colonización de las Bardenas, hasta tomar la carretera que va desde Santa Anastasia o la que va desde Bardena en dirección al moderno lugar de colonización que usurpó su nombre: El Bayo. Cerca del Bayo, a 2 o 3 km, uno debe adentrarse al azar hacia la izquierda por los campos de arroz, dando vueltas por los caminos sin asfaltar, hasta encontrarse por casualidad con que encuentra lo que busca, ya que no hay ningún tipo de señalización. A mí me costó más de una hora de dar vueltas y más vueltas... Pero de verdad, el camino vale la pena.

Lo que encontraremos hoy en pie son dos torres circulares, de la buena piedra arenisca de nuestras tierras, hermana pues de las piedras románicas de Biota, de Uncastillo, de Santa Quiteria, de Luesia o de Ejea. Y, como no podía ser menos, de puro estilo románico. Las torres se hallan a occidente del cabezo, acompañadas de los restos de una impresionante iglesia de gran tamaño, en estilo gótico primitivo, de la que sólo queda en pie el ábside, así como parte de los muros laterales, incluyendo una vasta bóveda que hoy utilizan como refugio los animales salvajes y que sin duda durante siglos fue refugio de pastores y de los bandoleros que recorrían la Bardena, como el famoso Sanchico Rota (famoso en nuestras tierras, que fuera nadie lo conoce, como siempre nos suele suceder).

Unos metros más hacia el este, en otro cabezo adyacente, se encuentra otra impresionante iglesia fortificada, a la que las fuentes denominan castillo. Mucho cuidado al visitar esta segunda, ya que el suelo está hueco debajo de buena parte del cabezo, como lo demuestra un gran agujero en el centro, que entre zarzas deja ver la bóveda que esconde.

En resumidas cuentas, junto a las dos torres lo que estamos contemplando son los restos de un monasterio cisterciense, sin que quede rastro apreciable de la localidad que creció en el lugar. Pero en 1380, los cistercienses decidieron que les convenía más entregarse a los navarros, así que conspiraron para ello, con lo que Pedro IV de Aragón ordenó que el castillo fuese arrasado. Con ello se marcó el fin del poblado existente a sus pies, del que hoy no quedan restos.

Como pertenecía a los condes de Aranda, que eran además señores de Biota, el lugar perteneció, como las tierras que lo rodean, a dicho conde, hasta que en los años 60 del pasado siglo se construyó el embalse de Yesa y el canal de las Bardenas. Aunque también hay que recordar que parte de las iglesias fueron demolidas a fines del XIX para levantar una presa en el cercano río Riguel.

¿Para cuándo se va a señalizar el acceso al lugar y se van a restaurar y consolidar los restos existentes?. ¿Habrá que esperar a que desaparezca?. Basta con ver las imágenes que acompaño para ver lo que estamos dejando perder, abandonándolo a palomas y cigüeñas, las únicas que hoy en día lo visitan y utilizan...

Como casi siempre, las imágenes son mías.

martes, 16 de septiembre de 2008

Tributo de las tres vacas








La entrada de hoy va a estar dedicada a comentar el Tributo de las tres vacas, un acto festivo que se celebra cada 13 de julio en forma prácticamente ininterrumpida desde el año 1375 en la misma muga del valle navarro del Roncal con el vecino valle bearnés de Baretous. En el acto, los habitantes del valle de Baretous hacen entrega a los roncaleses de tres vacas poseedoras de determinadas características, que fija un Tratado entre ambos valles de 1375, en compensación por el derecho que se concede a los baretoneses para utilizar los pastos de la parte más alta del valle.

En el artículo de la Wikipedia que he enlazado, Jorab, uno de los más cuidadosos editores que quedan en la Wikipedia en castellano, describe perfectamente la historia y la características del acto y su significado, por lo que recomiendo encarecidamente su lectura. Por ello me limitaré a señalar únicamente algunos aspectos complementarios.

Lo primero que quiero destacar es el hecho de que, para llegar a la solución pactada en el Tratado, se recurrió a los llamados hombres buenos y, en especial, a nuestros bien aragoneses habitantes del vecino valle de Ansó, que fueron determinantes en la conclusión del pacto, hasta el punto de que guardaron una copia del acuerdo. En tanto que nieto de Luesia y descendiente de familias de ganaderos de vacas de las pardinas de la sierra de Santo Domingo, familias que practicaban la transhumancia de los rebaños hacia esos mismos pastos, me siento muy orgulloso de saber que mis antepasados estuvieron presentes en esos actos a lo largo de generaciones.

Desgraciadamente hasta ahora no me había sido posible asistir, así que este año había llegado el momento de saldar esa vieja deuda. El 13 de julio, bien de mañana, salí de Malpica y me encaminé hacia el valle del Roncal. Como esos días en Barcelona, donde vivo, eran de un calor sofocante, iba en mangas de camisa. La primera mala noticia me la dió un roncalés en la gasolinera que hay a cola del embalse de Yesa, en Sigüés, donde llené el depósito del coche antes de remontar el curso del río Esca por el valle del Roncal: la noche anterior había nevado en el puerto de Belagua, justo donde se celebra la ceremonia... Miré al cielo, despejado y soleado, y pensé que con un día tan claro no iba a haber problemas, y menos con la cálida temperatura que había allí.

Así que subí hacia el norte, pasando por la preciosa foz de Sigüés, por Salvatierra de Esca, por Burgui, por Roncal, por Urzainqui y por Isaba. Parece muy largo, pero son sólo unos 40 km de paisajes de ensueño, verdes y agrestes. En Isaba faltaban unos 10 o 15 km para llegar arriba, pero el día estaba cubierto, gris y con una suave llovizna.

En breve apareció la niebla, espesa, hasta el punto de que sólo lograba ver unos metros de la carretera y casi nada del paisaje, que me consta por otros viajes que es una maravilla. Y así hasta que la Policía Foral de Navarra me hizo detener el coche al margen de la carretera, a unos dos km del puerto, para seguir camino a pie. Al bajar del coche, con el frío y la llovizna, uno de los policías me dijo que sería mejor llevar una chaqueta, pero como no la tenía había que aguantarse. Llegando a la cima un pastor me recomendó lo mismo, pero esta vez añadió el consejo de que me tomase unos pacharanes para entrar en calor. Cómo se nota que no hay controles de alcoholemia para los conductores de vacas...

Así que finalmente llegué al lugar del acto, que mientras tanto ya había comenzado. Se adelantó un rato por el mal tiempo. Hice un buen montón de fotografías, todas las que me permitía la niebla y el mar de paraguas que había allí. Estaban autoridades roncalesas y baretonesas, con sus respectivos trajes típicos, y algunos cargos públicos franceses, ceñidos con una banda con la bandera tricolor. Parlamentos, aplausos, acto de firma protocolaria de la renovación del acuerdo y, seguidamente, ceremonia de inspección de las vacas entregadas. Lástima que una cadena de televisión estaba rodando un reportaje y eso impedía obtener mejores imágenes, pero con las que tomé uno puede hacerse una idea. También había puestos de venta de vinos, licores, quesos o embutidos de ambos lados de las montañas y, cómo no, un puesto de venta de espectaculares bocadillos calientes y bebidas. Lástima que no pude seguir el consejo de tomarme unos pacharanes...

Para terminar la fiesta, bailes y celebraciones, que aún seguían cuando, a mediodía y con el sol rompiendo la niebla, me fui de allí. Os recomiendo asistir, si os es posible, pero por si las moscas, no olvidéis un paraguas y una chaqueta o jersey, por claro que parezca el día. Al regreso, pasando por Roncal, un termómetro marcaba 15ºC, al sol y abajo del valle, así que la temperatura que aguanté unas horas en mangas de camisa... mejor no pensarlo. A ver cuándo puedo repetir la visita.

Que siga la fiesta, pax avant...

Las imágenes son propias, una mínima selección de las doscientas y pico que tomé.

viernes, 22 de agosto de 2008

10.000 articlos en a Biquipedia en aragonés


Ista dentrada en o blog ye escrita en aragonés, a luenga propia d'Aragón, que yera á más á más a luenga de tota a mia familia aragonesa.

O motibo ye fazil de comprender: a Biquipedia en luenga aragonesa tien en iste momento ya 10.000 articlos. L'aragonés ye una luenga chicota, que nomás ye charrata por, alto u baxo, 10.000 fablants, por a persecuzión á que a que a estato sotsmesa y por a presión sobre os suyos fablants, que tienen a perzepzión de charrar mal cuando charran en aragonés.

Pero en a Biquipedia bi ha ya 10.000 articlos, uno por cada fablant. Ye una zifra redonda pero, á más á más, ye una zifra machica: un articlo por cada uno d'os fablants. Asinas que ya puets esleyir o tuyo articlo, si charras en aragonés.

Pero bi ha encara más. Ta comparar, bi ha más de 300.000.000 de chens que charran o castellán, pero en a Wikipedia en castellán nomás bi ha 390.920 articlos. Ye dezir, 1.000 fablants por articlo, alto u baxo. Iste feito permet de tomar conzienzia clara d'a importanzia d'istos 10.000 articlos.

Ta os 25.000!!!!

Nota: A imachen ye de Creative Commons, y a suya lizenzia y a informazión de l'autor ye aquí.

lunes, 7 de julio de 2008

Abadía de Sainte Foy de Conques




La entrada de hoy va a estar dedicada a una iglesia que para mí es una de las maravillas del románico en Francia, y que tuve el placer de visitar hace algunos años aunque por desgracia carezco de imágenes propias. Se trata de la iglesia de Sainte Foy (o de Santa Fe), situada en Conques (Concas en occitano), en el departamento del Aveyron, en Francia. El artículo que queda enlazado en la Wikipedia en castellano es una de mis más antiguas contribuciones allí, por lo que ruego indulgencia por los errores que sin duda contiene.

La obra, iniciada a mediados del siglo XI a impulso del abad Odolrico, corresponde al románico inicial, al menos en sus primeras fases, aunque puesto que la iglesia no se dio por concluida hasta avanzado el siglo XII y ha sufrido modificaciones y añadidos posteriores parte de sus elementos no se corresponden al románico, como por ejemplo las torres de la fachada, que fueron eregidas en el siglo XIX.

La iglesia no sólo destaca por su belleza, especialmente en lo que respecta al magnífico tímpano del Juicio Final, al que pienso dedicar una entrada específica. Otra de sus características es que sirvió como modelo para muchas iglesias de toda la región de Auvernia. Y no sólo es, sino que su propia ubicación en pleno Camino de Santiago ha hecho que su influencia haya llegado tan lejos como a la propia sede compostelana. Por otra parte, cabe recordar que el Aveyron fue una de las partes de Avernia de las que procedía buena parte de la inmigración occitana de la que ya hemos hablado en otras entradas del blog, por lo que su influencia en tierras aragonesas fue igualmente destacada, especialmente a través de la basílica de San Cernín, en Tolosa.

Os dejo pues leer con tranquilidad la entrada en Wikipedia, aunque necesitaría de un buen repaso...

Las imágenes corresponen a Commons. La primera, cuyos créditos se hallan aquí, es una vista de la fachada principal, en la que aparecen las torres del siglo XIX que antes comentaba. La segunda, cuyos créditos pueden consultarse aquí, ofrece por el contrario una magnífica perspectiva del ábside principal y de los absidiolos secundarios, así como de las cubiertas de los mismos.

Alastuey, en Bailo, comarca de la Jacetania






La entrada de hoy va a estar dedicada a uno de los muchos lugares existentes en la Jacetania, el lugar de Alastuey, en el municipio de Bailo.

Visité el lugar hará un par de años, para recoger fotografías del lugar para una de las primeras personas con quienes contacté en el mundo de la Genealogía, Karina Jara Alastuey, la webmaster de la página de Los Alastuey, con quien posteriormente he llegado a la conclusión de que somos familia, precisamente por su apellido Alastuey. A ella está dedicada esta entrada, esperando que le guste.

Fue una visita un poco rápida, ya que detrás mío avanzaba una tormenta que me había echado de los valles del Pirineo, así que desgraciadamente pude destinar poco rato a la visita, aunque pude hacer un buen puñado de fotografías y espero volver en próximos viajes. Cuando visité el lugar ya sabía que uno de mis apellidos es el apellido Alastuey, por mi quinta abuela Bárbara Cuiral Alastuey, natural de Luesia, que es nieta o bisnieta (me falta completar esa rama) de un Lamberto Alastuey natural de Longás y miembro de la Cofradía de Nobles de San Lamberto de Luesia, relacionado en el Padrón de Infanzones de Luesia de 1757. Pero del apellido Alastuey, de su historia y ramificaciones en las Cinco Villas y de los sucesos acontecidos a sus portadores hablaremos otro día con más detenimiento, que hay mucho que contar.

Como acabo de crear el artículo Alastuei (pues ese es el topónimo en aragonés) en la Biquipedia aragonesa, tengo frescos los datos generales, aunque deberé en el futuro completar aún más los datos de la localidad y subir fotografías.

Para llegar, hay dos opciones: bien desde la carretera de Puente la Reina a Jaca, tomando un desvío a la derecha, pasando por la abandonada pardina de Lardiés, bien desde Bailo, cerca el Puerto de Santa Bárbara, pasando por Arbués (conocido sobre todo por el inquisidor Pedro de Arbués, aunque era de Épila).

El lugar se encuentra sobre un pequeño altozano o pueyo (un día habrá que explicar los motivos de la ubicación de los pueblos), formando un núcleo compacto de viviendas, con algunos edificios notables, entre los que destaca la iglesia de San Miguel Arcángel, en la parte baja del pueblo, con un pequeño cementerio adosado, como es frecuente en la Jacetania. La iglesia es de planta románica, de postrimerías del siglo XII o de principios del XIII, aunque como suele ser habitual fue ampliamente reformada en el siglo XVII, momento en que se añadió al templo una segunda nave y se sustituyó la antigua cubierta de madera por una de lascas de piedra, algo muy habitual al norte de la sierra de Santo Domingo.

De la historia del lugar conocemos pocos datos. Sí sabemos que ya existía en el año 987, momento en que el monasterio de San Juan de la Peña manipuló documentos para intentar apropiarse del lugar, que era de realengo, y lo siguió siendo hasta 1428, momento e que el rey Alfonso V de Aragón efectuó la cesión del lugar al cenobio pinatense, al que perteneció hasta la misma desamortización de Mendizábal, en 1835. Posteriormente fue la capital de un municipio conjunto con Arbué, hasta los años 60 del siglo XIX, en que Arbués se hizo con la capitalidad del término, para integrarse después en el término de Bailo. Puesto que una de mis adquisiciones en anteriores viajes fue un libro acerca de la Historia de Bailo, que aún no he podido leer, espero poder amplia convenientemente estos sucintos datos.

De momento, pues, nos conformaremos con este breve esbozo...

Las imágenes forman parte de mi colección privada. La primera muestra el interior del pueblo, con el arco cubierto que hay a la izquierda que nos lleva hacia la iglesia, y con la tormenta, mi perseguidora, al fondo (por cierto, me atrapó en Bagüés, impidiéndome tomar fotos de sus iglesias románicas en ese viaje). La segunda es una vista de la fachada sur, con la puerta de acceso a la iglesia en forma de saledizo cubierto, y la tercera nos muestra el ábside de la primitiva iglesia románica, con su característico ajedrezado jaqués recorriendo la parte superior.

miércoles, 2 de julio de 2008

Uncastillo: Ermita de Santa Quiteria, junto al castillo de Sibirana





La entrada de hoy va a estar dedicada una vez más a Uncastillo, a la ermita de Santa Quiteria, de la que hablaba en mi entrada del pasado mes de mayo dedicada al castillo de Sibirana. En esa misma entrada prometía hablar de la sobria ermita de Santa Quiteria, situada a unos cincuenta metros del castillo, y de su estado, como aprecié en mi visita de septiembre de 2007.

Pero esta no va a ser una entrada laudatoria para Uncastillo, como pronto vais a comprobar. En efecto, en septiembre sentí una profunda pena por la situación de la ermita, pero durante la semana pasada la pena se convirtió en rabia contra todos los que han permitido que se llegase a esta situación.

Sibirana, su castillo, su ermita y el despoblado existente a los pies del conjunto son lugares para mí de muy alto interés, ya que en esa zona se hallaban parte de las tierras de mi familia de Luesia. Dispongo de una fotografía de los años veinte o principios de los treinta del siglo XX de mi bisabuelo tomada precisamente con las inconfundibles torres del castillo al fondo, en una de sus habituales cacerías, ya que la afición por la caza ha sido una constante en la rama familiar de mi abuela. Y tratándose de uno de los primeros centros fortificados cristianos en la cuenca del Arba, de la que procede una buena parte de mis antepasados, cabe suponer que no es imposible que alguno de ellos residiese en el castillo o en el pueblo, se refugiase en las torres de Sibirana en momentos de peligro o al menos orase en la ermita en más de una ocasión.

Por otra parte, Uncastillo ha hecho del arte románico una de sus señas de identidad propias, hasta el punto de que un pequeño pueblo de menos de mil habitantes ha sido capaz de crear una Fundación, la Fundación Uncastillo - Centro del Románico, dedicada entre otras cosas a la preservación del patrimonio cultural uncastillense.

Estando así las cosas, uno no comprende que se haya permitido el hundimiento de la cubierta de la ermita y el estado de abandono total en que se encuentra, por mucho que sea de propiedad privada. Es obligación ética y moral de la Fundación, del Ayuntamiento de Cultura y del Gobierno de Aragón tomar las medidas oportunas, instando si es necesario la expropiación de la ermita y del castillo para garantizar su conservación. Y desde este blog nos pondremos en contacto con la Fundación para transmitir esa misma idea.

Mientras tanto, las tres fotografías que acompañan a esta entrada en el blog nos dejan ver claramente el triste estado del templo, uno de los más antiguos del románico en las Cinco Villas, como seguidamente veremos.

Por lo que respecta a la ermita, según García Omedes corresponde al siglo XII, aunque uno modestamente piensa que el edificio es anterior, remontándose posiblemente a principios del siglo XI o incluso a finales del siglo X. Cuando menos, el castillo de Sibirana está ya documentado a finales del siglo X, aunque erróneamente Agustín Ubieto, en su Toponimia aragonesa medieval, afirme que la primera cita corresponde al año 1073, según recoge de la obra de Dámaso Sangorrín Libro de la Cadena del Concejo de Jaca, artículo publicado en 1931 en la Colección de Documentos para el Estudio de la Historia de Aragón. Así, en el mapa existente en la página 319 de la obra de Luis Javier Fortún Leire, un señorío monástico en Navarra (siglos IX-XIX) se reproduce un mapa de la zona correspondiente a 1024, en la que el monasterio de Leire poseía las villas de Undués (ni el de Lerda ni Undués-Pintano en Los Pintanos, sino un tercer Undués hoy desaparecido en la zona de la iglesia de San Adrián de Vadoluengo, hoy en término de Sangüesa), Serramiana (algo más al este, aguas arriba del río Onsella), Navardún y Oyarda (hoy desaparecido, muy cerca de Navardún), aparecen presentes los lugares de Sos, Cercastiel (hoy desaparecido, cerca del límite con Petilla), Petilla, Lobera, Lucientes (solar de una rama familiar de don Francisco de Goya y Lucientes, hoy despoblado en término de Longás), Longás, Sibrana, Uncastillo, Luesia, Asín, Eliso (hoy desaparecido, cerca del también desaparecido monasterio de San Esteban de Orastre en la ladera sur de la sierra de Santo Domingo), Biel, Orrios (un despoblado algo al sur de Fuencalderas), Agüero, Tolosana (otro despoblado en Murillo de Gállego) y el propio Murillo. En la página 322 de la misma obra se indica cómo en el 891 el castillo de Sibirana fue conquistado por los Banu Qasi, y en la página 323 se indica que el monasterio de Leire percibía en el siglo XI las rentas episcopales de Sibirana (y las de Cercastiel, Lobera, Longás, Lucientes, Petilla y Sos), además de las rentas de las villas que poseía en la bal d'Onsella. En la página 325 se habla de cómo en 1024 el monasterio percibía las tercias episcopales de 20 lugares en las Cinco Villas, entre ellos Sibirana. En las páginas 472 y 477 se indica cómo en 1197 Leire llevaba quince años sin percibir las rentas debidas de Sibirana, además de las del hoy despoblado de Javier (no confundir con Javier, en Navarra) junto al castillo de Royta, cercano a Sibirana.

Por otra parte, cabe destacar que Sibirana formó parte de la dote de Felicia de Roucy en 1170, a su boda con el rey Sancho I de Aragón.

Podemos ver que es un edificio extremadamente sencillo, de una única nave, que estuvo siempre dotado de cubiertas de madera, con un único ábside exento de decoración externa y dotado de una ventana-aspillera. La portada, también muy sencilla, contiene como elementos destacados un crismón sostenido por dos columnas dotadas de capiteles sin excesivos lujos decorativos, encalados. Una espesa zarza que crece en la misma puerta me impidió contemplar el sillar escrito de que habla García Omedes, que cifra en los años 1112-1146 y considera una posible transcripción del acta fundacional de la capilla.

En el interior, como se aprecia en la tercera fotografía, podemos contemplar un magnífico ejemplo de ajedrezado jaqués, uno de los ejemplos interiores más representativos en nuestra comarca, en la que este elemento decorativo alcanza su mayor esplendor, aunque todo el mundo lo relacione casi exclusivamente con la ciudad de Jaca.

En realidad, no era pues sino una sencilla capilla perteneciente al castillo, aunque sin duda en momentos posteriores atendió las necesidades espirituales de la pequeña aldea ubicada a los pies del castillo, pasando así a ejercer funciones de iglesia parroquial. En atención a su importancia histórica y no sólo artística, es imprescindible tomar las medidas necesarias para garantizar su conservación.

Las tres imágenes que acompañan el texto forman parte de mi colección particular. Las dos primeras corresponden a septiembre de 2007, mientras que la tercera es mucho más reciente, de la semana pasada.

domingo, 29 de junio de 2008

Escapada de una semana



Estos días he estado por Aragón, aprovechando que había una Junta Directiva de la Asociación de Genealogía e Historia de Aragón, de la que soy vicepresidente. Como es de las pocas ocasiones en que se ha celebrado en fin de semana, esta vez sí pude asistir...

La reunión, como siempre, interesante, aunque sólo haya sido por charlar un buen rato con amigos que comparten las mismas aficiones y por despedir a nuestro secretario, a quien sus deberes laborales van a obligar a residir en el extranjero durante un tiempo. Gonzalo, sé que leerás esta entrada, así que aprovecho para desearte mucha suerte, espero que al menos puedas hacer alguna fotografía de tu lugar de destino...

El viaje, sumamente caluroso, esta vez, especialmente la visita a Zaragoza, convertida ese fin de semana en un auténtico horno. Por el contrario, en casa, en Malpica, una temperatura muy suave, con noches frescas que uno echa mucho de menos de regreso a los calores urbanos... Y en alguna de las excursiones casi frío, como el sábado pasado por la noche en el valle del Roncal. Todo ello sin olvidar alguna tormenta, como la que convirtió durante unos minutos las calles de Malpica en auténticos ríos, suerte que para inundar Malpica hace falta el diluvio universal, que si no... Pero yo quedé empapado.

Como siempre, las circunstancias han hecho que haya podido hacer menos visitas a los archivos que las previstas, aunque he intentado exprimirlas al máximo, habiendo logrado muchos datos de interés para mis investigaciones genealógicas.

Y, cómo no, una enorme serie de fotografías para seguir ampliando mi ya muy nutrida colección. Fotos de Navarra y de Aragón, en esta ocasión. De Navarra, he visitado el monasterio de Leire, la villa romana de Liédena al final de la Foz de Lumbier y Olite y sus iglesias y palacio, con algunas fotos menores de otros lugares. De Aragón, me he dedicado a Jaca, a la Solana (parte, sólo Asieso, Guasillo o Guasiello en aragonés, Banaguás y Abay), a Lobera de Onsella, a Longás y a todo un conjunto de lugares con unas pocas imágenes.

Una parte de las fotgrafías tomadas serán subidas a Commons para ilustrar artículos en la Biquipedia aragonesa, y parte serán utilizadas en las entradas de este blog.

Pero para ir abriendo boca, os presentaré una imagen del pueblecito de Yesa, en Navarra aunque en la misma linde de Aragón, con la Sierra de Leire al fondo, de cuyas cumbres desbordan nubes bajas como niebla. Espero que la disfruteis, para mí fue una gozada, ya que además es una vista que he contemplado en varias ocasiones, aunque siempre sin cámara.

No quiero terminar sin agradecer la visita de tantos amigos, muchos más de los que uno esperaba. Algunos, viejos conocidos de otros proyectos, otros nuevos amigos que uno ha hecho en esta andadura. Va por todos vosotros, de Polonia a México y de Irlanda a Chile o Argentina, pasando por 31 países diferentes... Gracias, de todo corazón, por las más de 3.000 visitas acumuladas en poco más de un mes...

jueves, 19 de junio de 2008

Botaya




La entrada de hoy va a estar dedicada a otro de los muchos pequeños pueblecitos aragoneses que hoy languidecen plácidamente, pero que en épocas pasadas estuvieron en pleno centro de la Historia. Concretamente, vamos a hablar de Botaya, del que mientras estuve en la Wikipedia en castellano hice el boceto preparatorio que allí queda, a partir de las notas del trabajo de Manuel Benito Moliner sobre la etimología de las localidades altoaragonesas. En la Biquipedia aragonesa queda crear el topónimo y ampliarlo muy sustancialmente respecto de lo que hay en la Wikipedia en castellano. Botaya pertenece hoy al término municipal de Jaca, y comarca de la Jacetania.

Botaya era uno de los lugares que, al ver su nombre en el mapa, y siendo somero conocedor de sus circunstancias históricas, me hacían tener ganas de visitarlo, lo que finalmente pude hacer hace un par de años, por primera vez. En esta ocasión, además, estaba espoleado por el hecho de haber descubierto que una de mis antepasadas era natural de allí.

Aunque hoy es un lugar de difícil acceso, no siempre fue así, ni muchísimo menos. Hoy, para llegar a Botaya desde Jaca se debe seguir la ruta que siguieron los de la sublevación de Jaca en 1930, bordeando Peña Oroel y la sierra de San Juan de la Peña, para tomar después una estrecha carretera que sigue luego hasta el monasterio de San Juan de la Peña. Un desvío hacia el sur, tremendamete empinado, nos llevará hasta Botaya, siendo éste el único camino accesible por carretera. Existe una pista que nos lleva hasta Osia pero se encontraba en tan pésimo estado que me resultó imposible seguirla en un todoterreno.

Sin embargo.... al lado mismo de Botaya discurría en tiempos el equivalente de nuestras más modernas autopistas transeuropeas: la vía romana que, desde Zaragoza se dirigía al actual Bearn, a través de Ayerbe, el valle del río Gállego, el Valle de Hecho y el Puerto de Palo. Fue por esa vía por donde en la Alta Edad Media penetraron las más modernas influencias de la época, redifundidas desde los importantes asentamientos monásticos de las cercanías: San Juan de la Peña, San Pedro de Siresa y Santa Cruz de la Serós.

Desde allí, llegó un nuevo arte procedente de las tierras del norte, que encontró una tierra fecunda en la que arraigar y desarrollarse: el románico, uno de los elementos que hoy en día definen nuestras tierras. Por esta vía llegó el maestro de Agüero , al que hemos dedicado ya dos entradas en el blog y aún dedicaremos más.

Cuando visité Botaya, me encontrá con un lugar pequeño, de construcciones algo diseminadas, pero que estaba construido básicamente a lo largo de un eje, formado por la antigua calzada que atravesaba el lugar. Iba desgraciadamente con muy poco tiempo, por lo que no pude entretenerme, como suelo hacer, en charlar con los vecinos del pueblo, lo que intentaré subsanar en próximos viajes. Me dio tiempo tan sólo a hacer un breve recorrido por esas calles por las que caminaron mis antepasados, y para visitar la iglesia de San Esteban, sencilla pero sumamente interesante. Como suele ser frecuente, la primitiva iglesia románica fue posteriormente profundamente transformada, aunque se mantuvo el antiguo tímpano de la portada, desplazándolo de su lugar de origen y colocándolo en la pared sur, suspendido a una altura imposible. No os lo voy a describir, prefiero que lo veais con vuestros propios ojos, ya que es la imagen que acompaña esta entrada.

Existe, algo apartada del casco urbano, una pequeña ermita, anexa al cementerio de Botaya, la de San Miguel, que lamentablmente no pude visitar.

Os dejo igualmente la web de José Romero Fernández, que contiene una cuidada selección de fotografías, incluyendo de la ermita de San Miguel.

Sólo me queda recomendaros una visita, Botaya la merece. Pasear por sus tranquilas calles es uno de los caprichos que uno puede concederse de vez en cuando...

Sobre las imágenes, ambas son mías. La primera corresponde al tímpano de la iglesia de San Esteban, mientras que la segunda es de una de las casas del pueblo, una antigua casa infanzona con piedra armera en la portada, de una familia y apellido que por ahora se me escapan, aunque si no me equivoco en el lugar es hoy conocida como Casa Francha. Otra cosilla más a investigar...

domingo, 15 de junio de 2008

Uncastillo, artículo destacado en la Biquipedia aragonesa



La entrada de hoy va a estar una vez más dedicada a Uncastillo. El motivo, en este caso, es que los compañeros de la Biquipedia aragonesa han considerado que el artículo dedicado a Uncastillo que he redactado es un artículo destacado, por lo que aparecerá en la Portalada de la Biquipedia durante los meses de junio y julio.

Ciertamente, me hace mucha ilusión. En el año y medio que colaboré en la Wikipedia en castellano no llegué a presentar artículos como destacados, aunque sí contaba con once artículos buenos, categoría que no existe en la Biquipedia aragonesa. En los tres meses que llevo colaborando activamente en la Biquipedia, cuanto ya con un destacado.

Sin embargo, no considero, ni mucho menos, que el artículo en su estado actual deba darse por terminado: la sección de Historia debe ampliarse, tanto para mejorar la calidad de sus contenidos como para añadir lo que abarca desde 1500 hasta la actualidad, que hay mucho que contar. Otras secciones deben añadirse o mejorarse, para lo que dispongo de un buen acopio de bibliografía, incluyendo el magnífico trabajo Una villa aragonesa en el siglo XVII. La Organización Municipal de Uncastillo, de José Antonio Begueria y María Elena Fabón, editado por la Fundación Uncastillo Centro del Románico, que fue merecidamente premio Pedro del Frago, trabajo que incluye datos de otras localidades y en el que, a título anecdótico, se cita a varios antepasados míos.

Respecto del apartado de los monumentos de Uncastillo, habrá que mejorar alguna descripción, pero sobre todo lo que habrá es que crear artículos sobre las iglesias, castillos y ermitas. Y, especialmente, de los Bañales, para lo que cuento con las memorias de las excavaciones llevadas a cabo en los años cuarenta y cincuenta del pasado.

Y, por supuesto, seguir aportando fotografías, de las que tengo una gran reserva...

Todo ello sin olvidar los muchos artículos que hay por crear, ampliar y mejorar, de nuestra comarca, de Aragón y de otros lugares y del románico. Tengo pendiente la promesa que hice de mejorar el dedicado a Lobera de Onsella, así como el del monasterio de Leire. Y desvelaré que ando trabajando en algunos monumentos del románico catalán, navarro y aragonés.

Cualquiera de los lectores de esta entrada queda invitado a aportar lo que pueda a la mejora de éste y de los demás artículos de la Biquipedia. Hay mucho que hacer y cualquier ayuda será bienvenida.

La imagen es una vista de la portada principal, la menos espectacular, de la iglesia de Santa María de Uncastillo, tomada desde la iglesia de San Juan. Nos permite apreciar la magnífica torre gótica del templo, así como la cubierta de su nave única, en uno de esos atardeceres que tanto contribuyen a dotar de luminosidad a las antiguas piedras de la localidad.

martes, 10 de junio de 2008

Juan José Viamonte González, prócer argentino y nieto de aragoneses

Esta entrada va a tratar de Juan José Viamonte González, uno de los próceres de la independencia Argentina, nieto de aragoneses y posiblemente relacionado con Uncastillo y las Cinco Villas.

Por mera casualidad, en una de las listas de correo de Genealogía a las que estoy suscrito, en este caso el muy activo grupo de GenFrancesa, dedicado a la Genealogía francesa en castellano, se hablaba de una calle en Buenos Aires, concretamente la calle Viamonte. Para cualquiera relacionado con las Cinco Villas y más con Uncastillo, el apellido Viamonte necesariamente debe sonarle, así que la verdad es que me ha picado la curiosidad, y he preguntado en la lista a quién estaba dedicada la calle, sospechando que el origen familiar de esa persona no estaría muy lejos de nuestra tierra...

En menos de 10 minutos de plantear la pregunta, dos compañeros de la lista, Juan Carlos Alessandretti y Leticia Bargo, me han indicado que el nombre de la calle se refería al general argentino Juan José Viamonte, un esbozo de cuya biografía puede verse en la Wikipedia en castellano, en el enlace que dejo más arriba.

Juan José Viamonte nació en Buenos Aires el 9 de febrero de 1774, siendo hijo de militar. A partir de esos datos, una búqueda somera en Google me lleva a ver que parte de su árbol genealógico está accesible en Internet, en una web genealógica, donde se indica que era hijo del teniente Jaime Viamonte Mulardos, nacido en Mataró en 1739. Y, tal como suponía, que su abuelo era aragonés, nacido en Borja en fecha desconocida. Por cierto, siguen quedando en Borja portadores del apellido, como ésta, ésta o éste. Posiblemente desconozcan su parentesco con el prócer argentino...

En cualquier caso, uno sospecha que estas ramas proceden en última instancia de Uncastillo, donde aparecen multitud de portadores del apellido. Por lo demás, uno sigue sospechando que puede haber una relación con los Beamonte de Biel, El Frago y Orés. Que mira por dónde son una familia infanzona de la que soy descendiente... Nada, un enigma histórico más a desvelar, habrá que ir un día por donde se custodien los libros parroquiales de Borja para averiguarlo...

lunes, 9 de junio de 2008

Mitos genealógicos: Apellidos y escudos de armas

Hoy vamos a hablar de una de las tonterías que corren por Internet, y de las que unos cuantos aprovechados sacan tajada explotando la falta de conocimientos de los incautos que piquen. Es uno de los mitos genealógicos.

Sí, vamos a hablar de los famosos escudos de armas, esos que la mayoría del gran público cuando se le dice que uno es genealogista te preguntan siempre por el escudo de armas de su apellido.

Para empezar, lo primero que debe tenerse en cuenta es el origen de los escudos. En su momento, en una época en la que no había uniformes y en medio de una batalla uno no podía saber si el que blandía una espada frente a él era un amigo o un enemigo, los escudos aparecieron como una forma de identificar a los miembros de la mesnada o casa de un noble, de forma que al ver el dibujo (las armas heráldicas) pudiera uno evitarse liarse a trompazos con un aliado, en lugar de aprovechar el tiempo para zurrar la badana a un enemigo. De este modo, lo más fácil es que el escudo de armas reflejase el nombre o el apellido del señor, lo que hoy se conoce como armas parlantes, ya que nos dicen el apellido de su titular. Así, por ejemplo, un López podía decidir tomar un emblema heráldico en el que estuviese representado un lobo. Para quien no caiga en la cuenta, López o Lope latinizado se escribía Lupus, que es el nombre del lobo en latín, y es justamente el origen etimológico del apellido López. Otros preferían tomar como emblema familiar algo alusivo a la fiereza, como un león, a la agilidad e inteligencia no reñida con la fuerza, como un guepardo o un águila, etc, etc.

En esa primera y primitiva etapa cualquiera que mandase una mesnada de hombres podía tomar por su cuenta y riesgo cualquier escudo, pero muy pronto la cosa, como siempre sucede, fue asumida por la realeza, de forma que la concesión de un escudo de armas pasó a ser privilegio regio o, al menos, regulado para quedar en manos de un reducido grupo de personas. Se creó así la figura del encargado de dar fe del uso de un escudo, así como de concederlo o sancionar su uso en nombre del rey, y los armoriales o catálogos de escudos existentes.

Como es lógico, el uso del escudo era privativo de una persona concreta, que transmitía a sus descendientes, con lo que el apellido no era trascendente en absoluto, más todavía en una época en la que el uso del apellido tampoco estaba regulado y no era infrecuente que un hijo portase apellido distinto del paterno, a veces el del abuelo materno, a veces el de un pariente lejano o amigo, a veces el que le parecía a capricho de su padre.

La vanidad y las ansias de aparentar, algo muy humano, hicieron que muchas familias afirmasen estar emparentados con familias nobles, sea porque compartiesen el apellido, sea porque contasen con el dinero suficiente como para poder comprar falsos testigos que afirmasen su vinculación.

Pero en cualquier caso, los armoriales de estas épocas son ahora utilizados por los sacacuartos sin escrúpulos para explicarle al señor Juan García Sánchez que es decendiente de don García Sánchez y que le corresponde usar tal y cual escudo....

Pues va a ser que no. De hecho, si cualquiera hace uso de un escudo de armas que no le corresponde lo que está haciendo es un delito. Y para hacer uso legalmente de un escudo de armas hay que demostrar, con la documentación adecuada y mediante el correspondiente árbol genealógico, que se desciende de alguien autorizado al uso de ese escudo de armas. Y eso no es rápido ni barato, así que nada de confiar en que por 100 eurillos del ala nos van a dar nuestro escudo de armas del apellido...

Así, no existen escudos de armas de apellidos, sólo escudos de armas de familias, lo que explica porqué un apellido puede tener decenas de escudos y otro ni uno solo.

Para terminar, ¿es fácil encontrar antepasados con escudo de armas?. Bueno, yo ya he encontrado media docena, para mis líneas familiares, y seguramente seguiré encontrando más. Tengo hasta ahora los Trujillo, los Berges, los Diest, los Jordán, los Alastuey, y sospecho que pronto caerán los Beamonte, los Luna, los Martínez de Luna, etc, etc. Tiempo al tiempo... No tiene porqué ser diferente en tu caso, ni mucho menos, así que si te decides a trabajar en tu propio árbol podrás saberlo.

Historia del arte religioso cristiano: el románico



Hoy vamos a ver un vídeo existente en YouTube, de diez minutos de duración, que es un buen reportaje sobre las características generales del arte románico. A pesar de la brevedad del vídeo, recoge algunas de las características esenciales del estilo.

El reportaje nos habla de que se trata de un arte religioso, difundido a través de vías de comunicación y de peregrinación, que posee igualmente una alta variabilidad regional, lo que nos permite hablar de distintas escuelas. Poco a poco iremos viendo algunas.

Nos habla igualmente de sus características aquitectónicas: de que supone una evolución a partir de los modelos arquitectónicos anteriores, esencialmente del arte romano, aunque olvida comentar las influencias de la arquitectura bizantina y las de la arquitectura islámica, esta última más acusada en España y en Sicilia. También del uso de sillares de piedra labrada para formar gruesos muros exteriores, normalmente muy poco decorados, aunque a veces aparecen elementos distintivos en algunas zonas, como el ajedrezado jaqués tan típico de las Cinco Villas, del que un día de estos hablaremos con más atención.

También nos habla de la importancia de la portada del edificio, consistente en un arco de medio punto y que recoge un programa ideológico concreto a través de las esculturas presentes en ella. O de los ábsides semicirculares que cierran el fondo del edificio, cuyo interior está constituído por una bóveda de cañón.

Nos comenta igualmente de la escasez de luz interior a que dan lugar los muros gruesos, y de cómo ello invita al creyente al recogimiento religioso, a la sensación de sometimiento a Dios difuminándose en la masa de creyentes del interior del templo...

Pero no escribiré más, y os dejaré con el vídeo. Que lo disfruteis.

viernes, 6 de junio de 2008

Detenido un hombre en Castellón por destrozar documentos del Archivo Histórico Provincial de Teruel

Esta segunda entrada va a estar dedicada a una noticia de hoy, leída en el Heraldo de Aragón.

Resulta que la Policía ha detenido a un vándalo que se dedicaba a robar y destrozar documentación en Archivos Históricos, entre ellos el Archivo Histórico Provincial de Teruel.

Un salvaje, al que cabe equiparar a quienes hace poco comentábamos que quemaban libros. Son dos caras de la misma moneda.

Uno, que es usuario habitual de los Archivos, cada vez entiende más las medidas de protección. Recuerdo el episodio en el que otro salvaje de la misma catadura arrancó con una cuchilla de afeitar las iniciales miniadas de códices musicales medievales en mi tierras de las Cinco Villas.

Sólo puede exigirse mano dura con estos sujetos, mutiladores de nuestra Historia. Muy dura, extremadamente dura. Debe entenderse que la destrucción intencionada de patrimonio histórico de cualquier tipo debe ser equiparada con un acto de genocidio cultural, y aplicarse la misma pena.

Lo siento, no me quedan más palabras para comentar esta bestialidad.

Desembarco en Normandía




La primera entrada de hoy va a estar dedicada a un aniversario, el del desembarco de los Aliados en Normandía, durante la II Guerra Mundial, el 6 de junio de 1944. Es decir, hoy se cumplen 44 años de dicho acontecimiento.

Podría pensarse que es nada más que una fecha más, una de tantas. Pero en realidad se trató de un acontecimiento de enorme importancia militar, política e histórica, que abrió paso de forma definitiva al final de la guerra, al final del nazismo y al principio de las bases de la Europa que hoy conocemos.

Pero vayamos por pasos y empecemos por situar el acontecimiento. Desde la campaña de Francia en 1940, que acabó en desastre para los Ejércitos de los Aliados, y el segundo desastre que supuso la expulsión de los británicos de Grecia en la primavera de 1941, parecía que la guerra podía darse por acabada en Europa y que sólo faltaba un ligero empujón de los alemanes para atravesar el canal de la Mancha y eliminar la resistencia de los británicos, el último gran enemigo en Europa. De hecho, incluso los franceses de Pétain y los españoles de Franco ya daban por decidida la victoria de los alemanes en la guerra por lo que ya habían empezado a tomar posiciones para repartirse las migajas del festín.

Pero sucedió un imprevisto. Goering, el jefe de la Luftwaffe, tan fanfarrón como siempre, prometió que Inglaterra iba a ser dominada sólo por el poderío de sus aviones, y lanzó una campaña aérea destinada inicialmente a barrer del cielo a los aviones ingleses, lo que permitiría asegurar la supremacía aérea en el canal de la Mancha al menos lo suficiente como para asegurar la cobertura aérea a una flota de invasión alemana. Pero un puñado de pilotos de caza, entre los que parece ser que hubo algún piloto del antiguo Ejército Popular Republicano español, pudo conjurar la amenaza. Churchill, experto en frases famosas, acuñó aquella de que nunca, en la historia de los conflictos humanos, tantos debieron tanto a tan pocos. Hitler tenía que buscar un nuevo objetivo para sus inactivos ejércitos, y se decidió a atacar a la Unión Soviética, desde el verano de 1941.

Por otro lado, aunque sin dar importancia a la operación, envió a Libia a un joven general de las tropas blindadas alemanas, un tal Erwin Rommel, encargándole evitar que los ingleses expulsasen a los italianos de Libia, como ya lo habían hecho de Eritrea, Etiopía y Somalia.

Esta segunda operación se saldó con la definitiva derrota en la segunda Batalla de El Alamein, mientras que la primera, que había logrado poner contra la pared a los rusos, acabó en el desastre alemán en Stalingrado.

A la vez, en diciembre de 1941, los japoneses, pensando que era el mejor momento porque la atención de los europeos estaría en la guerra en Europa, atacó a los Estados Unidos en Pearl Harbour, a lo que siguió la declaración de guerra de los alemanes contra los estadounidenses, con lo que entró en juego el poderío industrial estadounidense.

Un general por entonces de segunda fila, un tal Dwight Eisenhower, fue el encargado de hacer sentir a los alemanes el peso del Ejército estadounidense, pero se optó por buscar un rincón más tranquilo, concretamente Marruecos y Argelia, para ir dando pequeños pasitos hacia el centro del dominio alemán. Tiempo más tarde, tras una penosa campaña, se llegó a Túnez, a la vez que los vencedores de El Alamein llegaban al mismo sitio desde el este, atravesando Libia. Costó derrotar a los alemanes en Túnez pero se hizo. Costó desembarcar en Sicilia, pero se hizo. En cambio, se tuvo demasiado miedo de desembarcar en Italia y se perdió una oportunidad de oro de echar a los alemanes de allí, algo que no se logró hasta 1945.

Y seguía faltando lo importante: el regreso al corazón de Europa. Volver a avanzar hasta el Rin, atravesarlo y avanzar hacia la capital alemana para acabar la guerra.

Y de eso es de lo que va a tratar esta entrada, del desembarco en Normandía que supuso el regreso de los Alidos a Francia, la liberación de este país y la rápida llegada (relativamente) a las fronteras alemanas.

La planificación de la operación, de la que se encargó Eisenhower, fue larga y difícil. Se tenía miedo al fracaso. Y no sólo porque un fracaso supondría retrasar al menos en un par de años la llegada de los aliados occidentales al núcleo de la lucha en Europa, sino porque los rusos habían logrado, tras su gran victoria del invierno de 1942-1943 en Stalingrado, derrotr ellos solitos a la todopoderosa arma blindada de la Wehrmacht, que se deshacía en invierno coo un azucarillo en el agua con los ataques del Ejército Rojo, que ya estaba muy cerca de las antiguas fronteras soviéticas. Y británicos y estadounidenses empezaban a tener miedo de que los rusos lograsen aplastar en solitario a los alemanes y, de paso, se quedasen con sus conquistas.

Pero finalmente, desde la noche del 5 al 6 de junio de 1944, tropas paracaidistas alemanas y británicas empezaron a caer por toda Normandía, con el encargo de desviar la atención de los alemanes del desembarco en las costas en la madrugada del 6 de junio pero también de tomar puntos neurálgicos clave para el despliegue de las tropas desembarcadas.

El 6 de junio, llegaron a las playas normandas los primeros soldados, luego seguidos po soldados canadienses, estadounidenses, ingleses, franceses, belgas, holandeses, luxemburgueses, polacos, checos, griegos, yugoslavos, indios, australianos o neozelandeses, con otros contingentes aún menores, entre ellos un puñado de republicanos españoles que combatían en las filas del Ejército británico o de la Francia Libre. Junio fue un mes duro, muy duro para ellos. Julio también, pero endulzado con el avance por la Francia liberada. Agosto fue el mes de los besos de las francesas a los soldados que avanzaban por toda Francia hacia el este, como recuerda uno de ellos, el español Amado Granell, el hombre que liberó París...

Para terminar, dos películas recomendadas: El día más largo y la muy crítica Salvar al soldado Ryan. Especialmente recomendado, como haré yo mañana, sesión doble, una detrás de otra, ya las tengo a punto...

Por si alguien tiene alguna duda, únicamente han sido redactados por mí en la Wikipedia en castellano los artículos sobre Eisenhower y la Liberación de París. Quedó pendiente la biografía de Amado Granell, que llegará un día a la Biquipedia en aragonés, que saldrá ganando...

Véase también el artículo en el blog de Hispa, que se me ha adelantado en el recuerdo de la efemérides.

Para los créditos de las imágenes, procedentes de Commons, véase uno y otro.

jueves, 5 de junio de 2008

El Arte Románico como fuente de la Creatividad Contemporánea

Con el título de El Arte Románico como fuente de la Creatividad Contemporánea, se celebra hoy 5 de junio y mañana 6 de junio un seminario internacional en la localidad de Ejea de los Caballeros, de carácter gratuito.

El seminario no sólo resulta interesante por los contenidos que se proponen, sino además por que incluye visitas guiadas a varios monumentos románicos cincovilleses. Así, mañana viernes se visitará la iglesia de El Salvador de Ejea, de la que hemos visto en este blog una imagen, y todavía veremos muchas más.

Para mayor información, os remito al comunicado de prensa de Europa Press, al blog Aragón románico y al programa oficial en ADEFO Cinco Villas.

Lástima de no poder estar allí...

domingo, 1 de junio de 2008

El Camino de Santiago en Aragón


La entrada de hoy va a esta dedicada al Camino de Santiago en nuestras tierras aragonesas, una ruta por la que penetraron en el reino todo tipo de influencias políticas, sociales, económicas y culturales, posteriormente difundidas por todo el país.

El Camino de Santiago era una ruta de los peregrinos que seguían hacia Santiago de Compostela, en Galicia, llegados desde casi todos los rincones de Europa. En realidad, como todos los caminos llevan a Roma, casi cualquiera de las rutas medievales es un Camino de Santiago, pero suele reservarse el nombre para un recorrido concreto, que penetra en Aragón desde la actual Francia (por eso también se le llama Camino Francés). Procedentes de varios lugares, los peregrinos iban confluyendo en una serie de rutas para cruzar los Pirineos, aunque otros llegaban por mar hasta los puertos catalanes penetrando desde tierras orientales en Aragón.

Los pasos por los Pirineos aragoneses fueron especialmente dos: el más oriental por el Somport (el Summus Portus de los romanos) y Candanchú, pasando por Canfranc (topónimo evocador de los francos que recorrían el camino) y siguiendo el curso del río Aragón hasta Jaca, girando allí por el curso del mismo río hacia occidente hacia Santa Cilia y Puente la Reina.

El segundo paso seguía la antigua calzada romana que discurría por el Puerto de Palo, siguiendo el curso del río Aragón Subordán por el valle de Hecho, pasando por Ciresa, con su espléndido monasterio de San Pedro, y Hecho, para enlazar con el anterior al final del valle, en Puente la Reina de Jaca.

Unidos ambos caminos, proseguían por la orilla izquierda del río Aragón, por Arrés, Martés, Mianos, Artieda, Ruesta y Undués de Lerda, para entrar en tierras navarras por Javier y Sangüesa. O bien por la orilla derecha pasaban por Berdún, Asso (hoy Asso-Veral), Escó y Tiermas, para entrar en Navarra por Yesa y Liédena, junto a la desembocadura de la Foz de Lumbier.

El camino era recorrido por numerosos grupos de peregrinos, pero también por mercaderes, artesanos, artistas y por muchos que buscaban un nuevo lugar en el que establecerse en busca de una vida mejor. Algunos seguían hasta el final, pero otros se iban quedando en las poblaciones aledañas al camino o se desviaban para instalarse en lugares cercanos o más alejados del mismo, al albur muchas veces de las casualidades.

Por el camino llegaban grupos de escultores y de canteros para trabajar en las grandes obras públicas de la época: puentes, iglesias, ermitas y catedrales. Y a través de la red secundaria de caminos llegaban hasta el último rincón del reino de Aragón, para dejarnos en herencia su trabajo, que hoy podemos admirar en la gran cantidad de monumentos románicos que jalonan su paso por nuestras tierras...

Por el camino llegaban también grupos de caballeros que anhelaban poner su espada al servicio de los reyes de los reinos peninsulares en su lucha contra los árabes, en busca de fortuna y de gloria. Unos alcanzaron señoríos y la gloria que buscaban. Otros hallaron una tumba anónima en una cualquiera de las muchas iglesias románicas o de los hospitales que jalonaban el camino...

Por el camino llegaban también caldereros, vidrieros, ebanistas, maestros armeros, curtidores, tejedores y decenas de otros poseedores de un oficio en busca de nuevos horizontes en los que poder vender el fruto de su trabajo en mejores condiciones que las de su tierra de origen.

Por el camino llegaban también campesinos escapados de los malos usos de sus señores, campesinos libres huyendo de pestes, guerras, saqueos y persecuciones religiosas, como las sufridas por los cátaros o por los protestantes, en busca de nuevas tierras que labrar, tanto o más feraces que las que dejaban atrás en tierras francas, occitanas, flamencas, alemanas, suizas, italianas, nórdicas o polacas.

La unión de todos ellos con los habitantes ya asentados en el reino de Aragón, junto con los mozárabes escapados de territorios sureños sometidos al Islam, es lo que hizo a los aragoneses tal y como somos hoy. No olvides nunca, si eres aragonés, que por ese camino llegaron a Aragón muchos de tus antepasados.

En resumidas cuentas, el Camino de Santiago no dejaba de ser uno de los grandes ejes de comunicación europeos, que discurría por Aragón. A diferencia de los actuales grandes ejes de comunicación transpirenaicos, que lo hacen por País Vasco y Cataluña. Pero para nuestra mentalidad propia del siglo XXI, muchas veces es difícil hacerse a la idea de qué significaba el camino y, sobretodo, de cómo estaba construido.

He elegido así uno de los vídeos que existen en YouTube y que nos muestra el aspecto físico en la actualidad de uno de los tramos del primitivo camino. Según indica el vídeo, se trata del tramo aledaño a Undués de Lerda, pero debo advertir que la imagen del monumento románico que aparece en primer lugar se parece muchísimo a la de la iglesia de Santa Cruz de la Serós, a la que habrá que dedicar otra entrada en este blog... Pero bromas aparte, lo que interesa es que se observe el empedrado de la calzada, que la hacía practicable incluso con episodios de lluvias que convertían los caminos de tierra en lodazales, o con episodios de sequía, que convertían los caminos de tierra en suplicios polvorientos. Un detalle más: cuando se os hable del embalse de Yesa, recordad que bajo él se encuentra una buena parte de ese Camino de Santiago aragonés, y que con su recrecimiento desaparecerán nuevos tramos bajo sus aguas, y con ellos buena parte de nuestra Historia, incluso de nuestra historia personal y familiar...

viernes, 30 de mayo de 2008

Arquitectura normanda






Por segunda vez, el viaje de fin de semana de esta semana va a corresponder no a un lugar único, sino a todo un conjunto de monumentos: la llamada Arquitectura normanda, sobre la que traduje un artículo de la Wikipédia francesa a la edición en castellano.

El término es equívoco ya que, por una parte, no se refiere a la arquitectura en Normandía o de Normandía, mientras que por otra no se corresponde exactamente con un estilo arquitectónico claramente definido, aunque suele identificarse con uno en especial, el estilo románico. Vamos a ver con detalle estas matizaciones.

Respecto del estilo en sí, debe tenerse en cuenta que lo que hoy conocemos como arte románico es un estilo considerado peyorativamente hasta el siglo XIX, hasta el punto de que llegó a calificarse de gótico primitivo, término lo bastante expresivo como para poner claramente de manifiesto el desdén con el que era contemplado, ya que era convertido en una mera antesala del estilo gótico. En este marco de cosas, una de las expresiones utilizadas para edificios que poseían un conjunto de características comunes (y no sólo el marco geográfico) fue la de gótico normando. De esa errónea consideración como un gótico primitivo normando es de donde procede directamente la denominación actual. Para complicar las cosas, los ejemplos de transición entre el románico y el gótico, que algunos adscriben al románico y otros al gótico, son sin embargo siempre encajados dentro de la arquitectura normanda.

Por lo que se refiere a la zona geográfica en la que se encuentra presente el estilo, el nombre parece sugerir que debería ser únicamente la región francesa de Normandía, pero esta parte de la denominación del estilo es igualmente equívoca. En efecto, sí es cierto que el estilo que hoy denominamos arquitectura normanda nace en Normandía hacia finales del siglo X y especialmente durante la primera mitad del siglo XI, pero hay un hecho político y militar de enorme trascendencia para la expansión e incluso para alguna de las características del estilo (como luego veremos), y que por su importancia vamos a estudiar con más detalle.

Se trata de la invasión de Inglaterra llevada a cabo en 1066 por Guillermo, duque de Normandía, que reclamaba el trono de Inglaterra debido a sus relaciones familiares con los vikingos que en esas fechas ocupaban el país. Recordemos que los nord-men, normandos u hombres del norte no eran sino uno de los nombres que se daba a los vikingos...

Tras la victoria de los invasores en la batalla de Hastings, Guillermo tomó posesión del reino, nombrando como señores de las tierras a su grupo de amigos y caballeros de origen normando, que están pues en la base de la primitiva nobleza inglesa, así como de la actual.

Para asentarse en las tierras recién conquistadas, debían someter no solo a los vikingos partidarios del fallecido rey Harold sino también una larga lista de enemigos: los anglosajones que ocupaban el lugar antes de la llegada de los hombres del norte, los britanos que la ocuparon antes de la llegada de estos y que resistían en Cornwall, Gales y Escocia e incluso las apetencias de nuevas oleadas de vikingos procedentes de los fiordos escandinavos.

En estas condiciones, no extrañará que las primeras construcciones del estilo normando fuesen debidas a necesidades militares: castillos, torres e infinitas construcciones defensivas, dando origen a un tipo específico de castillos: los castillos en mota feudal. En efecto, en las tierras llanas de Inglaterra, con suaves colinas onduladas, los normandos levantaron colinas artificiales de tierra, rodeadas primero de una burda empalizada de madera, sobre la que levantaron una torre igualmente en madera, para luego rodearlo todo de un foso alimentado por las aguas de algún río cercano, que además garantizaba el suministro de agua. Más tarde, cuando las condiciones lo permitían, la primitiva torre de madera era sustituida por una torre más estable, construida con piedra, quedando la construcción de un castillo para una fase posterior. Un ejemplo de este primer tipo de construcciones nos lo muestra la primera fotografía que ilustra la entrada, y que corresponde al castillo de Cardiff, en tierras galesas.

Pero en esos tiempos turbulentos, la cruz y la espada iban muchas veces de la mano, con lo que era inevitable que el estilo se impusiese igualmente para las edificaciones religiosas: abadías, iglesias o catedrales. Al fin y al cabo, el alto clero inglés de esas fechas era de origen normando, como los nuevos señores de la tierra. He elegido para ilustrar esta parte una imagen de la catedral de Durham.

Otra cuestión a tener presente es que con el nombre de Arquitectura normanda se conoce en Inglaterra no sólo a este primer románico, sino también a edificaciones que ya corresponden a la transición con el arte gótico, e incluso a los primeros balbuceos de este nuevo estilo. Algo que debe ser tenido en cuenta a la hora de leer la bibliografía especializada, especialmente en lengua inglesa.

Puesto que, siguiendo los pasos de los vikingos, los ingleses muy pronto iniciaron la conquista de la vecina isla de Irlanda, el estilo se implantó sólidamente allí. A caballo entre los conflictos militares y el contacto comercial y religioso, se exportó igualmente a Escocia, con una nobleza que en muchos casos hablaba normando y desconocía la lengua escocesa de sus vasallos...

Para terminar, la arquitectura normanda llegó, a través de los normandos allí establecidos, a Sicilia y al reino de Nápoles. En esas nuevas tierras entró en contacto con otro estilo que ya hemos tratado, la Arquitectura bizantina, dando origen a un arte de síntesis entre ambos, también llamado arte normando. Pero de este último, el arte normando siciliano, mejor hablaremos en otra ocasión, ya que por la vinculación de Sicilia con la Corona de Aragón merece un estudio aparte.

Los créditos de la primera imagen, el castillo de Cardiff, se encuentran disponibles en Commons. Los créditos de la segunda imagen, de la catedral de Durham, igualmente se hallan en Commons.

jueves, 29 de mayo de 2008

Románico en Uncastillo (II): iglesia de San Martín de Uncastillo




Hasta ahora en el blog hemos dedicado tres entradas a hablar de Uncastillo: Románico en Uncastillo (I), en la que veíamos una imagen de un capitel (aunque en realidad se trata de un modillón); Uncastillo, en la que veíamos una sucesión de imágenes del lugar; y Castillo de Sibirana, donde contemplábamos el castillo de dicho nombre.

Hoy vamos a volver a Uncastillo, esta vez para visitar la iglesia de San Martín, en la que me consta fueron bautizados algunos de mis antepasados. Actualmente, la iglesia está desafectada del culto, y se encuentra destinada desde 1999 a un Centro de Interpretación de Arte Religioso del Prepirineo, gestionado por Cider Prepirineo, cuya visita recomiendo, no en vano no pierdo la oportunidad de visitarla al menos una vez al año.

La iglesia estuvo consagrada a San Martín de Tours, y eso y nos da una pista sobre la vinculación de su fundación con las tierras occitanas, una constante en nuestra comarca. No en vano para esas fechas Uncastillo era una posesión feudal de los vizcondes de Béarn, estado independiente por esas fechas. Se considera como datada en el siglo XII, más concretamente hacia mediados de su segunda mitad, aunque algunos autores le confieren mayor antigüedad.

Respecto de su planta, se trata de una iglesia con una única nave, dotada con un ábside semicircular y cubierta de bóveda de cañón apuntado. Su acceso sur posee un tímpano que algunos consideran próximo al de San Pedro de Jaca, aunque presenta igualmente claras influencias lombardas

Su ornamentación presenta el típico ajedrezado jaqués de que otro día hablaremos con mayor detenimiento.

En el siglo XVI, la iglesia sufrió una amplia remodelación en estilo gótico tardío, que eliminó parte de su aspecto románico al elevar la altura de su nave y construir capillas adosadas a los lados, quedando todo ello cubierto por bóvedas de crucería estrellada. También se le adosó una torre, de planta cuadrada, que hoy en día es una de sus características visibles más destacadas. Finalmente, el claustro que hoy en día alberga la tienda del Centro de Interpretación es de esta misma época.

Para más detalles acerca del edificio, os remitiré a las páginas de García Omedes dedicadas a San Martín, acompañadas de varias fotografías.

Como buena parte de las iglesias de las Cinco Villas, San Martín de Uncastillo poseyó un órgano, datado en 1627, y recientemente restaurado.

Se encuentra situada junto a la plaza dedicada a Los 50 caballeros de Uncastillo, un tema del que ya hablaremos otro día...

Sobre las imágenes de la entrada, ambas son tomadas personalmente por mi. La primera de ellas está tomada dejando el ábside a la derecha, mientras que al fondo se puede ver parte del castillo existente sobre Peña Ayllón. La segunda, tomada desde el otro lado del río, a cierta distancia, aunque desgraciadamente a contraluz, nos permite sin embargo apreciar claramente la diferencia de altura entre el recrecimiento gótico de la nave y la menor altura del ábside románico, a la vez que nos permite contemplar plenamente la torre gótica adosada.

martes, 27 de mayo de 2008

Malpica de Arba



La entrada de hoy va a estar dedicada a Malpica de Arba, un pueblo de nuestras Cinco Villas, sobre el que redacté un primer esbozo de artículo en la Wikipedia en castellano y pronto ampliaré el que ya he creado en la Biquipedia aragonesa, que podéis encontrar aquí aunque todavía falta mucho por trabajar.

En la actualidad, la localidad de Malpica forma parte del término municipal de Biota, y ello desde los años 70 del pasado siglo XX, aunque fue independiente desde mediados del siglo XIX, perteneciendo hasta esta última fecha al término de Uncastillo (al igual que Layana. Tradicionalmente, su nombre ha sido siempre Malpica, al que se añadió la coletilla de Arba para diferenciarlo de los otros dos Malpicas, el de Bergantiños y el de Tajo. Por supuesto, su apellido hace referencia al río Arba de Luesia, sobre cuyo valle del tramo superior se tiene una espléndida vista desde Malpica.

Su iglesia es, cómo no, de planta románica, con torre defensiva adosada, aunque sufrió una restauración en el siglo XVIII, cuya fecha exacta se encuentra en la portada, que hizo desaparecer su portada románica para sustituirla por la insulsa portada actualmente existente. Uno puede permitirse el lujo de censurar a quienes hicieron dicho cambio puesto que me consta que la mayor parte de ellos eran antepasados míos...

La iglesia está dedicada a Nuestra Señora del Día y del Sol, lo que explica la existencia en Malpica del nombre de bautismo Diasol, propio y exclusivo del lugar. La parroquia dio su nombre a la Cofradía de Nuestra Señora del Día y del Sol, fundada en el siglo XIII o XIV, de la que se conocen escasísimos datos, por ahora. Se alza en pleno centro del lugar, sobre un antiguo promontorio rocoso que fue amurallado, al que se accedía a través de una rampa natural, como muestra la propia disposición de las casas del Muro (entre ellas, el corral y la solana de casa de is abuelos). Actualmente existe una reja que cierra el paso al recinto de la iglesia, aunque éste incluye la antigua casa parroquial, hoy propiedad privada, y que fue edificada a principios del siglo XX enlazando las casas ya existentes con la torre de la iglesia, lo que impide dar la vuelta completa a la iglesia. En la parte trasera existe, embebida en el edificio, parte de una losa sepulcral romana. En la mayor parte de su perímetro, se alza sobre un alto muro, coronando el promontorio en el centro del pueblo.

La iglesia, sin embargo, no es el único lugar de interés. A pesar de haberse hundido hace pocos años la antigua casa de la familia de los Cordera (curiosamente conocida en el siglo XX como Casa de la Pastora, por el oficio de sus últimos habitantes), que estaba dotada de un magnífico escudo parlante de los Cordera (antepasados míos, cómo no) lamentablemente desaparecido y del que desgraciadamente no me consta exista ninguna imagen salvo la que conservo en mi retina, existe otro escudo de armas, éste muy deteriorado, en la llamada Casa del Curro, y uno más, completamente borrado, en la antigua casa solariega de los Jordán (antepasados míos igualmente), de la que soy hoy propietario.

Igualmente, es de destacar el portal, resto del primitivo vallado que en tiempos pasados se cerraba por la noche para impedir el acceso al pueblo, o los numerosos arcos de piedra que hay en muchas de las casas, de los que alguno podría remontarse incluso a antes del siglo XV a juzgar por su diseño y estructura. En cualquier caso, es un bonito lugar por el que pasear y disfrutar de un magnífico ejemplo de la arquitectura popular cincovillesa.

En sus cercanías, la ermita de Santa Ana (o casi mejor Santana, como decimos todos en Malpica), sobre un cerro más alto, junto al cementerio, obviamente de estilo románico y con una magnífica vista hacia el llano de las Cinco Villas, y hacia el norte, hacia la sierra de Santo Domingo.

Abajo, junto al río, la llamada fuente del Diablo, sobre la que se cuenta la conocida leyenda de que fue construida por el demonio pero que éste fue embaucado por un inteligente mosén, con lo que el demonio hizo el trabajo pero no se llevó el alma de la pobre sirvienta que se la había prometido a cambio de evitarse el trabajo de sacar el agua del río. Su agua (la que queda, ya que en su mayor parte está canalizada para abastecimiento de Biota) es de gran calidad, fresca en verano y comparativamente más cálida en invierno. Modernamente, sobre el antiguo lavadero público adyacente, se ha construido una instalación para hacer fuego, con lo que se ha convertido en un punto habitual de celebración de comidas campestres, destacando las migas, el rancho o el ternasco a la brasa.

Al lado del río y de la fuente, bajo los cimientos del puente, se halla parte de la presa romana que permitía el aprovechamiento de las aguas del manantial y del propio río para abastacer a la villa romana de los Bañales, junto a Layana. De esta villa hablaremos otro día, pero a la derecha del blog pueden verse imágenes de la parte que subsiste en pie del acueducto que llevaba el agua desde el Arba hasta allí. Desgraciadamente, la presa, cuya existencia me era conocida por referencias antiguas, quedó al descubierto hace pocos años con motivo de las obras de la nueva carretera y del puente, aunque no pude tomar imágenes, y desconozco en qué medida ha podido afectar a los restos la nueva construcción.

Para quien sepa hallarlos, en el término de Malpica hay igualmente diversos poblados de época neolítica, de la Edad del Hierro y de épocas más modernas, como la posible ubicación del despoblado medieval de Arba, Arb o Arbe que aparece en el Cartulario de San Juan de la Peña y del que nos habla Agustín Ubieto Arteta en su Toponimia aragonesa medieval. Pero la ubicación exacta de estos lugares será mejor no divulgarla públicamente, no vaya alguien a tener malas tentaciones.

De las imágenes que acompañan a esta entrada, la segunda es una vista general de Malpica, tal como la ve quien llega por la carretera desde Biota. Ha sido amablemente cedida por Fernando Villa Compaired, a quien doy las gracias por ello. La primera es una obra propia, tomada desde la ermita de Santa Ana y centrada en la iglesia parroquial.