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domingo, 19 de julio de 2009

El Batallón Cinco Villas, la 43 División del Ejército Popular y la Bolsa de Bielsa




La entrada de hoy va a estar dedicada a unos hombres de nuestra comarca de las Cinco Villas a los que les tocó vivir unos momentos convulsos de la Historia de Aragón y de la Historia de España y a los que un día como hoy es más que conveniente rendirles un homenaje, 73 años después del golpe de estado militar que marcó sus vidas y sus muertes.

El día 17 de julio de 1936, el Ejército español en África se sublevó, pretendiendo derribar al Gobiro legítimamente elegido por el pueblo español en unas elecciones celebradas muy pocos meses atrás. Conectado con estos hechos, al día siguiente, 18 de julio, a las 5 de la mañana, las tropas se sublevaron en Zaragoza, ocupando militarmente las calles de la ciudad y combatiendo contra unos pocos civiles mal armados que intentaron frenar el golpe de estado enfrentándose a ellos. La mayoría pagó ese intento con su vida, siendo sumariamente asesinados, y lo mismo sucedió en la mayor parte del territorio aragonés. Ese mes de julio en nuestra tierra, y especialmente en la comarca de las Cinco Villas, estuvo marcado por los secuestros a manos de los paramilitares de la Falange, por los fusilamiento masivos en las tapias de los cementerios o a la misma puerta de nuestras iglesias románicas y por el entierro en fosas clandestinas, sin que todavía hoy muchos sepamos dónde se encuentran los restos de nuestros familiares asesinados en esas tristes fechas.

Otros se escondieron por los montes e intentaron escapar de la represión masiva e indiscriminada. Hacia el norte, hacia la relativa seguridad que podía ofrecer la Sierra de Santo Domingo, etapa previa para intentar enlazar por el curso del río Gállego con las milicias republicanas que avanzaban desde Cataluña y Barbastro envolviendo Huesca o para intentar pasar a Francia por los antiguos caminos ganaderos que llevan al Roncal, a Hecho o a Ansó. O bien hacia el este, a través de las parameras semidesérticas para atravesar el Gállego e incorporarse al territorio leal a la República. Unos lo lograron, otros no, y sus restos jalonan todavía hoy nuestros montes, siempre en ignorado paradero.

Quienes lograron alcanzar el territorio que se mantenía fiel a las instituciones democráticas acabaron en su mayor parte por confluir, con independencia de su ideología concreta, en una unidad militar que ha acabado por convertirse en uno de los mitos más conocidos y, a la vez, más ignorados de nuestra comarca: el Batallón Cinco Villas, que acabó reunido con el Batallón Alto Aragón, el Batallón Izquierda Republicana y el Batallón FETE-UGT (un batallón formado casi exclusivamente por maestros) en la luego llamada 130 Brigada Mixta, que a su vez formaba parte de la 43 División, la mítica "Cuarenta y tres". Gentes que habían visto de primer mano lo que sucedía en la retaguardia de los sublevados, con su cortejo de saqueos y asesinatos, se convirtieron muy pronto en los más valorados de su División, a la que suministraron muchos de sus cuadros de mando, personalmente elegidos por un personaje no menos mítico, el mayor de Milicias Antonio Beltrán Casaña, jacetano y veterano de los Dorados de Pancho Villa en el México revolucionario y participante en la Sublevación de Jaca, que mandaba primero una de las Brigadas Mixtas y desde 1937 la División al completo.

Antonio Beltrán, como buen jacetano y conocedor de la zona, proponía siempre penetrar en la retaguardia de los nacionalistas, cortar sus comunicaciones y propiciar así el derrumbe del frente de los sublevados en el Pirineo. Aunque era difícil, personalmente creo que hubiera sido la mejor opción, contando como contaba con muchísimos jacetanos y cincovilleses muy buenos conocedores del territorio y más que motivados para la lucha. Tal vez de haberle hecho caso las cosas hubieran sido diferentes en el Frente de Aragón. Sin embargo, su unidad se destinó a ataques frontales contra las principales bases militares de los sublevados, a los que en su sector del frente no solo pudo perfectamente contener sino que obligó a retirarse en numerosos puntos.

En la primavera de 1938, los franquistas lanzaron una ofensiva en el valle del Ebro, que logró romper el frente republicano y avanzar a toda velocidad hacia el este, con la ciudad de Lérida como objetivo. Aunque la 43 División resistió los ataques, siendo la única en hacerlo (bien es verdad que no fueron tan intensos como contra sus unidades vecinas), tuvo que retirarse, amenazada de cerco por el avance de los sublevados. Y, de hecho, finalmente la 43 quedó cercada, en la llamada Bolsa de Bielsa, formada en abril de 1938 en el valle de Bielsa y poblaciones aledañas. Contra los 8.000 soldados de la Cuarenta y tres intervinieron más de 15.000 soldados franquistas, con apoyo de la aviación nazi de la Legión Cóndor, los mismos que participaron en el bombardeo de Guernica bajo el mando de Wolfram von Richthofen. Los aviones alemanes, como habían hecho en la ciudad de Guernica, lanzaron sus bombas contra Bielsa y contra los pequeños pueblos de nuestra montañas, haciendo que la población civil tuviera que abandonar en masa sus casas entrando por el Puerto Viejo en territorio francés. La Cuarenta y tres resistió dos meses a los ataques, teniendo aún el valor de efectuar contraataques durante ese tiempo, para luego entrar también en Francia. Una vez allí, los franceses organizaron un referéndum entre los soldados en el que les pedían definirse por su regreso a la España republicana o por su paso a la España de los sublevados. 411 hombres y 5 enfermeras eligieron la segunda opción, mientras que 6.889 hombres pidieron regresar a las líneas republicanas, justo a tiempo para ser enviados a reforzar al Ejército del Ebro y a tomar parte en el matadero de la batalla del Ebro, donde quedó casi completamente aniquilada y con sus supervivientes completamente desorganizados. Todavía intentaron algunos de sus miembros efectuar acciones de retaguardia contra el avance de los sublevados, para permitir el repliegue de la población civil y de los destrozados restos de las tropas republicanas hacia la fontera francesa, pero ya no como unidad combatiente organizada, sino sólo como hombres aislados que luchaban por salvar sus vidas y las de sus compañeros.

Llegados a Francia, muchos fueron los caminos de los miembros del Batallón Cinco Villas. He ido encontrando a veces su rastro, casi siempre por casualidad. Unos acabaron en Mauthausen-Gusen, asesinados allí por los mismos nazis que les habían bombardeado en Bielsa, aunque algunos lograron sobrevivir al horror de los campos nazis; otros lucharon en la 13ª Semibrigada del Ejército francés contra los nazis en Narvik o en Bir-Hakeim, otros se alistaron en la 2ª División blindada de la Francia Libre, destacando en la Liberación de París o en ser los primeros en llegar al Berghof, el "santuario" de Hitler en Baviera. Otros, como Ángel Fuertes Vidosa, el "maestro de Agüero", murieron con las armas en la mano luchando en el maquis, una vez más, contra el franquismo. Otros habían caído igual, luchando contra las tropas del Tercer Reich en la Francia ocupada. Muchos son hoy héroes en Francia, y olvidados en su propia tierra. Quien no los olvidó fue el Gobierno de la República: la 43 es la única unidad del Ejército Popular que fue objeto de un homenaje tan señalado como la emisión de un sello conmemorativo a su valor en la batalla de la Bolsa de Bielsa.

Muchos son hoy, pues, los lugares en los que hay tumbas de nuestros vecinos, familiares y amigos de las Cinco Villas. Unas ignoradas y descuidadas, otras siempre con flores frescas. En memoria de todos ellos van estas líneas. Con mucho menos que esto, en Hollywood hubieran hecho una costosa superproducción. ¿Nadie del mundo del cine se anima a recoger el reto?.

Para terminar, la entrada se acompaña de dos homenajes musicales a la 43, una prueba más del peso de su presencia. El primero, en lengua aragonesa, de Mallacán, el segundo, en castellano, de la Ronda de Boltaña. Recomiendo la lectura del texto de la canción en la propia página de la Ronda, de donde entresaco unos comentarios:

El apocalipsis que se desataría poco después sobre tantas ciudades europeas tuvo, además del ensayo general en Guernica, otro "preestreno" en Sobrarbe. Los Savoia fascistas y los Heinkel nazis - (Legion Condor... ¡valiente legión de carroñeros!), se despacharon a gusto aquellos días de junio sobre Bielsa.

... pero a otros los llevó a saber dónde, aunque parando.... y esa breve parada valía todo el viaje -muchos viajes- a besar rojas bocas bajo sus dos tricolores en aquel París que -¡venciendo por fin!- contribuyeron a liberar de quienes habían bombardeado sus casas y destrozado su lejano país, tan silencioso entre las montañas.