viernes, 22 de agosto de 2008

10.000 articlos en a Biquipedia en aragonés


Ista dentrada en o blog ye escrita en aragonés, a luenga propia d'Aragón, que yera á más á más a luenga de tota a mia familia aragonesa.

O motibo ye fazil de comprender: a Biquipedia en luenga aragonesa tien en iste momento ya 10.000 articlos. L'aragonés ye una luenga chicota, que nomás ye charrata por, alto u baxo, 10.000 fablants, por a persecuzión á que a que a estato sotsmesa y por a presión sobre os suyos fablants, que tienen a perzepzión de charrar mal cuando charran en aragonés.

Pero en a Biquipedia bi ha ya 10.000 articlos, uno por cada fablant. Ye una zifra redonda pero, á más á más, ye una zifra machica: un articlo por cada uno d'os fablants. Asinas que ya puets esleyir o tuyo articlo, si charras en aragonés.

Pero bi ha encara más. Ta comparar, bi ha más de 300.000.000 de chens que charran o castellán, pero en a Wikipedia en castellán nomás bi ha 390.920 articlos. Ye dezir, 1.000 fablants por articlo, alto u baxo. Iste feito permet de tomar conzienzia clara d'a importanzia d'istos 10.000 articlos.

Ta os 25.000!!!!

Nota: A imachen ye de Creative Commons, y a suya lizenzia y a informazión de l'autor ye aquí.

lunes, 7 de julio de 2008

Abadía de Sainte Foy de Conques




La entrada de hoy va a estar dedicada a una iglesia que para mí es una de las maravillas del románico en Francia, y que tuve el placer de visitar hace algunos años aunque por desgracia carezco de imágenes propias. Se trata de la iglesia de Sainte Foy (o de Santa Fe), situada en Conques (Concas en occitano), en el departamento del Aveyron, en Francia. El artículo que queda enlazado en la Wikipedia en castellano es una de mis más antiguas contribuciones allí, por lo que ruego indulgencia por los errores que sin duda contiene.

La obra, iniciada a mediados del siglo XI a impulso del abad Odolrico, corresponde al románico inicial, al menos en sus primeras fases, aunque puesto que la iglesia no se dio por concluida hasta avanzado el siglo XII y ha sufrido modificaciones y añadidos posteriores parte de sus elementos no se corresponden al románico, como por ejemplo las torres de la fachada, que fueron eregidas en el siglo XIX.

La iglesia no sólo destaca por su belleza, especialmente en lo que respecta al magnífico tímpano del Juicio Final, al que pienso dedicar una entrada específica. Otra de sus características es que sirvió como modelo para muchas iglesias de toda la región de Auvernia. Y no sólo es, sino que su propia ubicación en pleno Camino de Santiago ha hecho que su influencia haya llegado tan lejos como a la propia sede compostelana. Por otra parte, cabe recordar que el Aveyron fue una de las partes de Avernia de las que procedía buena parte de la inmigración occitana de la que ya hemos hablado en otras entradas del blog, por lo que su influencia en tierras aragonesas fue igualmente destacada, especialmente a través de la basílica de San Cernín, en Tolosa.

Os dejo pues leer con tranquilidad la entrada en Wikipedia, aunque necesitaría de un buen repaso...

Las imágenes corresponen a Commons. La primera, cuyos créditos se hallan aquí, es una vista de la fachada principal, en la que aparecen las torres del siglo XIX que antes comentaba. La segunda, cuyos créditos pueden consultarse aquí, ofrece por el contrario una magnífica perspectiva del ábside principal y de los absidiolos secundarios, así como de las cubiertas de los mismos.

Alastuey, en Bailo, comarca de la Jacetania






La entrada de hoy va a estar dedicada a uno de los muchos lugares existentes en la Jacetania, el lugar de Alastuey, en el municipio de Bailo.

Visité el lugar hará un par de años, para recoger fotografías del lugar para una de las primeras personas con quienes contacté en el mundo de la Genealogía, Karina Jara Alastuey, la webmaster de la página de Los Alastuey, con quien posteriormente he llegado a la conclusión de que somos familia, precisamente por su apellido Alastuey. A ella está dedicada esta entrada, esperando que le guste.

Fue una visita un poco rápida, ya que detrás mío avanzaba una tormenta que me había echado de los valles del Pirineo, así que desgraciadamente pude destinar poco rato a la visita, aunque pude hacer un buen puñado de fotografías y espero volver en próximos viajes. Cuando visité el lugar ya sabía que uno de mis apellidos es el apellido Alastuey, por mi quinta abuela Bárbara Cuiral Alastuey, natural de Luesia, que es nieta o bisnieta (me falta completar esa rama) de un Lamberto Alastuey natural de Longás y miembro de la Cofradía de Nobles de San Lamberto de Luesia, relacionado en el Padrón de Infanzones de Luesia de 1757. Pero del apellido Alastuey, de su historia y ramificaciones en las Cinco Villas y de los sucesos acontecidos a sus portadores hablaremos otro día con más detenimiento, que hay mucho que contar.

Como acabo de crear el artículo Alastuei (pues ese es el topónimo en aragonés) en la Biquipedia aragonesa, tengo frescos los datos generales, aunque deberé en el futuro completar aún más los datos de la localidad y subir fotografías.

Para llegar, hay dos opciones: bien desde la carretera de Puente la Reina a Jaca, tomando un desvío a la derecha, pasando por la abandonada pardina de Lardiés, bien desde Bailo, cerca el Puerto de Santa Bárbara, pasando por Arbués (conocido sobre todo por el inquisidor Pedro de Arbués, aunque era de Épila).

El lugar se encuentra sobre un pequeño altozano o pueyo (un día habrá que explicar los motivos de la ubicación de los pueblos), formando un núcleo compacto de viviendas, con algunos edificios notables, entre los que destaca la iglesia de San Miguel Arcángel, en la parte baja del pueblo, con un pequeño cementerio adosado, como es frecuente en la Jacetania. La iglesia es de planta románica, de postrimerías del siglo XII o de principios del XIII, aunque como suele ser habitual fue ampliamente reformada en el siglo XVII, momento en que se añadió al templo una segunda nave y se sustituyó la antigua cubierta de madera por una de lascas de piedra, algo muy habitual al norte de la sierra de Santo Domingo.

De la historia del lugar conocemos pocos datos. Sí sabemos que ya existía en el año 987, momento en que el monasterio de San Juan de la Peña manipuló documentos para intentar apropiarse del lugar, que era de realengo, y lo siguió siendo hasta 1428, momento e que el rey Alfonso V de Aragón efectuó la cesión del lugar al cenobio pinatense, al que perteneció hasta la misma desamortización de Mendizábal, en 1835. Posteriormente fue la capital de un municipio conjunto con Arbué, hasta los años 60 del siglo XIX, en que Arbués se hizo con la capitalidad del término, para integrarse después en el término de Bailo. Puesto que una de mis adquisiciones en anteriores viajes fue un libro acerca de la Historia de Bailo, que aún no he podido leer, espero poder amplia convenientemente estos sucintos datos.

De momento, pues, nos conformaremos con este breve esbozo...

Las imágenes forman parte de mi colección privada. La primera muestra el interior del pueblo, con el arco cubierto que hay a la izquierda que nos lleva hacia la iglesia, y con la tormenta, mi perseguidora, al fondo (por cierto, me atrapó en Bagüés, impidiéndome tomar fotos de sus iglesias románicas en ese viaje). La segunda es una vista de la fachada sur, con la puerta de acceso a la iglesia en forma de saledizo cubierto, y la tercera nos muestra el ábside de la primitiva iglesia románica, con su característico ajedrezado jaqués recorriendo la parte superior.

miércoles, 2 de julio de 2008

Uncastillo: Ermita de Santa Quiteria, junto al castillo de Sibirana





La entrada de hoy va a estar dedicada una vez más a Uncastillo, a la ermita de Santa Quiteria, de la que hablaba en mi entrada del pasado mes de mayo dedicada al castillo de Sibirana. En esa misma entrada prometía hablar de la sobria ermita de Santa Quiteria, situada a unos cincuenta metros del castillo, y de su estado, como aprecié en mi visita de septiembre de 2007.

Pero esta no va a ser una entrada laudatoria para Uncastillo, como pronto vais a comprobar. En efecto, en septiembre sentí una profunda pena por la situación de la ermita, pero durante la semana pasada la pena se convirtió en rabia contra todos los que han permitido que se llegase a esta situación.

Sibirana, su castillo, su ermita y el despoblado existente a los pies del conjunto son lugares para mí de muy alto interés, ya que en esa zona se hallaban parte de las tierras de mi familia de Luesia. Dispongo de una fotografía de los años veinte o principios de los treinta del siglo XX de mi bisabuelo tomada precisamente con las inconfundibles torres del castillo al fondo, en una de sus habituales cacerías, ya que la afición por la caza ha sido una constante en la rama familiar de mi abuela. Y tratándose de uno de los primeros centros fortificados cristianos en la cuenca del Arba, de la que procede una buena parte de mis antepasados, cabe suponer que no es imposible que alguno de ellos residiese en el castillo o en el pueblo, se refugiase en las torres de Sibirana en momentos de peligro o al menos orase en la ermita en más de una ocasión.

Por otra parte, Uncastillo ha hecho del arte románico una de sus señas de identidad propias, hasta el punto de que un pequeño pueblo de menos de mil habitantes ha sido capaz de crear una Fundación, la Fundación Uncastillo - Centro del Románico, dedicada entre otras cosas a la preservación del patrimonio cultural uncastillense.

Estando así las cosas, uno no comprende que se haya permitido el hundimiento de la cubierta de la ermita y el estado de abandono total en que se encuentra, por mucho que sea de propiedad privada. Es obligación ética y moral de la Fundación, del Ayuntamiento de Cultura y del Gobierno de Aragón tomar las medidas oportunas, instando si es necesario la expropiación de la ermita y del castillo para garantizar su conservación. Y desde este blog nos pondremos en contacto con la Fundación para transmitir esa misma idea.

Mientras tanto, las tres fotografías que acompañan a esta entrada en el blog nos dejan ver claramente el triste estado del templo, uno de los más antiguos del románico en las Cinco Villas, como seguidamente veremos.

Por lo que respecta a la ermita, según García Omedes corresponde al siglo XII, aunque uno modestamente piensa que el edificio es anterior, remontándose posiblemente a principios del siglo XI o incluso a finales del siglo X. Cuando menos, el castillo de Sibirana está ya documentado a finales del siglo X, aunque erróneamente Agustín Ubieto, en su Toponimia aragonesa medieval, afirme que la primera cita corresponde al año 1073, según recoge de la obra de Dámaso Sangorrín Libro de la Cadena del Concejo de Jaca, artículo publicado en 1931 en la Colección de Documentos para el Estudio de la Historia de Aragón. Así, en el mapa existente en la página 319 de la obra de Luis Javier Fortún Leire, un señorío monástico en Navarra (siglos IX-XIX) se reproduce un mapa de la zona correspondiente a 1024, en la que el monasterio de Leire poseía las villas de Undués (ni el de Lerda ni Undués-Pintano en Los Pintanos, sino un tercer Undués hoy desaparecido en la zona de la iglesia de San Adrián de Vadoluengo, hoy en término de Sangüesa), Serramiana (algo más al este, aguas arriba del río Onsella), Navardún y Oyarda (hoy desaparecido, muy cerca de Navardún), aparecen presentes los lugares de Sos, Cercastiel (hoy desaparecido, cerca del límite con Petilla), Petilla, Lobera, Lucientes (solar de una rama familiar de don Francisco de Goya y Lucientes, hoy despoblado en término de Longás), Longás, Sibrana, Uncastillo, Luesia, Asín, Eliso (hoy desaparecido, cerca del también desaparecido monasterio de San Esteban de Orastre en la ladera sur de la sierra de Santo Domingo), Biel, Orrios (un despoblado algo al sur de Fuencalderas), Agüero, Tolosana (otro despoblado en Murillo de Gállego) y el propio Murillo. En la página 322 de la misma obra se indica cómo en el 891 el castillo de Sibirana fue conquistado por los Banu Qasi, y en la página 323 se indica que el monasterio de Leire percibía en el siglo XI las rentas episcopales de Sibirana (y las de Cercastiel, Lobera, Longás, Lucientes, Petilla y Sos), además de las rentas de las villas que poseía en la bal d'Onsella. En la página 325 se habla de cómo en 1024 el monasterio percibía las tercias episcopales de 20 lugares en las Cinco Villas, entre ellos Sibirana. En las páginas 472 y 477 se indica cómo en 1197 Leire llevaba quince años sin percibir las rentas debidas de Sibirana, además de las del hoy despoblado de Javier (no confundir con Javier, en Navarra) junto al castillo de Royta, cercano a Sibirana.

Por otra parte, cabe destacar que Sibirana formó parte de la dote de Felicia de Roucy en 1170, a su boda con el rey Sancho I de Aragón.

Podemos ver que es un edificio extremadamente sencillo, de una única nave, que estuvo siempre dotado de cubiertas de madera, con un único ábside exento de decoración externa y dotado de una ventana-aspillera. La portada, también muy sencilla, contiene como elementos destacados un crismón sostenido por dos columnas dotadas de capiteles sin excesivos lujos decorativos, encalados. Una espesa zarza que crece en la misma puerta me impidió contemplar el sillar escrito de que habla García Omedes, que cifra en los años 1112-1146 y considera una posible transcripción del acta fundacional de la capilla.

En el interior, como se aprecia en la tercera fotografía, podemos contemplar un magnífico ejemplo de ajedrezado jaqués, uno de los ejemplos interiores más representativos en nuestra comarca, en la que este elemento decorativo alcanza su mayor esplendor, aunque todo el mundo lo relacione casi exclusivamente con la ciudad de Jaca.

En realidad, no era pues sino una sencilla capilla perteneciente al castillo, aunque sin duda en momentos posteriores atendió las necesidades espirituales de la pequeña aldea ubicada a los pies del castillo, pasando así a ejercer funciones de iglesia parroquial. En atención a su importancia histórica y no sólo artística, es imprescindible tomar las medidas necesarias para garantizar su conservación.

Las tres imágenes que acompañan el texto forman parte de mi colección particular. Las dos primeras corresponden a septiembre de 2007, mientras que la tercera es mucho más reciente, de la semana pasada.

domingo, 29 de junio de 2008

Escapada de una semana



Estos días he estado por Aragón, aprovechando que había una Junta Directiva de la Asociación de Genealogía e Historia de Aragón, de la que soy vicepresidente. Como es de las pocas ocasiones en que se ha celebrado en fin de semana, esta vez sí pude asistir...

La reunión, como siempre, interesante, aunque sólo haya sido por charlar un buen rato con amigos que comparten las mismas aficiones y por despedir a nuestro secretario, a quien sus deberes laborales van a obligar a residir en el extranjero durante un tiempo. Gonzalo, sé que leerás esta entrada, así que aprovecho para desearte mucha suerte, espero que al menos puedas hacer alguna fotografía de tu lugar de destino...

El viaje, sumamente caluroso, esta vez, especialmente la visita a Zaragoza, convertida ese fin de semana en un auténtico horno. Por el contrario, en casa, en Malpica, una temperatura muy suave, con noches frescas que uno echa mucho de menos de regreso a los calores urbanos... Y en alguna de las excursiones casi frío, como el sábado pasado por la noche en el valle del Roncal. Todo ello sin olvidar alguna tormenta, como la que convirtió durante unos minutos las calles de Malpica en auténticos ríos, suerte que para inundar Malpica hace falta el diluvio universal, que si no... Pero yo quedé empapado.

Como siempre, las circunstancias han hecho que haya podido hacer menos visitas a los archivos que las previstas, aunque he intentado exprimirlas al máximo, habiendo logrado muchos datos de interés para mis investigaciones genealógicas.

Y, cómo no, una enorme serie de fotografías para seguir ampliando mi ya muy nutrida colección. Fotos de Navarra y de Aragón, en esta ocasión. De Navarra, he visitado el monasterio de Leire, la villa romana de Liédena al final de la Foz de Lumbier y Olite y sus iglesias y palacio, con algunas fotos menores de otros lugares. De Aragón, me he dedicado a Jaca, a la Solana (parte, sólo Asieso, Guasillo o Guasiello en aragonés, Banaguás y Abay), a Lobera de Onsella, a Longás y a todo un conjunto de lugares con unas pocas imágenes.

Una parte de las fotgrafías tomadas serán subidas a Commons para ilustrar artículos en la Biquipedia aragonesa, y parte serán utilizadas en las entradas de este blog.

Pero para ir abriendo boca, os presentaré una imagen del pueblecito de Yesa, en Navarra aunque en la misma linde de Aragón, con la Sierra de Leire al fondo, de cuyas cumbres desbordan nubes bajas como niebla. Espero que la disfruteis, para mí fue una gozada, ya que además es una vista que he contemplado en varias ocasiones, aunque siempre sin cámara.

No quiero terminar sin agradecer la visita de tantos amigos, muchos más de los que uno esperaba. Algunos, viejos conocidos de otros proyectos, otros nuevos amigos que uno ha hecho en esta andadura. Va por todos vosotros, de Polonia a México y de Irlanda a Chile o Argentina, pasando por 31 países diferentes... Gracias, de todo corazón, por las más de 3.000 visitas acumuladas en poco más de un mes...

jueves, 19 de junio de 2008

Botaya




La entrada de hoy va a estar dedicada a otro de los muchos pequeños pueblecitos aragoneses que hoy languidecen plácidamente, pero que en épocas pasadas estuvieron en pleno centro de la Historia. Concretamente, vamos a hablar de Botaya, del que mientras estuve en la Wikipedia en castellano hice el boceto preparatorio que allí queda, a partir de las notas del trabajo de Manuel Benito Moliner sobre la etimología de las localidades altoaragonesas. En la Biquipedia aragonesa queda crear el topónimo y ampliarlo muy sustancialmente respecto de lo que hay en la Wikipedia en castellano. Botaya pertenece hoy al término municipal de Jaca, y comarca de la Jacetania.

Botaya era uno de los lugares que, al ver su nombre en el mapa, y siendo somero conocedor de sus circunstancias históricas, me hacían tener ganas de visitarlo, lo que finalmente pude hacer hace un par de años, por primera vez. En esta ocasión, además, estaba espoleado por el hecho de haber descubierto que una de mis antepasadas era natural de allí.

Aunque hoy es un lugar de difícil acceso, no siempre fue así, ni muchísimo menos. Hoy, para llegar a Botaya desde Jaca se debe seguir la ruta que siguieron los de la sublevación de Jaca en 1930, bordeando Peña Oroel y la sierra de San Juan de la Peña, para tomar después una estrecha carretera que sigue luego hasta el monasterio de San Juan de la Peña. Un desvío hacia el sur, tremendamete empinado, nos llevará hasta Botaya, siendo éste el único camino accesible por carretera. Existe una pista que nos lleva hasta Osia pero se encontraba en tan pésimo estado que me resultó imposible seguirla en un todoterreno.

Sin embargo.... al lado mismo de Botaya discurría en tiempos el equivalente de nuestras más modernas autopistas transeuropeas: la vía romana que, desde Zaragoza se dirigía al actual Bearn, a través de Ayerbe, el valle del río Gállego, el Valle de Hecho y el Puerto de Palo. Fue por esa vía por donde en la Alta Edad Media penetraron las más modernas influencias de la época, redifundidas desde los importantes asentamientos monásticos de las cercanías: San Juan de la Peña, San Pedro de Siresa y Santa Cruz de la Serós.

Desde allí, llegó un nuevo arte procedente de las tierras del norte, que encontró una tierra fecunda en la que arraigar y desarrollarse: el románico, uno de los elementos que hoy en día definen nuestras tierras. Por esta vía llegó el maestro de Agüero , al que hemos dedicado ya dos entradas en el blog y aún dedicaremos más.

Cuando visité Botaya, me encontrá con un lugar pequeño, de construcciones algo diseminadas, pero que estaba construido básicamente a lo largo de un eje, formado por la antigua calzada que atravesaba el lugar. Iba desgraciadamente con muy poco tiempo, por lo que no pude entretenerme, como suelo hacer, en charlar con los vecinos del pueblo, lo que intentaré subsanar en próximos viajes. Me dio tiempo tan sólo a hacer un breve recorrido por esas calles por las que caminaron mis antepasados, y para visitar la iglesia de San Esteban, sencilla pero sumamente interesante. Como suele ser frecuente, la primitiva iglesia románica fue posteriormente profundamente transformada, aunque se mantuvo el antiguo tímpano de la portada, desplazándolo de su lugar de origen y colocándolo en la pared sur, suspendido a una altura imposible. No os lo voy a describir, prefiero que lo veais con vuestros propios ojos, ya que es la imagen que acompaña esta entrada.

Existe, algo apartada del casco urbano, una pequeña ermita, anexa al cementerio de Botaya, la de San Miguel, que lamentablmente no pude visitar.

Os dejo igualmente la web de José Romero Fernández, que contiene una cuidada selección de fotografías, incluyendo de la ermita de San Miguel.

Sólo me queda recomendaros una visita, Botaya la merece. Pasear por sus tranquilas calles es uno de los caprichos que uno puede concederse de vez en cuando...

Sobre las imágenes, ambas son mías. La primera corresponde al tímpano de la iglesia de San Esteban, mientras que la segunda es de una de las casas del pueblo, una antigua casa infanzona con piedra armera en la portada, de una familia y apellido que por ahora se me escapan, aunque si no me equivoco en el lugar es hoy conocida como Casa Francha. Otra cosilla más a investigar...

domingo, 15 de junio de 2008

Uncastillo, artículo destacado en la Biquipedia aragonesa



La entrada de hoy va a estar una vez más dedicada a Uncastillo. El motivo, en este caso, es que los compañeros de la Biquipedia aragonesa han considerado que el artículo dedicado a Uncastillo que he redactado es un artículo destacado, por lo que aparecerá en la Portalada de la Biquipedia durante los meses de junio y julio.

Ciertamente, me hace mucha ilusión. En el año y medio que colaboré en la Wikipedia en castellano no llegué a presentar artículos como destacados, aunque sí contaba con once artículos buenos, categoría que no existe en la Biquipedia aragonesa. En los tres meses que llevo colaborando activamente en la Biquipedia, cuanto ya con un destacado.

Sin embargo, no considero, ni mucho menos, que el artículo en su estado actual deba darse por terminado: la sección de Historia debe ampliarse, tanto para mejorar la calidad de sus contenidos como para añadir lo que abarca desde 1500 hasta la actualidad, que hay mucho que contar. Otras secciones deben añadirse o mejorarse, para lo que dispongo de un buen acopio de bibliografía, incluyendo el magnífico trabajo Una villa aragonesa en el siglo XVII. La Organización Municipal de Uncastillo, de José Antonio Begueria y María Elena Fabón, editado por la Fundación Uncastillo Centro del Románico, que fue merecidamente premio Pedro del Frago, trabajo que incluye datos de otras localidades y en el que, a título anecdótico, se cita a varios antepasados míos.

Respecto del apartado de los monumentos de Uncastillo, habrá que mejorar alguna descripción, pero sobre todo lo que habrá es que crear artículos sobre las iglesias, castillos y ermitas. Y, especialmente, de los Bañales, para lo que cuento con las memorias de las excavaciones llevadas a cabo en los años cuarenta y cincuenta del pasado.

Y, por supuesto, seguir aportando fotografías, de las que tengo una gran reserva...

Todo ello sin olvidar los muchos artículos que hay por crear, ampliar y mejorar, de nuestra comarca, de Aragón y de otros lugares y del románico. Tengo pendiente la promesa que hice de mejorar el dedicado a Lobera de Onsella, así como el del monasterio de Leire. Y desvelaré que ando trabajando en algunos monumentos del románico catalán, navarro y aragonés.

Cualquiera de los lectores de esta entrada queda invitado a aportar lo que pueda a la mejora de éste y de los demás artículos de la Biquipedia. Hay mucho que hacer y cualquier ayuda será bienvenida.

La imagen es una vista de la portada principal, la menos espectacular, de la iglesia de Santa María de Uncastillo, tomada desde la iglesia de San Juan. Nos permite apreciar la magnífica torre gótica del templo, así como la cubierta de su nave única, en uno de esos atardeceres que tanto contribuyen a dotar de luminosidad a las antiguas piedras de la localidad.

martes, 10 de junio de 2008

Juan José Viamonte González, prócer argentino y nieto de aragoneses

Esta entrada va a tratar de Juan José Viamonte González, uno de los próceres de la independencia Argentina, nieto de aragoneses y posiblemente relacionado con Uncastillo y las Cinco Villas.

Por mera casualidad, en una de las listas de correo de Genealogía a las que estoy suscrito, en este caso el muy activo grupo de GenFrancesa, dedicado a la Genealogía francesa en castellano, se hablaba de una calle en Buenos Aires, concretamente la calle Viamonte. Para cualquiera relacionado con las Cinco Villas y más con Uncastillo, el apellido Viamonte necesariamente debe sonarle, así que la verdad es que me ha picado la curiosidad, y he preguntado en la lista a quién estaba dedicada la calle, sospechando que el origen familiar de esa persona no estaría muy lejos de nuestra tierra...

En menos de 10 minutos de plantear la pregunta, dos compañeros de la lista, Juan Carlos Alessandretti y Leticia Bargo, me han indicado que el nombre de la calle se refería al general argentino Juan José Viamonte, un esbozo de cuya biografía puede verse en la Wikipedia en castellano, en el enlace que dejo más arriba.

Juan José Viamonte nació en Buenos Aires el 9 de febrero de 1774, siendo hijo de militar. A partir de esos datos, una búqueda somera en Google me lleva a ver que parte de su árbol genealógico está accesible en Internet, en una web genealógica, donde se indica que era hijo del teniente Jaime Viamonte Mulardos, nacido en Mataró en 1739. Y, tal como suponía, que su abuelo era aragonés, nacido en Borja en fecha desconocida. Por cierto, siguen quedando en Borja portadores del apellido, como ésta, ésta o éste. Posiblemente desconozcan su parentesco con el prócer argentino...

En cualquier caso, uno sospecha que estas ramas proceden en última instancia de Uncastillo, donde aparecen multitud de portadores del apellido. Por lo demás, uno sigue sospechando que puede haber una relación con los Beamonte de Biel, El Frago y Orés. Que mira por dónde son una familia infanzona de la que soy descendiente... Nada, un enigma histórico más a desvelar, habrá que ir un día por donde se custodien los libros parroquiales de Borja para averiguarlo...

lunes, 9 de junio de 2008

Mitos genealógicos: Apellidos y escudos de armas

Hoy vamos a hablar de una de las tonterías que corren por Internet, y de las que unos cuantos aprovechados sacan tajada explotando la falta de conocimientos de los incautos que piquen. Es uno de los mitos genealógicos.

Sí, vamos a hablar de los famosos escudos de armas, esos que la mayoría del gran público cuando se le dice que uno es genealogista te preguntan siempre por el escudo de armas de su apellido.

Para empezar, lo primero que debe tenerse en cuenta es el origen de los escudos. En su momento, en una época en la que no había uniformes y en medio de una batalla uno no podía saber si el que blandía una espada frente a él era un amigo o un enemigo, los escudos aparecieron como una forma de identificar a los miembros de la mesnada o casa de un noble, de forma que al ver el dibujo (las armas heráldicas) pudiera uno evitarse liarse a trompazos con un aliado, en lugar de aprovechar el tiempo para zurrar la badana a un enemigo. De este modo, lo más fácil es que el escudo de armas reflejase el nombre o el apellido del señor, lo que hoy se conoce como armas parlantes, ya que nos dicen el apellido de su titular. Así, por ejemplo, un López podía decidir tomar un emblema heráldico en el que estuviese representado un lobo. Para quien no caiga en la cuenta, López o Lope latinizado se escribía Lupus, que es el nombre del lobo en latín, y es justamente el origen etimológico del apellido López. Otros preferían tomar como emblema familiar algo alusivo a la fiereza, como un león, a la agilidad e inteligencia no reñida con la fuerza, como un guepardo o un águila, etc, etc.

En esa primera y primitiva etapa cualquiera que mandase una mesnada de hombres podía tomar por su cuenta y riesgo cualquier escudo, pero muy pronto la cosa, como siempre sucede, fue asumida por la realeza, de forma que la concesión de un escudo de armas pasó a ser privilegio regio o, al menos, regulado para quedar en manos de un reducido grupo de personas. Se creó así la figura del encargado de dar fe del uso de un escudo, así como de concederlo o sancionar su uso en nombre del rey, y los armoriales o catálogos de escudos existentes.

Como es lógico, el uso del escudo era privativo de una persona concreta, que transmitía a sus descendientes, con lo que el apellido no era trascendente en absoluto, más todavía en una época en la que el uso del apellido tampoco estaba regulado y no era infrecuente que un hijo portase apellido distinto del paterno, a veces el del abuelo materno, a veces el de un pariente lejano o amigo, a veces el que le parecía a capricho de su padre.

La vanidad y las ansias de aparentar, algo muy humano, hicieron que muchas familias afirmasen estar emparentados con familias nobles, sea porque compartiesen el apellido, sea porque contasen con el dinero suficiente como para poder comprar falsos testigos que afirmasen su vinculación.

Pero en cualquier caso, los armoriales de estas épocas son ahora utilizados por los sacacuartos sin escrúpulos para explicarle al señor Juan García Sánchez que es decendiente de don García Sánchez y que le corresponde usar tal y cual escudo....

Pues va a ser que no. De hecho, si cualquiera hace uso de un escudo de armas que no le corresponde lo que está haciendo es un delito. Y para hacer uso legalmente de un escudo de armas hay que demostrar, con la documentación adecuada y mediante el correspondiente árbol genealógico, que se desciende de alguien autorizado al uso de ese escudo de armas. Y eso no es rápido ni barato, así que nada de confiar en que por 100 eurillos del ala nos van a dar nuestro escudo de armas del apellido...

Así, no existen escudos de armas de apellidos, sólo escudos de armas de familias, lo que explica porqué un apellido puede tener decenas de escudos y otro ni uno solo.

Para terminar, ¿es fácil encontrar antepasados con escudo de armas?. Bueno, yo ya he encontrado media docena, para mis líneas familiares, y seguramente seguiré encontrando más. Tengo hasta ahora los Trujillo, los Berges, los Diest, los Jordán, los Alastuey, y sospecho que pronto caerán los Beamonte, los Luna, los Martínez de Luna, etc, etc. Tiempo al tiempo... No tiene porqué ser diferente en tu caso, ni mucho menos, así que si te decides a trabajar en tu propio árbol podrás saberlo.

Historia del arte religioso cristiano: el románico



Hoy vamos a ver un vídeo existente en YouTube, de diez minutos de duración, que es un buen reportaje sobre las características generales del arte románico. A pesar de la brevedad del vídeo, recoge algunas de las características esenciales del estilo.

El reportaje nos habla de que se trata de un arte religioso, difundido a través de vías de comunicación y de peregrinación, que posee igualmente una alta variabilidad regional, lo que nos permite hablar de distintas escuelas. Poco a poco iremos viendo algunas.

Nos habla igualmente de sus características aquitectónicas: de que supone una evolución a partir de los modelos arquitectónicos anteriores, esencialmente del arte romano, aunque olvida comentar las influencias de la arquitectura bizantina y las de la arquitectura islámica, esta última más acusada en España y en Sicilia. También del uso de sillares de piedra labrada para formar gruesos muros exteriores, normalmente muy poco decorados, aunque a veces aparecen elementos distintivos en algunas zonas, como el ajedrezado jaqués tan típico de las Cinco Villas, del que un día de estos hablaremos con más atención.

También nos habla de la importancia de la portada del edificio, consistente en un arco de medio punto y que recoge un programa ideológico concreto a través de las esculturas presentes en ella. O de los ábsides semicirculares que cierran el fondo del edificio, cuyo interior está constituído por una bóveda de cañón.

Nos comenta igualmente de la escasez de luz interior a que dan lugar los muros gruesos, y de cómo ello invita al creyente al recogimiento religioso, a la sensación de sometimiento a Dios difuminándose en la masa de creyentes del interior del templo...

Pero no escribiré más, y os dejaré con el vídeo. Que lo disfruteis.

viernes, 6 de junio de 2008

Detenido un hombre en Castellón por destrozar documentos del Archivo Histórico Provincial de Teruel

Esta segunda entrada va a estar dedicada a una noticia de hoy, leída en el Heraldo de Aragón.

Resulta que la Policía ha detenido a un vándalo que se dedicaba a robar y destrozar documentación en Archivos Históricos, entre ellos el Archivo Histórico Provincial de Teruel.

Un salvaje, al que cabe equiparar a quienes hace poco comentábamos que quemaban libros. Son dos caras de la misma moneda.

Uno, que es usuario habitual de los Archivos, cada vez entiende más las medidas de protección. Recuerdo el episodio en el que otro salvaje de la misma catadura arrancó con una cuchilla de afeitar las iniciales miniadas de códices musicales medievales en mi tierras de las Cinco Villas.

Sólo puede exigirse mano dura con estos sujetos, mutiladores de nuestra Historia. Muy dura, extremadamente dura. Debe entenderse que la destrucción intencionada de patrimonio histórico de cualquier tipo debe ser equiparada con un acto de genocidio cultural, y aplicarse la misma pena.

Lo siento, no me quedan más palabras para comentar esta bestialidad.

Desembarco en Normandía




La primera entrada de hoy va a estar dedicada a un aniversario, el del desembarco de los Aliados en Normandía, durante la II Guerra Mundial, el 6 de junio de 1944. Es decir, hoy se cumplen 44 años de dicho acontecimiento.

Podría pensarse que es nada más que una fecha más, una de tantas. Pero en realidad se trató de un acontecimiento de enorme importancia militar, política e histórica, que abrió paso de forma definitiva al final de la guerra, al final del nazismo y al principio de las bases de la Europa que hoy conocemos.

Pero vayamos por pasos y empecemos por situar el acontecimiento. Desde la campaña de Francia en 1940, que acabó en desastre para los Ejércitos de los Aliados, y el segundo desastre que supuso la expulsión de los británicos de Grecia en la primavera de 1941, parecía que la guerra podía darse por acabada en Europa y que sólo faltaba un ligero empujón de los alemanes para atravesar el canal de la Mancha y eliminar la resistencia de los británicos, el último gran enemigo en Europa. De hecho, incluso los franceses de Pétain y los españoles de Franco ya daban por decidida la victoria de los alemanes en la guerra por lo que ya habían empezado a tomar posiciones para repartirse las migajas del festín.

Pero sucedió un imprevisto. Goering, el jefe de la Luftwaffe, tan fanfarrón como siempre, prometió que Inglaterra iba a ser dominada sólo por el poderío de sus aviones, y lanzó una campaña aérea destinada inicialmente a barrer del cielo a los aviones ingleses, lo que permitiría asegurar la supremacía aérea en el canal de la Mancha al menos lo suficiente como para asegurar la cobertura aérea a una flota de invasión alemana. Pero un puñado de pilotos de caza, entre los que parece ser que hubo algún piloto del antiguo Ejército Popular Republicano español, pudo conjurar la amenaza. Churchill, experto en frases famosas, acuñó aquella de que nunca, en la historia de los conflictos humanos, tantos debieron tanto a tan pocos. Hitler tenía que buscar un nuevo objetivo para sus inactivos ejércitos, y se decidió a atacar a la Unión Soviética, desde el verano de 1941.

Por otro lado, aunque sin dar importancia a la operación, envió a Libia a un joven general de las tropas blindadas alemanas, un tal Erwin Rommel, encargándole evitar que los ingleses expulsasen a los italianos de Libia, como ya lo habían hecho de Eritrea, Etiopía y Somalia.

Esta segunda operación se saldó con la definitiva derrota en la segunda Batalla de El Alamein, mientras que la primera, que había logrado poner contra la pared a los rusos, acabó en el desastre alemán en Stalingrado.

A la vez, en diciembre de 1941, los japoneses, pensando que era el mejor momento porque la atención de los europeos estaría en la guerra en Europa, atacó a los Estados Unidos en Pearl Harbour, a lo que siguió la declaración de guerra de los alemanes contra los estadounidenses, con lo que entró en juego el poderío industrial estadounidense.

Un general por entonces de segunda fila, un tal Dwight Eisenhower, fue el encargado de hacer sentir a los alemanes el peso del Ejército estadounidense, pero se optó por buscar un rincón más tranquilo, concretamente Marruecos y Argelia, para ir dando pequeños pasitos hacia el centro del dominio alemán. Tiempo más tarde, tras una penosa campaña, se llegó a Túnez, a la vez que los vencedores de El Alamein llegaban al mismo sitio desde el este, atravesando Libia. Costó derrotar a los alemanes en Túnez pero se hizo. Costó desembarcar en Sicilia, pero se hizo. En cambio, se tuvo demasiado miedo de desembarcar en Italia y se perdió una oportunidad de oro de echar a los alemanes de allí, algo que no se logró hasta 1945.

Y seguía faltando lo importante: el regreso al corazón de Europa. Volver a avanzar hasta el Rin, atravesarlo y avanzar hacia la capital alemana para acabar la guerra.

Y de eso es de lo que va a tratar esta entrada, del desembarco en Normandía que supuso el regreso de los Alidos a Francia, la liberación de este país y la rápida llegada (relativamente) a las fronteras alemanas.

La planificación de la operación, de la que se encargó Eisenhower, fue larga y difícil. Se tenía miedo al fracaso. Y no sólo porque un fracaso supondría retrasar al menos en un par de años la llegada de los aliados occidentales al núcleo de la lucha en Europa, sino porque los rusos habían logrado, tras su gran victoria del invierno de 1942-1943 en Stalingrado, derrotr ellos solitos a la todopoderosa arma blindada de la Wehrmacht, que se deshacía en invierno coo un azucarillo en el agua con los ataques del Ejército Rojo, que ya estaba muy cerca de las antiguas fronteras soviéticas. Y británicos y estadounidenses empezaban a tener miedo de que los rusos lograsen aplastar en solitario a los alemanes y, de paso, se quedasen con sus conquistas.

Pero finalmente, desde la noche del 5 al 6 de junio de 1944, tropas paracaidistas alemanas y británicas empezaron a caer por toda Normandía, con el encargo de desviar la atención de los alemanes del desembarco en las costas en la madrugada del 6 de junio pero también de tomar puntos neurálgicos clave para el despliegue de las tropas desembarcadas.

El 6 de junio, llegaron a las playas normandas los primeros soldados, luego seguidos po soldados canadienses, estadounidenses, ingleses, franceses, belgas, holandeses, luxemburgueses, polacos, checos, griegos, yugoslavos, indios, australianos o neozelandeses, con otros contingentes aún menores, entre ellos un puñado de republicanos españoles que combatían en las filas del Ejército británico o de la Francia Libre. Junio fue un mes duro, muy duro para ellos. Julio también, pero endulzado con el avance por la Francia liberada. Agosto fue el mes de los besos de las francesas a los soldados que avanzaban por toda Francia hacia el este, como recuerda uno de ellos, el español Amado Granell, el hombre que liberó París...

Para terminar, dos películas recomendadas: El día más largo y la muy crítica Salvar al soldado Ryan. Especialmente recomendado, como haré yo mañana, sesión doble, una detrás de otra, ya las tengo a punto...

Por si alguien tiene alguna duda, únicamente han sido redactados por mí en la Wikipedia en castellano los artículos sobre Eisenhower y la Liberación de París. Quedó pendiente la biografía de Amado Granell, que llegará un día a la Biquipedia en aragonés, que saldrá ganando...

Véase también el artículo en el blog de Hispa, que se me ha adelantado en el recuerdo de la efemérides.

Para los créditos de las imágenes, procedentes de Commons, véase uno y otro.

jueves, 5 de junio de 2008

El Arte Románico como fuente de la Creatividad Contemporánea

Con el título de El Arte Románico como fuente de la Creatividad Contemporánea, se celebra hoy 5 de junio y mañana 6 de junio un seminario internacional en la localidad de Ejea de los Caballeros, de carácter gratuito.

El seminario no sólo resulta interesante por los contenidos que se proponen, sino además por que incluye visitas guiadas a varios monumentos románicos cincovilleses. Así, mañana viernes se visitará la iglesia de El Salvador de Ejea, de la que hemos visto en este blog una imagen, y todavía veremos muchas más.

Para mayor información, os remito al comunicado de prensa de Europa Press, al blog Aragón románico y al programa oficial en ADEFO Cinco Villas.

Lástima de no poder estar allí...

domingo, 1 de junio de 2008

El Camino de Santiago en Aragón


La entrada de hoy va a esta dedicada al Camino de Santiago en nuestras tierras aragonesas, una ruta por la que penetraron en el reino todo tipo de influencias políticas, sociales, económicas y culturales, posteriormente difundidas por todo el país.

El Camino de Santiago era una ruta de los peregrinos que seguían hacia Santiago de Compostela, en Galicia, llegados desde casi todos los rincones de Europa. En realidad, como todos los caminos llevan a Roma, casi cualquiera de las rutas medievales es un Camino de Santiago, pero suele reservarse el nombre para un recorrido concreto, que penetra en Aragón desde la actual Francia (por eso también se le llama Camino Francés). Procedentes de varios lugares, los peregrinos iban confluyendo en una serie de rutas para cruzar los Pirineos, aunque otros llegaban por mar hasta los puertos catalanes penetrando desde tierras orientales en Aragón.

Los pasos por los Pirineos aragoneses fueron especialmente dos: el más oriental por el Somport (el Summus Portus de los romanos) y Candanchú, pasando por Canfranc (topónimo evocador de los francos que recorrían el camino) y siguiendo el curso del río Aragón hasta Jaca, girando allí por el curso del mismo río hacia occidente hacia Santa Cilia y Puente la Reina.

El segundo paso seguía la antigua calzada romana que discurría por el Puerto de Palo, siguiendo el curso del río Aragón Subordán por el valle de Hecho, pasando por Ciresa, con su espléndido monasterio de San Pedro, y Hecho, para enlazar con el anterior al final del valle, en Puente la Reina de Jaca.

Unidos ambos caminos, proseguían por la orilla izquierda del río Aragón, por Arrés, Martés, Mianos, Artieda, Ruesta y Undués de Lerda, para entrar en tierras navarras por Javier y Sangüesa. O bien por la orilla derecha pasaban por Berdún, Asso (hoy Asso-Veral), Escó y Tiermas, para entrar en Navarra por Yesa y Liédena, junto a la desembocadura de la Foz de Lumbier.

El camino era recorrido por numerosos grupos de peregrinos, pero también por mercaderes, artesanos, artistas y por muchos que buscaban un nuevo lugar en el que establecerse en busca de una vida mejor. Algunos seguían hasta el final, pero otros se iban quedando en las poblaciones aledañas al camino o se desviaban para instalarse en lugares cercanos o más alejados del mismo, al albur muchas veces de las casualidades.

Por el camino llegaban grupos de escultores y de canteros para trabajar en las grandes obras públicas de la época: puentes, iglesias, ermitas y catedrales. Y a través de la red secundaria de caminos llegaban hasta el último rincón del reino de Aragón, para dejarnos en herencia su trabajo, que hoy podemos admirar en la gran cantidad de monumentos románicos que jalonan su paso por nuestras tierras...

Por el camino llegaban también grupos de caballeros que anhelaban poner su espada al servicio de los reyes de los reinos peninsulares en su lucha contra los árabes, en busca de fortuna y de gloria. Unos alcanzaron señoríos y la gloria que buscaban. Otros hallaron una tumba anónima en una cualquiera de las muchas iglesias románicas o de los hospitales que jalonaban el camino...

Por el camino llegaban también caldereros, vidrieros, ebanistas, maestros armeros, curtidores, tejedores y decenas de otros poseedores de un oficio en busca de nuevos horizontes en los que poder vender el fruto de su trabajo en mejores condiciones que las de su tierra de origen.

Por el camino llegaban también campesinos escapados de los malos usos de sus señores, campesinos libres huyendo de pestes, guerras, saqueos y persecuciones religiosas, como las sufridas por los cátaros o por los protestantes, en busca de nuevas tierras que labrar, tanto o más feraces que las que dejaban atrás en tierras francas, occitanas, flamencas, alemanas, suizas, italianas, nórdicas o polacas.

La unión de todos ellos con los habitantes ya asentados en el reino de Aragón, junto con los mozárabes escapados de territorios sureños sometidos al Islam, es lo que hizo a los aragoneses tal y como somos hoy. No olvides nunca, si eres aragonés, que por ese camino llegaron a Aragón muchos de tus antepasados.

En resumidas cuentas, el Camino de Santiago no dejaba de ser uno de los grandes ejes de comunicación europeos, que discurría por Aragón. A diferencia de los actuales grandes ejes de comunicación transpirenaicos, que lo hacen por País Vasco y Cataluña. Pero para nuestra mentalidad propia del siglo XXI, muchas veces es difícil hacerse a la idea de qué significaba el camino y, sobretodo, de cómo estaba construido.

He elegido así uno de los vídeos que existen en YouTube y que nos muestra el aspecto físico en la actualidad de uno de los tramos del primitivo camino. Según indica el vídeo, se trata del tramo aledaño a Undués de Lerda, pero debo advertir que la imagen del monumento románico que aparece en primer lugar se parece muchísimo a la de la iglesia de Santa Cruz de la Serós, a la que habrá que dedicar otra entrada en este blog... Pero bromas aparte, lo que interesa es que se observe el empedrado de la calzada, que la hacía practicable incluso con episodios de lluvias que convertían los caminos de tierra en lodazales, o con episodios de sequía, que convertían los caminos de tierra en suplicios polvorientos. Un detalle más: cuando se os hable del embalse de Yesa, recordad que bajo él se encuentra una buena parte de ese Camino de Santiago aragonés, y que con su recrecimiento desaparecerán nuevos tramos bajo sus aguas, y con ellos buena parte de nuestra Historia, incluso de nuestra historia personal y familiar...

viernes, 30 de mayo de 2008

Arquitectura normanda






Por segunda vez, el viaje de fin de semana de esta semana va a corresponder no a un lugar único, sino a todo un conjunto de monumentos: la llamada Arquitectura normanda, sobre la que traduje un artículo de la Wikipédia francesa a la edición en castellano.

El término es equívoco ya que, por una parte, no se refiere a la arquitectura en Normandía o de Normandía, mientras que por otra no se corresponde exactamente con un estilo arquitectónico claramente definido, aunque suele identificarse con uno en especial, el estilo románico. Vamos a ver con detalle estas matizaciones.

Respecto del estilo en sí, debe tenerse en cuenta que lo que hoy conocemos como arte románico es un estilo considerado peyorativamente hasta el siglo XIX, hasta el punto de que llegó a calificarse de gótico primitivo, término lo bastante expresivo como para poner claramente de manifiesto el desdén con el que era contemplado, ya que era convertido en una mera antesala del estilo gótico. En este marco de cosas, una de las expresiones utilizadas para edificios que poseían un conjunto de características comunes (y no sólo el marco geográfico) fue la de gótico normando. De esa errónea consideración como un gótico primitivo normando es de donde procede directamente la denominación actual. Para complicar las cosas, los ejemplos de transición entre el románico y el gótico, que algunos adscriben al románico y otros al gótico, son sin embargo siempre encajados dentro de la arquitectura normanda.

Por lo que se refiere a la zona geográfica en la que se encuentra presente el estilo, el nombre parece sugerir que debería ser únicamente la región francesa de Normandía, pero esta parte de la denominación del estilo es igualmente equívoca. En efecto, sí es cierto que el estilo que hoy denominamos arquitectura normanda nace en Normandía hacia finales del siglo X y especialmente durante la primera mitad del siglo XI, pero hay un hecho político y militar de enorme trascendencia para la expansión e incluso para alguna de las características del estilo (como luego veremos), y que por su importancia vamos a estudiar con más detalle.

Se trata de la invasión de Inglaterra llevada a cabo en 1066 por Guillermo, duque de Normandía, que reclamaba el trono de Inglaterra debido a sus relaciones familiares con los vikingos que en esas fechas ocupaban el país. Recordemos que los nord-men, normandos u hombres del norte no eran sino uno de los nombres que se daba a los vikingos...

Tras la victoria de los invasores en la batalla de Hastings, Guillermo tomó posesión del reino, nombrando como señores de las tierras a su grupo de amigos y caballeros de origen normando, que están pues en la base de la primitiva nobleza inglesa, así como de la actual.

Para asentarse en las tierras recién conquistadas, debían someter no solo a los vikingos partidarios del fallecido rey Harold sino también una larga lista de enemigos: los anglosajones que ocupaban el lugar antes de la llegada de los hombres del norte, los britanos que la ocuparon antes de la llegada de estos y que resistían en Cornwall, Gales y Escocia e incluso las apetencias de nuevas oleadas de vikingos procedentes de los fiordos escandinavos.

En estas condiciones, no extrañará que las primeras construcciones del estilo normando fuesen debidas a necesidades militares: castillos, torres e infinitas construcciones defensivas, dando origen a un tipo específico de castillos: los castillos en mota feudal. En efecto, en las tierras llanas de Inglaterra, con suaves colinas onduladas, los normandos levantaron colinas artificiales de tierra, rodeadas primero de una burda empalizada de madera, sobre la que levantaron una torre igualmente en madera, para luego rodearlo todo de un foso alimentado por las aguas de algún río cercano, que además garantizaba el suministro de agua. Más tarde, cuando las condiciones lo permitían, la primitiva torre de madera era sustituida por una torre más estable, construida con piedra, quedando la construcción de un castillo para una fase posterior. Un ejemplo de este primer tipo de construcciones nos lo muestra la primera fotografía que ilustra la entrada, y que corresponde al castillo de Cardiff, en tierras galesas.

Pero en esos tiempos turbulentos, la cruz y la espada iban muchas veces de la mano, con lo que era inevitable que el estilo se impusiese igualmente para las edificaciones religiosas: abadías, iglesias o catedrales. Al fin y al cabo, el alto clero inglés de esas fechas era de origen normando, como los nuevos señores de la tierra. He elegido para ilustrar esta parte una imagen de la catedral de Durham.

Otra cuestión a tener presente es que con el nombre de Arquitectura normanda se conoce en Inglaterra no sólo a este primer románico, sino también a edificaciones que ya corresponden a la transición con el arte gótico, e incluso a los primeros balbuceos de este nuevo estilo. Algo que debe ser tenido en cuenta a la hora de leer la bibliografía especializada, especialmente en lengua inglesa.

Puesto que, siguiendo los pasos de los vikingos, los ingleses muy pronto iniciaron la conquista de la vecina isla de Irlanda, el estilo se implantó sólidamente allí. A caballo entre los conflictos militares y el contacto comercial y religioso, se exportó igualmente a Escocia, con una nobleza que en muchos casos hablaba normando y desconocía la lengua escocesa de sus vasallos...

Para terminar, la arquitectura normanda llegó, a través de los normandos allí establecidos, a Sicilia y al reino de Nápoles. En esas nuevas tierras entró en contacto con otro estilo que ya hemos tratado, la Arquitectura bizantina, dando origen a un arte de síntesis entre ambos, también llamado arte normando. Pero de este último, el arte normando siciliano, mejor hablaremos en otra ocasión, ya que por la vinculación de Sicilia con la Corona de Aragón merece un estudio aparte.

Los créditos de la primera imagen, el castillo de Cardiff, se encuentran disponibles en Commons. Los créditos de la segunda imagen, de la catedral de Durham, igualmente se hallan en Commons.

jueves, 29 de mayo de 2008

Románico en Uncastillo (II): iglesia de San Martín de Uncastillo




Hasta ahora en el blog hemos dedicado tres entradas a hablar de Uncastillo: Románico en Uncastillo (I), en la que veíamos una imagen de un capitel (aunque en realidad se trata de un modillón); Uncastillo, en la que veíamos una sucesión de imágenes del lugar; y Castillo de Sibirana, donde contemplábamos el castillo de dicho nombre.

Hoy vamos a volver a Uncastillo, esta vez para visitar la iglesia de San Martín, en la que me consta fueron bautizados algunos de mis antepasados. Actualmente, la iglesia está desafectada del culto, y se encuentra destinada desde 1999 a un Centro de Interpretación de Arte Religioso del Prepirineo, gestionado por Cider Prepirineo, cuya visita recomiendo, no en vano no pierdo la oportunidad de visitarla al menos una vez al año.

La iglesia estuvo consagrada a San Martín de Tours, y eso y nos da una pista sobre la vinculación de su fundación con las tierras occitanas, una constante en nuestra comarca. No en vano para esas fechas Uncastillo era una posesión feudal de los vizcondes de Béarn, estado independiente por esas fechas. Se considera como datada en el siglo XII, más concretamente hacia mediados de su segunda mitad, aunque algunos autores le confieren mayor antigüedad.

Respecto de su planta, se trata de una iglesia con una única nave, dotada con un ábside semicircular y cubierta de bóveda de cañón apuntado. Su acceso sur posee un tímpano que algunos consideran próximo al de San Pedro de Jaca, aunque presenta igualmente claras influencias lombardas

Su ornamentación presenta el típico ajedrezado jaqués de que otro día hablaremos con mayor detenimiento.

En el siglo XVI, la iglesia sufrió una amplia remodelación en estilo gótico tardío, que eliminó parte de su aspecto románico al elevar la altura de su nave y construir capillas adosadas a los lados, quedando todo ello cubierto por bóvedas de crucería estrellada. También se le adosó una torre, de planta cuadrada, que hoy en día es una de sus características visibles más destacadas. Finalmente, el claustro que hoy en día alberga la tienda del Centro de Interpretación es de esta misma época.

Para más detalles acerca del edificio, os remitiré a las páginas de García Omedes dedicadas a San Martín, acompañadas de varias fotografías.

Como buena parte de las iglesias de las Cinco Villas, San Martín de Uncastillo poseyó un órgano, datado en 1627, y recientemente restaurado.

Se encuentra situada junto a la plaza dedicada a Los 50 caballeros de Uncastillo, un tema del que ya hablaremos otro día...

Sobre las imágenes de la entrada, ambas son tomadas personalmente por mi. La primera de ellas está tomada dejando el ábside a la derecha, mientras que al fondo se puede ver parte del castillo existente sobre Peña Ayllón. La segunda, tomada desde el otro lado del río, a cierta distancia, aunque desgraciadamente a contraluz, nos permite sin embargo apreciar claramente la diferencia de altura entre el recrecimiento gótico de la nave y la menor altura del ábside románico, a la vez que nos permite contemplar plenamente la torre gótica adosada.

martes, 27 de mayo de 2008

Malpica de Arba



La entrada de hoy va a estar dedicada a Malpica de Arba, un pueblo de nuestras Cinco Villas, sobre el que redacté un primer esbozo de artículo en la Wikipedia en castellano y pronto ampliaré el que ya he creado en la Biquipedia aragonesa, que podéis encontrar aquí aunque todavía falta mucho por trabajar.

En la actualidad, la localidad de Malpica forma parte del término municipal de Biota, y ello desde los años 70 del pasado siglo XX, aunque fue independiente desde mediados del siglo XIX, perteneciendo hasta esta última fecha al término de Uncastillo (al igual que Layana. Tradicionalmente, su nombre ha sido siempre Malpica, al que se añadió la coletilla de Arba para diferenciarlo de los otros dos Malpicas, el de Bergantiños y el de Tajo. Por supuesto, su apellido hace referencia al río Arba de Luesia, sobre cuyo valle del tramo superior se tiene una espléndida vista desde Malpica.

Su iglesia es, cómo no, de planta románica, con torre defensiva adosada, aunque sufrió una restauración en el siglo XVIII, cuya fecha exacta se encuentra en la portada, que hizo desaparecer su portada románica para sustituirla por la insulsa portada actualmente existente. Uno puede permitirse el lujo de censurar a quienes hicieron dicho cambio puesto que me consta que la mayor parte de ellos eran antepasados míos...

La iglesia está dedicada a Nuestra Señora del Día y del Sol, lo que explica la existencia en Malpica del nombre de bautismo Diasol, propio y exclusivo del lugar. La parroquia dio su nombre a la Cofradía de Nuestra Señora del Día y del Sol, fundada en el siglo XIII o XIV, de la que se conocen escasísimos datos, por ahora. Se alza en pleno centro del lugar, sobre un antiguo promontorio rocoso que fue amurallado, al que se accedía a través de una rampa natural, como muestra la propia disposición de las casas del Muro (entre ellas, el corral y la solana de casa de is abuelos). Actualmente existe una reja que cierra el paso al recinto de la iglesia, aunque éste incluye la antigua casa parroquial, hoy propiedad privada, y que fue edificada a principios del siglo XX enlazando las casas ya existentes con la torre de la iglesia, lo que impide dar la vuelta completa a la iglesia. En la parte trasera existe, embebida en el edificio, parte de una losa sepulcral romana. En la mayor parte de su perímetro, se alza sobre un alto muro, coronando el promontorio en el centro del pueblo.

La iglesia, sin embargo, no es el único lugar de interés. A pesar de haberse hundido hace pocos años la antigua casa de la familia de los Cordera (curiosamente conocida en el siglo XX como Casa de la Pastora, por el oficio de sus últimos habitantes), que estaba dotada de un magnífico escudo parlante de los Cordera (antepasados míos, cómo no) lamentablemente desaparecido y del que desgraciadamente no me consta exista ninguna imagen salvo la que conservo en mi retina, existe otro escudo de armas, éste muy deteriorado, en la llamada Casa del Curro, y uno más, completamente borrado, en la antigua casa solariega de los Jordán (antepasados míos igualmente), de la que soy hoy propietario.

Igualmente, es de destacar el portal, resto del primitivo vallado que en tiempos pasados se cerraba por la noche para impedir el acceso al pueblo, o los numerosos arcos de piedra que hay en muchas de las casas, de los que alguno podría remontarse incluso a antes del siglo XV a juzgar por su diseño y estructura. En cualquier caso, es un bonito lugar por el que pasear y disfrutar de un magnífico ejemplo de la arquitectura popular cincovillesa.

En sus cercanías, la ermita de Santa Ana (o casi mejor Santana, como decimos todos en Malpica), sobre un cerro más alto, junto al cementerio, obviamente de estilo románico y con una magnífica vista hacia el llano de las Cinco Villas, y hacia el norte, hacia la sierra de Santo Domingo.

Abajo, junto al río, la llamada fuente del Diablo, sobre la que se cuenta la conocida leyenda de que fue construida por el demonio pero que éste fue embaucado por un inteligente mosén, con lo que el demonio hizo el trabajo pero no se llevó el alma de la pobre sirvienta que se la había prometido a cambio de evitarse el trabajo de sacar el agua del río. Su agua (la que queda, ya que en su mayor parte está canalizada para abastecimiento de Biota) es de gran calidad, fresca en verano y comparativamente más cálida en invierno. Modernamente, sobre el antiguo lavadero público adyacente, se ha construido una instalación para hacer fuego, con lo que se ha convertido en un punto habitual de celebración de comidas campestres, destacando las migas, el rancho o el ternasco a la brasa.

Al lado del río y de la fuente, bajo los cimientos del puente, se halla parte de la presa romana que permitía el aprovechamiento de las aguas del manantial y del propio río para abastacer a la villa romana de los Bañales, junto a Layana. De esta villa hablaremos otro día, pero a la derecha del blog pueden verse imágenes de la parte que subsiste en pie del acueducto que llevaba el agua desde el Arba hasta allí. Desgraciadamente, la presa, cuya existencia me era conocida por referencias antiguas, quedó al descubierto hace pocos años con motivo de las obras de la nueva carretera y del puente, aunque no pude tomar imágenes, y desconozco en qué medida ha podido afectar a los restos la nueva construcción.

Para quien sepa hallarlos, en el término de Malpica hay igualmente diversos poblados de época neolítica, de la Edad del Hierro y de épocas más modernas, como la posible ubicación del despoblado medieval de Arba, Arb o Arbe que aparece en el Cartulario de San Juan de la Peña y del que nos habla Agustín Ubieto Arteta en su Toponimia aragonesa medieval. Pero la ubicación exacta de estos lugares será mejor no divulgarla públicamente, no vaya alguien a tener malas tentaciones.

De las imágenes que acompañan a esta entrada, la segunda es una vista general de Malpica, tal como la ve quien llega por la carretera desde Biota. Ha sido amablemente cedida por Fernando Villa Compaired, a quien doy las gracias por ello. La primera es una obra propia, tomada desde la ermita de Santa Ana y centrada en la iglesia parroquial.

viernes, 23 de mayo de 2008

Apellido Coarasa



Hoy vamos a hablar de otro de los numerosísimos apellidos que tenemos en Aragón, el apellido Coarasa, del que en alguna ocasión ya hemos tratado en la lista de correo de Aragón, Historia, Genealogía, Cultura.

Como en el caso que veíamos anteriormente del apellido Granada, es otro de los muy numerosos apellidos aragoneses de origen occitano, así que quien desee saber algo más acerca de porqué hay tantos apellidos de origen occitano en Aragón puede consultar lo que ya se decía sobre el apellido Granada.

En este caso, el apellido Coarasa procede de un pueblo llamado en francés Coarraze, que en 1235 aparece documentado como Coarasa en occitano, según afirma el toponimista francés Arsac en Toponymie du Velay, Le Puy-en-Velay, 1991, p. 57, de hacer caso a lo que se comenta en Celtiberia.net, donde se relaciona la raíz del topónimo con una palabra pre-celta con el significado de piedra (aunque uno debe hacer constar su escepticismo respecto de esta última afirmación).

Más seriedad parece tener esta cita en Google Books del Dictionnaire topographique du Département des Basses-Pyrénées, donde la cita de Coarasa se remonta al año 1227. En cualquier caso, Coarasa era una de las localidades más importantes del Béarn tan relacionado con Aragón y que tantos apellidos nos ha aportado, siendo la sede de una de las doce baronías en que se hallaba dividido dicho país.

Respecto de la distribución del apellido, en la página del Instituto Nacional de Estadística (marcar lugar de nacimiento) podemos ver cómo la mayor parte de los portadores del apellido en España han nacido en las actuales provincias de Zaragoza y Huesca. Añadiré, por lo demás, que en el caso de Huesca la mayor proporción debería darse en la Jacetania y el Alto Gállego, y en el caso de Zaragoza, en las Cinco Villas, donde efectivamente lo he encontrado en los libros parroquiales de algunas localidades. Y la distribución del mismo apellido en Francia nos permite apreciar claramente no sólo su origen bearnés sino también la capacidad de atracción que ejerce París sobre toda Francia. Por otra parte, la variante afrancesada del apellido, Coarraze, tiene mucha más escasa presencia en Francia y nula en España.

En mi base de datos de apellidos, me consta la presencia de este apellido en Biota y Uncastillo, así como en Hecho y en Siresa, en su mismo término municipal, a pie de la antigua calzada romana de Zaragoza al Béarn, que pasa también por Coarasa, vaya casualidad... ¿o tal vez no es una casualidad?.

La fotografía que acompaña esta entrada pertenece a la iglesia de Coarasa, y me ha sido facilitada por la amiga Christiane Bidot-Naude, compañera en algunos grupos de Genealogía, a la que agradezco públicamente su envío.

Arquitectura bizantina



Siguiendo con la tradición implantada la semana pasada, vamos a intentar destinar la entrada de los viernes, dentro de lo posible, a un viaje lejano, y reservaremos los días entre semana para lugares más próximos. Vamos pues a viajar esta vez no a un lugar concreto, sino a un conjunto de lugares, y lo vamos a hacer a través una vez más de un estilo artístico, en este caso la Arquitectura bizantina, otra de las herencias que legué a Wikipedia en castellano, en este caso en buena parte de redacción propia.

El motivo de que os proponga este estilo es que se trata de uno de los que están en la base de nuestro arte románico, al que llega a través especialmente de la arquitectura carolingia que analizamos la semana pasada, más concretamente de monumentos existentes en la ciudad italiana de Rávena, como el mausoleo de Gala Placidia (merecería un artículo mejor, lo que era uno de mis proyectos), la iglesia de San Vital de Rávena o la basílica de San Apolinar in Classe. Igualmente tuvo influencia en una de las grandes escuelas del románico, el llamado arte normando, concretamente de su variante adoptada en la Sicilia normanda.

Como vereis en el artículo que redacté en la Wikipedia, la Arquitectura bizantina es un arte que, sobre la base de la arquitectura romana, acumuló influencias orientales, especialmente procedentes de Persia, vecina por entonces del Imperio, y de un arte que se gestó a caballo entre la zona de Bizancio, la capital del Imperio, y la zona de Palestina, Siria y resto de Oriente Próximo, zonas en las que fueron edificados los más antiguos modelos del estilo, en la llamada Primera Edad de Oro de la Arquitectura bizantina.

Por otra parte, desde su territorio de origen este estilo se extendió por todos los territorios del Imperio bizantino, incluyendo pues Italia, especialmente la capital de los dominios bizantinos allí, ni más ni menos que la ciudad de Rávena, motivo por el que es precisamente en dicha ciudad donde se encuentran los mejores y más espléndidos ejemplos de la Arquitectura bizantina en la península itálica.

Más tarde, a pesar de la desaparición en 1453 del Imperio bizantino, su estilo arquitectónico quedó tan asociado a la Iglesia Ortodoxa que alguno de sus elementos característicos ha pasado a ser uno de los propios símbolos de dicha Iglesia, como las características cúpulas abulbadas. De este modo, la arquitectura bizantina se difundió por todo el antiguo Imperio ruso, incluyendo el actual estado de Alaska, sin olvidar la casi totalidad de los Balcanes.

Para ilustrar la entrada he elegido esta vez dos imágenes: la primera es una vista de la galería superior de la iglesia de Santa Sofía de Constantinopla (véanse los créditos en Commons) y la segunda, una vista exterior de un edificio precioso, el monasterio de Voronet, en Rumania (véanse los créditos en Commons)

Buen fin de semana para todos los lectores de este blog.

lunes, 19 de mayo de 2008

Castillo de Sibirana (Uncastillo)



La entrada de hoy va a estar dedicada al castillo de Sibirana, en el término municipal de Uncastillo, en nuestra comarca de las Cinco Villas. Aunque en término de Uncastillo, se encuentra en la cabecera el río Arba, en uno de sus valles laterales, el barranco de Sibirana, en plena sierra de Santo Domingo. Es de propiedad particular, como la finca en la que se asienta, y está protegido con la categoría de Bien de Interés Cultural.

Mientras escribo esta entrada, estoy viendo una fotografía de los años veinte del siglo pasado, en la que aparece mi bisabuelo, que falleció poco después, apoyado sobre su escopeta, vestido a la usanza aragonesa, como buen pezero que era, mientras al fondo de la imagen las dos torres de Sibirana se alzan desafiantes hacia el cielo. Huelga pues explicar porqué me interesa tanto Sibirana.

Empezaremos por explicar que hasta su nombre es borroso, ya que se le conoce como castillo de Sibirana, castillo de Sibrana, Sibirana o Sibrana. Agustín Ubieto, en su obra Toponimia aragonesa medieval recoge también la forma Siurana, aunque lo sitúa erróneamente en término de Luesia.

Para llegar al lugar, debemos partir de la carretera que enlaza Uncastillo con Luesia, hasta cruzar a la orilla oriental del Arba, ya casi en Luesia. Una vez allí, tomaremos la pista asfaltada que serpentea junto al Arba, por un precioso valle, camino del Pozo de Pigalo, y que sigue (aunque sin asfaltar) hacia los restos del antiguo monasterio visigótico del corral de Calvo, la ermita de Santo Domingo, Longás y Lobera de Onsella. Poco antes de llegar al Pozo de Pigalo, la pista cruza a la orilla occidental del río y, muy poco más allá una pista, sin asfaltar, se adentra hacia el oeste. Tomaremos pues esa pista, dejando el alto de Bañón a nuestra izquierda y Fayanás a la derecha.

En pocos minutos, aparecerán, siempre vigilantes, las dos torres de Sibirana, bloqueando el camino, que sigue hacia la bal d'Onsella. A los pies de las torres, unas casas arruinadas, una antigua pardina a su vez edificada sobre el despoblado medieval que allí hubo. Al norte del castillo, en otro altozano, la preciosa ermita románica de Santa Quiteria, con su sencillo crismón y sus sobrios capiteles con sencillos motivos vegetales, con su tejado desmoronándose.

La historia nos cuenta que el castillo de Sibirana fue un día escenario de constantes luchas entre la familia muladí de los Banu Qasi y los navarros por su posesión, ya que abría a su dueño una de las vías de acceso a la bal d'Onsella, y que hacia el año 920 quedó definitivamente en manos del monarca pamplonés Sancho Garcés I, sirviendo dede entonces como bastión ofensivo hasta que la frontera se desplazó hacia el sur, a Uncastillo.

Sobre el resto de su historia poco más conocemos, salvo su vinculación a la reina Felicia de Roucy y a la omnipresente familia de los Luna. Para más detalles, que los hay, esperaremos a una futura entrada en la Biquipedia.

Por lo que respecta a las imágenes, ya que en la portada del blog aparece una vista de lado norte de las torres, he elegido un del lado sur. Otro día hablaremos de la ermita, del siglo XII, y tal vez volvamos otras veces a Sibirana...

Mientras tanto, en Románico aragonés tenemos un esquema del castillo de Sibirana y de la ermita de Santa Quiteria y su triste estado.