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miércoles, 24 de junio de 2009

Abay, comarca de Jacetania, en Huesca




Vamos a hablar hoy de otra de las pequeñas localidades que tenemos en Aragón, concretamente de la localidad de Abay, en la comarca oscense de la Jacetania.

Hoy en día, Abay es un pequeño lugar, con tan sólo 47 habitantes, situado a un paso de Jaca, exactamente a 7 km al oeste, tomando la pequeña carretera que lleva hacia el llamado "Solano", pasando al lado de lugares de gran interés, como Asieso o Banaguás, de los que otro día hablaremos.

Volviendo a Abay, se trata de un lugar con una historia interesante, a pesar de su pequeñez, como corresponde a una de las localidades del núcleo del primitivo Reino de Aragón, antes de su expansión hacia el sur y el este. Su primera cita documentada, según Agustín Ubieto Arteta, corresponde al año 1042, una época de expansión poblacional (y de mucho Románico) en el territorio aragonés. Por otra parte, en el lugar tuvo posesiones el cercano monasterio de San Adrián de Sasabe, situado en el actual término municipal de Borau, a unos 20-30 km al norte de Abay, al otro lado del Grosín, subiendo por el valle del río Lubierre.

Administrativamente, como sucede en toda la zona con tantas pequeñas localidades, se fueron sucediendo durante los siglos XIX y XX las pertenencias a diferentes pequeños municipios, hasta finalizar el proceso con la absorción de todos ellos por el Ayuntamiento de Jaca.

Desde el punto de vista de la adscripción diocesana, como toda la Jacetania y la mitad norte de las Cinco Villas, pertenece a la diócesis de Jaca, que a su vez depende del arzobispado de Pamplona, como uno de los restos de la histórica unidad dinástica entre Navarra y Aragón. Antes, sin embargo, cabe suponer que dependió del obispado que hubo en el actual monasterio de Siresa, que se trasladó con el avance de las fronteras del reino primero a Jaca y luego a Huesca.

¿Qué tiene de destacado, desde el punto de vista artístico, esta localidad?. Pues ni más ni menos que la preciosidad románica de la iglesia de San Andrés, el patrón de Abay, un edificio de los siglos XI y XII, aunque sufrió una importante reconstrucción en el siglo XVI, y que dependía del Capítulo Catedralicio de Jaca, que era quien recaudaba las rentas eclesiásticas del lugar.

Como todas las iglesias románicas de la Jacetania, es un templo sencillo, construido originalmente como de nave única, aunque las reformas del XVI cambiaron algo su diseño interior, y su presbiterio aprovechaba la planta inferior de la torre cuadrada a ella adosada. Las referencias que tengo de su interior son muy buenas, pero desgraciadamente a fecha de hoy todavía no he podido visitarlo, por lo que prefiero no hacer comentarios, que serían transposición de las opiniones de terceros. Sólo añadiré que el crismón que coronaba la antigua portada románica, hoy desaparecida, fue reutilizado en el suelo del templo, siendo rescatado durante la última restauración de hace pocos años, y se expone en su interior.

¿Qué más os puedo decir?. Pues sólo una cosa más: acercaos si podéis, que el lugar vale la pena, y no sólo se puede llegar desde Jaca. Yo, con un todoterreno, lo hice por la pista que llega allí procedente de Ascara.

Las dos fotografías que ilustran esta entrada son mías; la primera nos muestra el ábside con su cobertura de lajas de piedra y el arranque de la torre adosada, mientras que la segunda ofrece una vista general de la portada sur del edificio y de la misma torre.

viernes, 20 de marzo de 2009

San Adrián de Vadoluengo, en Sangüesa (Navarra)






En esta entrada vamos a hablar de San Adrián de Vadoluengo, una pequeña ermita a lado mismo de Sangüesa, pero que tiene una enorme importancia en relación con la Historia de Aragón.

Como su propio nombre indica, en romance aragonés medieval, se trata de un vado luengo (es decir, ancho) sobre el río Aragón, cerca de su confluencia con el río Onsella, y que muy posiblemente fuese el lugar por donde discurriría una antiquísimo camino, que se convirtió en una vía romana y en un camino medieval, hasta que fue sustituido por el puente de Sangüesa que actualmente podemos ver junto a la iglesia románica de Santa María la Real.

Para remarcar la importancia del lugar, se cita ya en el año 1035, cuando Sancho el Mayor de Navarra reparte su reino entre sus hijos, otorgando a Ramiro la tenencia de lo que luego fue el condado de Aragón, fijando su frontera oriental precisamente en Vadoluengo, propter Sangüesa. Para 1122, el rey Alfonso el Batallador cedió estas tierras a uno de sus parientes, con la finalidad de que construyera en ellas su palacio, siendo muy posiblemente la actual ermita de San Adrián la capilla de dicho palacio, hoy desaparecido. En enero de 1135, aparece de nuevo el lugar en la Historia, mediante la firma en él del Pacto de Vadoluengo, mediante el cual Ramiro II de Aragón y García Ramírez de Navarra pactaron su prohijamiento mutuo, que conllevaba la sucesión del superviviente en el reino del fallecido, lo que hubiese comportado la reunificación de los reinos de Navarra y Aragón, que posiblemente unidos hubiesen podido resistir mejor el proceso de castellanización que luego se produjo. Lástima que el rey de Navarra prefiriese romper el pacto para infeudar Navarra a Alfonso VII de Castilla, lo que hizo que Ramiro contrajese matromonio para garantizar su sucesión, pasando más tarde a pactar unas condiciones muy similares con Ramón Berenguer IV, conde de Barcelona.

En 1312, el lugar volvió a ocupar la primera plana en la Historia de Navarra y de Aragón, ya que allí tuvo lugar una batalla entre las tropas de ambos países, la llamada batalla de San Adrián, en la que los aragoneses sufrimos la peor parte, siendo derrotados y perdiendo en la batalla, según parece, un pendón, que podría ser según la leyenda el propio pendón real, que quedó en depósito en Sangüesa. Este hecho trajo cola, por cierto, ya que, movidos por el afán de recuperarlo, un grupo de jóvenes de Sos lanzaron lo que el actual propietario de la ermita calificaba muy acertadamente de comando itinerante, que audazmente penetró en Sangüesa y recuperó el pendón, huyendo inmediatamente hacia la frontera, con tan mala fortuna que fue alcanzado precisamente junto a Vadoluengo y sumariamente ejecutado a golpes de azada. Lamentablemente, el pendón desapareció en un incendio fortuito del Ayuntamiento de Sangüesa allá por 1930...

Por lo que respecta a Vadoluengo, pasó a ser propiedad de los monjes cluniacenses del cercano monasterio de Leire, quienes lo vendieron a los marqueses de Góngora, a través de quienes llega a sus actuales propietarios, conocidos en Sangüesa como los madalenos, por haber estado la ermita, según la voz popular, dedicada a Santa María Magdalena, aunque la realidad es que la iglesia de la Madalena estuvo muy cerca, pero hoy ha desaparecido.

El edificio, puro románico aragonés, es muy esbelto y sobrio, compuesto por una única nave con su correspondiente ábside semicircular, destacando la portada de la fachada sur y una maciza torre adosada. En su momento estuvo techada con laja de piedra, como es costumbre en el románico aragonés, y destaca también por su espléndida colección de canecillos.

Para terminar, recomiendo no sólo una visita al lugar, sino que también una charla con su propietario y amigo, magnífico conocedor del románico y también amante de la Bal d'Onsella y de la sierra de Santo Domingo, siendo así tres al menos las aficiones que compartimos...

Las imágenes, en este caso, son propias.

domingo, 18 de enero de 2009

Regalo de Reyes para el arte románico catalán



El pasado viernes 9 de enero leí en el diario El Punt, en su página 31, una noticia a toda página, Pluja de milions per enaltir l’art romànic, en una de las escasas ocasiones en las que el Arte románico puede verse ocupando una página entera de un diario de gran difusión, abriendo además la sección de cultura.

Y es que el hecho que se comenta en la noticia lo merece: la firma de un convenio entre La Caixa y la Generalitat de Catalunya según el cual, finalizado el centenario del redescubrimiento del románico catalán (en la histórica expedición de 1907 a cargo del Institut d’Estudis Catalans, que desembocaría en la creación del Museo Nacional d’Art de Catalunya y en el traslado al mismo de las obras cumbre de la pintura románica catalana) se va a dedicar la suma de 18.275.000 euros a un programa de restauración de monumentos románicos catalanes y de difusión del románico catalán, programa llamado Romànic Obert, en la que será la mayor aportación de toda la historia de capital privado a un plan de intervención en el patrimonio arquitectónico de Cataluña.

Según la noticia, la inversión comprometida afectará a 74 de las mejores joyas arquitectónicas del románico catalán, incluyendo obras emblemáticas como el conjunto de iglesias románicas del valle de Boí (declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO), el monasterio de Santa María de Ripoll, el monasterio de Poblet o el monasterio de Sant Joan de les Abadesses, sin olvidar obras notables como la catedral de Girona o todo un amplio conjunto de monumentos que abarcan desde Barcelona (Sant Pere de les Puel•les, Sant Pau de Camp o Santa Anna) hasta Alcover (iglesia de la Puríssima Sang) o el puente de Besalú.

Además, parte del dinero se destinará a la difusión del románico catalán, un importe total de 3.133.400 euros. Se organizará por una parte una exposición itinerante que visitará diversas capitales de toda Europa, se difundirán obras de estudio, se crearán becas para el estudio del románico catalán, se creará un taller para niños relativo al tema y, para terminar, existe la previsión de crear igualmente un portal para la difusión a través de Internet del Arte románico catalán.

Ciertamente, podría parecer sorprendente que en momentos en los que tanto énfasis se pone en la crisis económica se destinen recursos a la difusión de la cultura, pero lo cierto es que es precisamente a partir de estas inversiones, que potencian y difunden los atractivos culturales de un territorio como puede lograrse atraer a un turismo cultural de calidad, interesado en algo más que tumbarse al sol de las playas y, como modernos Sanlorenzos, darse la vuelta cuando ya estén muy hechos para seguir el proceso de tostado… Por otra parte, supone el reconocimiento del importante papel que supuso el Arte románico en la conformación de las características culturales de lo que hoy es Cataluña. Recogiendo las palabras del presidente de la Generalitat, el Sr. Montilla, es un conjunto de obras de arte que “ens identifiquen con a catalans”.

Por otra parte, recogiendo en clave local del Penedès una parte de la noticia, se va a destinar un total de 200.000 euros a obras de rehabilitación y mejora de la iglesia de Santa María de Sant Martí Sarroca, lo cual deja en evidencia a determinado político local que hace escasos días aparecía en la prensa despachándose a gusto con unas polémicas declaraciones acerca de la negativa a destinar fondos para rehabilitar esa misma iglesia por parte de Esquerra Republicana de Catalunya, a quien con escasísimos conocimientos de Historia acusaba de “quemar iglesias”. Sin comentarios, simplemente sin comentarios.

Para terminar, desde la modestia de este blog, sólo podemos felicitarnos por la iniciativa, así como felicitar a todos los que han participado en la misma, y desear que otras administraciones públicas y otras cajas de ahorros tomen debida nota de la iniciativa. La inversión en Arte dota de mayor riqueza al país, material y espiritual, y en estos tiempos de feroz competitividad económica pone de relieve que son muchos los recursos a tener en cuenta para fomentar el empleo, y no sólo los industriales.

La imagen es en esta ocasión, por falta de tiempo, procedente de Commons, aunque dispongo de mejores ejemplos del lugar, que no es otro sino la iglesia de Santa María de Sant Martí Sarroca.

miércoles, 14 de enero de 2009

L'articlo 12.000 d'a Biquipedia en aragonés: Castiello de Lobarre



Parece que era ayer mismo cuando decíamos que la edición en aragonés de la Wikipedia, la Biquipedia, había alcanzado los 10.000 artículos, pero los Reyes Magos nos han dejado el pasado 7 de enero un regalo más, el artículo número 12.000, dedicado al castillo de Loarre (castiello de Lobarre en aragonés), que nos habla de una de las mejores obras civiles del románico aragonés, considerada como una de las principales manifestaciones del románico civil en Europa.

Prometo no sólo ampliar el artículo, muy sencillo por ahora, sino además añadir imágenes propias, aunque tendré que volver el próximo verano a hacerlas, ya que debido a una avería perdí todas las que tenía de allí. La visita una vez más a Loarre será un placer, que aderezaré además con una visita a la iglesia románica de Concilio, muy poco conocida, aunque hay por la red algunas imágenes preciosas...

Por otra parte, es interesante notar la vinculación entre la Biquipedia aragonesa y el románico: el artículo 5.000 fue, el 29 de diciembre de 2006, el Monesterio de San Chuan d'a Peña y el artículo 10.000 fue, el 21 de agosto de 2008, el Monesterio de San Per de Ziresa. Hagan sus apuestas para el artículo 15.000, que llegará para este verano, si se cumplen los promedios de 17 artículos nuevos cada día...

La imagen es procedente de Commons y los créditos de su autor pueden verse aquí. Por cierto, Ecelan es además un excelente redactor de Wikipedia, a quien tuve el placer de conocer en el último Wikiencuentro en Zaragoza (advierto que Ecelan prefirió no aparecer en las imágenes, así que él sólo las tomaba).

martes, 14 de octubre de 2008

Las torres del Bayo, dejadas de la mano de Dios






La entrada de hoy va a estar dedicada a un lugar sumamente interesante y, sin embargo, casi completamente desconocido, hasta para los propios habitantes de las Cinco Villas, a pesar de ser un lugar de altísima importancia cultural e histórica en nuestra comarca. Se trata de las llamadas Torres del Bayo, o Torres d'o Bayo en nuestra lengua aragonesa, en un esbozo que he redactado para la Biquipedia aragonesa y que constituye una de las escasísimas referencias que del lugar se pueden encontrar por Internet.

Hay pocos datos sobre el lugar, y menos todavía que puedan ser utilizados como referencia para un texto enciclopédico, aunque poco a poco intentaré detallar y documentar los datos que conozco sobre el lugar.

Aunque Agustín Ubieto afirme, tal como recojo en la Biquipedia en aragonés, que la primera cita del lugar corresponde al año 1158, la primera construcción es anterior, del reinado de Ramiro II de Aragón, hacia 1140-1150, y su costrucción estaba orientada a la protección de las tierras de la Bardena aragonesa ante las constantes incursiones de nuestros vecinos navarros, además de a proteger las vías de acceso hacia las medias y altas Cinco Villas desde el sur, por la ruta que procede de Tudela. La propia historia del lugar nos explica que cumplió a la perfección con el objetivo propuesto, permitiendo durante 250 años la consolidación de las Cinco Villas como parte del reino de Aragón.

Pero vayamos por partes. Lo primero es indicar cómo llegar al lugar, una tarea casi imposible. Desde las modernas carreteras que recorren la comarca, el lugar es invisible, salvo que pongamos mucha atención. A pesar de hallarse en lo alto de un altozano, con un espléndido cortado que imposibilita el acceso desde el sur, sólo es visible precisamente viniendo desde el sur, desde Tudela, a través de las Bardenas. Para llegar, se debe uno adentrar por las estrechas carreteras que recorren los pueblos de colonización de las Bardenas, hasta tomar la carretera que va desde Santa Anastasia o la que va desde Bardena en dirección al moderno lugar de colonización que usurpó su nombre: El Bayo. Cerca del Bayo, a 2 o 3 km, uno debe adentrarse al azar hacia la izquierda por los campos de arroz, dando vueltas por los caminos sin asfaltar, hasta encontrarse por casualidad con que encuentra lo que busca, ya que no hay ningún tipo de señalización. A mí me costó más de una hora de dar vueltas y más vueltas... Pero de verdad, el camino vale la pena.

Lo que encontraremos hoy en pie son dos torres circulares, de la buena piedra arenisca de nuestras tierras, hermana pues de las piedras románicas de Biota, de Uncastillo, de Santa Quiteria, de Luesia o de Ejea. Y, como no podía ser menos, de puro estilo románico. Las torres se hallan a occidente del cabezo, acompañadas de los restos de una impresionante iglesia de gran tamaño, en estilo gótico primitivo, de la que sólo queda en pie el ábside, así como parte de los muros laterales, incluyendo una vasta bóveda que hoy utilizan como refugio los animales salvajes y que sin duda durante siglos fue refugio de pastores y de los bandoleros que recorrían la Bardena, como el famoso Sanchico Rota (famoso en nuestras tierras, que fuera nadie lo conoce, como siempre nos suele suceder).

Unos metros más hacia el este, en otro cabezo adyacente, se encuentra otra impresionante iglesia fortificada, a la que las fuentes denominan castillo. Mucho cuidado al visitar esta segunda, ya que el suelo está hueco debajo de buena parte del cabezo, como lo demuestra un gran agujero en el centro, que entre zarzas deja ver la bóveda que esconde.

En resumidas cuentas, junto a las dos torres lo que estamos contemplando son los restos de un monasterio cisterciense, sin que quede rastro apreciable de la localidad que creció en el lugar. Pero en 1380, los cistercienses decidieron que les convenía más entregarse a los navarros, así que conspiraron para ello, con lo que Pedro IV de Aragón ordenó que el castillo fuese arrasado. Con ello se marcó el fin del poblado existente a sus pies, del que hoy no quedan restos.

Como pertenecía a los condes de Aranda, que eran además señores de Biota, el lugar perteneció, como las tierras que lo rodean, a dicho conde, hasta que en los años 60 del pasado siglo se construyó el embalse de Yesa y el canal de las Bardenas. Aunque también hay que recordar que parte de las iglesias fueron demolidas a fines del XIX para levantar una presa en el cercano río Riguel.

¿Para cuándo se va a señalizar el acceso al lugar y se van a restaurar y consolidar los restos existentes?. ¿Habrá que esperar a que desaparezca?. Basta con ver las imágenes que acompaño para ver lo que estamos dejando perder, abandonándolo a palomas y cigüeñas, las únicas que hoy en día lo visitan y utilizan...

Como casi siempre, las imágenes son mías.

lunes, 7 de julio de 2008

Abadía de Sainte Foy de Conques




La entrada de hoy va a estar dedicada a una iglesia que para mí es una de las maravillas del románico en Francia, y que tuve el placer de visitar hace algunos años aunque por desgracia carezco de imágenes propias. Se trata de la iglesia de Sainte Foy (o de Santa Fe), situada en Conques (Concas en occitano), en el departamento del Aveyron, en Francia. El artículo que queda enlazado en la Wikipedia en castellano es una de mis más antiguas contribuciones allí, por lo que ruego indulgencia por los errores que sin duda contiene.

La obra, iniciada a mediados del siglo XI a impulso del abad Odolrico, corresponde al románico inicial, al menos en sus primeras fases, aunque puesto que la iglesia no se dio por concluida hasta avanzado el siglo XII y ha sufrido modificaciones y añadidos posteriores parte de sus elementos no se corresponden al románico, como por ejemplo las torres de la fachada, que fueron eregidas en el siglo XIX.

La iglesia no sólo destaca por su belleza, especialmente en lo que respecta al magnífico tímpano del Juicio Final, al que pienso dedicar una entrada específica. Otra de sus características es que sirvió como modelo para muchas iglesias de toda la región de Auvernia. Y no sólo es, sino que su propia ubicación en pleno Camino de Santiago ha hecho que su influencia haya llegado tan lejos como a la propia sede compostelana. Por otra parte, cabe recordar que el Aveyron fue una de las partes de Avernia de las que procedía buena parte de la inmigración occitana de la que ya hemos hablado en otras entradas del blog, por lo que su influencia en tierras aragonesas fue igualmente destacada, especialmente a través de la basílica de San Cernín, en Tolosa.

Os dejo pues leer con tranquilidad la entrada en Wikipedia, aunque necesitaría de un buen repaso...

Las imágenes corresponen a Commons. La primera, cuyos créditos se hallan aquí, es una vista de la fachada principal, en la que aparecen las torres del siglo XIX que antes comentaba. La segunda, cuyos créditos pueden consultarse aquí, ofrece por el contrario una magnífica perspectiva del ábside principal y de los absidiolos secundarios, así como de las cubiertas de los mismos.

miércoles, 2 de julio de 2008

Uncastillo: Ermita de Santa Quiteria, junto al castillo de Sibirana





La entrada de hoy va a estar dedicada una vez más a Uncastillo, a la ermita de Santa Quiteria, de la que hablaba en mi entrada del pasado mes de mayo dedicada al castillo de Sibirana. En esa misma entrada prometía hablar de la sobria ermita de Santa Quiteria, situada a unos cincuenta metros del castillo, y de su estado, como aprecié en mi visita de septiembre de 2007.

Pero esta no va a ser una entrada laudatoria para Uncastillo, como pronto vais a comprobar. En efecto, en septiembre sentí una profunda pena por la situación de la ermita, pero durante la semana pasada la pena se convirtió en rabia contra todos los que han permitido que se llegase a esta situación.

Sibirana, su castillo, su ermita y el despoblado existente a los pies del conjunto son lugares para mí de muy alto interés, ya que en esa zona se hallaban parte de las tierras de mi familia de Luesia. Dispongo de una fotografía de los años veinte o principios de los treinta del siglo XX de mi bisabuelo tomada precisamente con las inconfundibles torres del castillo al fondo, en una de sus habituales cacerías, ya que la afición por la caza ha sido una constante en la rama familiar de mi abuela. Y tratándose de uno de los primeros centros fortificados cristianos en la cuenca del Arba, de la que procede una buena parte de mis antepasados, cabe suponer que no es imposible que alguno de ellos residiese en el castillo o en el pueblo, se refugiase en las torres de Sibirana en momentos de peligro o al menos orase en la ermita en más de una ocasión.

Por otra parte, Uncastillo ha hecho del arte románico una de sus señas de identidad propias, hasta el punto de que un pequeño pueblo de menos de mil habitantes ha sido capaz de crear una Fundación, la Fundación Uncastillo - Centro del Románico, dedicada entre otras cosas a la preservación del patrimonio cultural uncastillense.

Estando así las cosas, uno no comprende que se haya permitido el hundimiento de la cubierta de la ermita y el estado de abandono total en que se encuentra, por mucho que sea de propiedad privada. Es obligación ética y moral de la Fundación, del Ayuntamiento de Cultura y del Gobierno de Aragón tomar las medidas oportunas, instando si es necesario la expropiación de la ermita y del castillo para garantizar su conservación. Y desde este blog nos pondremos en contacto con la Fundación para transmitir esa misma idea.

Mientras tanto, las tres fotografías que acompañan a esta entrada en el blog nos dejan ver claramente el triste estado del templo, uno de los más antiguos del románico en las Cinco Villas, como seguidamente veremos.

Por lo que respecta a la ermita, según García Omedes corresponde al siglo XII, aunque uno modestamente piensa que el edificio es anterior, remontándose posiblemente a principios del siglo XI o incluso a finales del siglo X. Cuando menos, el castillo de Sibirana está ya documentado a finales del siglo X, aunque erróneamente Agustín Ubieto, en su Toponimia aragonesa medieval, afirme que la primera cita corresponde al año 1073, según recoge de la obra de Dámaso Sangorrín Libro de la Cadena del Concejo de Jaca, artículo publicado en 1931 en la Colección de Documentos para el Estudio de la Historia de Aragón. Así, en el mapa existente en la página 319 de la obra de Luis Javier Fortún Leire, un señorío monástico en Navarra (siglos IX-XIX) se reproduce un mapa de la zona correspondiente a 1024, en la que el monasterio de Leire poseía las villas de Undués (ni el de Lerda ni Undués-Pintano en Los Pintanos, sino un tercer Undués hoy desaparecido en la zona de la iglesia de San Adrián de Vadoluengo, hoy en término de Sangüesa), Serramiana (algo más al este, aguas arriba del río Onsella), Navardún y Oyarda (hoy desaparecido, muy cerca de Navardún), aparecen presentes los lugares de Sos, Cercastiel (hoy desaparecido, cerca del límite con Petilla), Petilla, Lobera, Lucientes (solar de una rama familiar de don Francisco de Goya y Lucientes, hoy despoblado en término de Longás), Longás, Sibrana, Uncastillo, Luesia, Asín, Eliso (hoy desaparecido, cerca del también desaparecido monasterio de San Esteban de Orastre en la ladera sur de la sierra de Santo Domingo), Biel, Orrios (un despoblado algo al sur de Fuencalderas), Agüero, Tolosana (otro despoblado en Murillo de Gállego) y el propio Murillo. En la página 322 de la misma obra se indica cómo en el 891 el castillo de Sibirana fue conquistado por los Banu Qasi, y en la página 323 se indica que el monasterio de Leire percibía en el siglo XI las rentas episcopales de Sibirana (y las de Cercastiel, Lobera, Longás, Lucientes, Petilla y Sos), además de las rentas de las villas que poseía en la bal d'Onsella. En la página 325 se habla de cómo en 1024 el monasterio percibía las tercias episcopales de 20 lugares en las Cinco Villas, entre ellos Sibirana. En las páginas 472 y 477 se indica cómo en 1197 Leire llevaba quince años sin percibir las rentas debidas de Sibirana, además de las del hoy despoblado de Javier (no confundir con Javier, en Navarra) junto al castillo de Royta, cercano a Sibirana.

Por otra parte, cabe destacar que Sibirana formó parte de la dote de Felicia de Roucy en 1170, a su boda con el rey Sancho I de Aragón.

Podemos ver que es un edificio extremadamente sencillo, de una única nave, que estuvo siempre dotado de cubiertas de madera, con un único ábside exento de decoración externa y dotado de una ventana-aspillera. La portada, también muy sencilla, contiene como elementos destacados un crismón sostenido por dos columnas dotadas de capiteles sin excesivos lujos decorativos, encalados. Una espesa zarza que crece en la misma puerta me impidió contemplar el sillar escrito de que habla García Omedes, que cifra en los años 1112-1146 y considera una posible transcripción del acta fundacional de la capilla.

En el interior, como se aprecia en la tercera fotografía, podemos contemplar un magnífico ejemplo de ajedrezado jaqués, uno de los ejemplos interiores más representativos en nuestra comarca, en la que este elemento decorativo alcanza su mayor esplendor, aunque todo el mundo lo relacione casi exclusivamente con la ciudad de Jaca.

En realidad, no era pues sino una sencilla capilla perteneciente al castillo, aunque sin duda en momentos posteriores atendió las necesidades espirituales de la pequeña aldea ubicada a los pies del castillo, pasando así a ejercer funciones de iglesia parroquial. En atención a su importancia histórica y no sólo artística, es imprescindible tomar las medidas necesarias para garantizar su conservación.

Las tres imágenes que acompañan el texto forman parte de mi colección particular. Las dos primeras corresponden a septiembre de 2007, mientras que la tercera es mucho más reciente, de la semana pasada.

jueves, 19 de junio de 2008

Botaya




La entrada de hoy va a estar dedicada a otro de los muchos pequeños pueblecitos aragoneses que hoy languidecen plácidamente, pero que en épocas pasadas estuvieron en pleno centro de la Historia. Concretamente, vamos a hablar de Botaya, del que mientras estuve en la Wikipedia en castellano hice el boceto preparatorio que allí queda, a partir de las notas del trabajo de Manuel Benito Moliner sobre la etimología de las localidades altoaragonesas. En la Biquipedia aragonesa queda crear el topónimo y ampliarlo muy sustancialmente respecto de lo que hay en la Wikipedia en castellano. Botaya pertenece hoy al término municipal de Jaca, y comarca de la Jacetania.

Botaya era uno de los lugares que, al ver su nombre en el mapa, y siendo somero conocedor de sus circunstancias históricas, me hacían tener ganas de visitarlo, lo que finalmente pude hacer hace un par de años, por primera vez. En esta ocasión, además, estaba espoleado por el hecho de haber descubierto que una de mis antepasadas era natural de allí.

Aunque hoy es un lugar de difícil acceso, no siempre fue así, ni muchísimo menos. Hoy, para llegar a Botaya desde Jaca se debe seguir la ruta que siguieron los de la sublevación de Jaca en 1930, bordeando Peña Oroel y la sierra de San Juan de la Peña, para tomar después una estrecha carretera que sigue luego hasta el monasterio de San Juan de la Peña. Un desvío hacia el sur, tremendamete empinado, nos llevará hasta Botaya, siendo éste el único camino accesible por carretera. Existe una pista que nos lleva hasta Osia pero se encontraba en tan pésimo estado que me resultó imposible seguirla en un todoterreno.

Sin embargo.... al lado mismo de Botaya discurría en tiempos el equivalente de nuestras más modernas autopistas transeuropeas: la vía romana que, desde Zaragoza se dirigía al actual Bearn, a través de Ayerbe, el valle del río Gállego, el Valle de Hecho y el Puerto de Palo. Fue por esa vía por donde en la Alta Edad Media penetraron las más modernas influencias de la época, redifundidas desde los importantes asentamientos monásticos de las cercanías: San Juan de la Peña, San Pedro de Siresa y Santa Cruz de la Serós.

Desde allí, llegó un nuevo arte procedente de las tierras del norte, que encontró una tierra fecunda en la que arraigar y desarrollarse: el románico, uno de los elementos que hoy en día definen nuestras tierras. Por esta vía llegó el maestro de Agüero , al que hemos dedicado ya dos entradas en el blog y aún dedicaremos más.

Cuando visité Botaya, me encontrá con un lugar pequeño, de construcciones algo diseminadas, pero que estaba construido básicamente a lo largo de un eje, formado por la antigua calzada que atravesaba el lugar. Iba desgraciadamente con muy poco tiempo, por lo que no pude entretenerme, como suelo hacer, en charlar con los vecinos del pueblo, lo que intentaré subsanar en próximos viajes. Me dio tiempo tan sólo a hacer un breve recorrido por esas calles por las que caminaron mis antepasados, y para visitar la iglesia de San Esteban, sencilla pero sumamente interesante. Como suele ser frecuente, la primitiva iglesia románica fue posteriormente profundamente transformada, aunque se mantuvo el antiguo tímpano de la portada, desplazándolo de su lugar de origen y colocándolo en la pared sur, suspendido a una altura imposible. No os lo voy a describir, prefiero que lo veais con vuestros propios ojos, ya que es la imagen que acompaña esta entrada.

Existe, algo apartada del casco urbano, una pequeña ermita, anexa al cementerio de Botaya, la de San Miguel, que lamentablmente no pude visitar.

Os dejo igualmente la web de José Romero Fernández, que contiene una cuidada selección de fotografías, incluyendo de la ermita de San Miguel.

Sólo me queda recomendaros una visita, Botaya la merece. Pasear por sus tranquilas calles es uno de los caprichos que uno puede concederse de vez en cuando...

Sobre las imágenes, ambas son mías. La primera corresponde al tímpano de la iglesia de San Esteban, mientras que la segunda es de una de las casas del pueblo, una antigua casa infanzona con piedra armera en la portada, de una familia y apellido que por ahora se me escapan, aunque si no me equivoco en el lugar es hoy conocida como Casa Francha. Otra cosilla más a investigar...

lunes, 9 de junio de 2008

Historia del arte religioso cristiano: el románico



Hoy vamos a ver un vídeo existente en YouTube, de diez minutos de duración, que es un buen reportaje sobre las características generales del arte románico. A pesar de la brevedad del vídeo, recoge algunas de las características esenciales del estilo.

El reportaje nos habla de que se trata de un arte religioso, difundido a través de vías de comunicación y de peregrinación, que posee igualmente una alta variabilidad regional, lo que nos permite hablar de distintas escuelas. Poco a poco iremos viendo algunas.

Nos habla igualmente de sus características aquitectónicas: de que supone una evolución a partir de los modelos arquitectónicos anteriores, esencialmente del arte romano, aunque olvida comentar las influencias de la arquitectura bizantina y las de la arquitectura islámica, esta última más acusada en España y en Sicilia. También del uso de sillares de piedra labrada para formar gruesos muros exteriores, normalmente muy poco decorados, aunque a veces aparecen elementos distintivos en algunas zonas, como el ajedrezado jaqués tan típico de las Cinco Villas, del que un día de estos hablaremos con más atención.

También nos habla de la importancia de la portada del edificio, consistente en un arco de medio punto y que recoge un programa ideológico concreto a través de las esculturas presentes en ella. O de los ábsides semicirculares que cierran el fondo del edificio, cuyo interior está constituído por una bóveda de cañón.

Nos comenta igualmente de la escasez de luz interior a que dan lugar los muros gruesos, y de cómo ello invita al creyente al recogimiento religioso, a la sensación de sometimiento a Dios difuminándose en la masa de creyentes del interior del templo...

Pero no escribiré más, y os dejaré con el vídeo. Que lo disfruteis.

jueves, 5 de junio de 2008

El Arte Románico como fuente de la Creatividad Contemporánea

Con el título de El Arte Románico como fuente de la Creatividad Contemporánea, se celebra hoy 5 de junio y mañana 6 de junio un seminario internacional en la localidad de Ejea de los Caballeros, de carácter gratuito.

El seminario no sólo resulta interesante por los contenidos que se proponen, sino además por que incluye visitas guiadas a varios monumentos románicos cincovilleses. Así, mañana viernes se visitará la iglesia de El Salvador de Ejea, de la que hemos visto en este blog una imagen, y todavía veremos muchas más.

Para mayor información, os remito al comunicado de prensa de Europa Press, al blog Aragón románico y al programa oficial en ADEFO Cinco Villas.

Lástima de no poder estar allí...

viernes, 30 de mayo de 2008

Arquitectura normanda






Por segunda vez, el viaje de fin de semana de esta semana va a corresponder no a un lugar único, sino a todo un conjunto de monumentos: la llamada Arquitectura normanda, sobre la que traduje un artículo de la Wikipédia francesa a la edición en castellano.

El término es equívoco ya que, por una parte, no se refiere a la arquitectura en Normandía o de Normandía, mientras que por otra no se corresponde exactamente con un estilo arquitectónico claramente definido, aunque suele identificarse con uno en especial, el estilo románico. Vamos a ver con detalle estas matizaciones.

Respecto del estilo en sí, debe tenerse en cuenta que lo que hoy conocemos como arte románico es un estilo considerado peyorativamente hasta el siglo XIX, hasta el punto de que llegó a calificarse de gótico primitivo, término lo bastante expresivo como para poner claramente de manifiesto el desdén con el que era contemplado, ya que era convertido en una mera antesala del estilo gótico. En este marco de cosas, una de las expresiones utilizadas para edificios que poseían un conjunto de características comunes (y no sólo el marco geográfico) fue la de gótico normando. De esa errónea consideración como un gótico primitivo normando es de donde procede directamente la denominación actual. Para complicar las cosas, los ejemplos de transición entre el románico y el gótico, que algunos adscriben al románico y otros al gótico, son sin embargo siempre encajados dentro de la arquitectura normanda.

Por lo que se refiere a la zona geográfica en la que se encuentra presente el estilo, el nombre parece sugerir que debería ser únicamente la región francesa de Normandía, pero esta parte de la denominación del estilo es igualmente equívoca. En efecto, sí es cierto que el estilo que hoy denominamos arquitectura normanda nace en Normandía hacia finales del siglo X y especialmente durante la primera mitad del siglo XI, pero hay un hecho político y militar de enorme trascendencia para la expansión e incluso para alguna de las características del estilo (como luego veremos), y que por su importancia vamos a estudiar con más detalle.

Se trata de la invasión de Inglaterra llevada a cabo en 1066 por Guillermo, duque de Normandía, que reclamaba el trono de Inglaterra debido a sus relaciones familiares con los vikingos que en esas fechas ocupaban el país. Recordemos que los nord-men, normandos u hombres del norte no eran sino uno de los nombres que se daba a los vikingos...

Tras la victoria de los invasores en la batalla de Hastings, Guillermo tomó posesión del reino, nombrando como señores de las tierras a su grupo de amigos y caballeros de origen normando, que están pues en la base de la primitiva nobleza inglesa, así como de la actual.

Para asentarse en las tierras recién conquistadas, debían someter no solo a los vikingos partidarios del fallecido rey Harold sino también una larga lista de enemigos: los anglosajones que ocupaban el lugar antes de la llegada de los hombres del norte, los britanos que la ocuparon antes de la llegada de estos y que resistían en Cornwall, Gales y Escocia e incluso las apetencias de nuevas oleadas de vikingos procedentes de los fiordos escandinavos.

En estas condiciones, no extrañará que las primeras construcciones del estilo normando fuesen debidas a necesidades militares: castillos, torres e infinitas construcciones defensivas, dando origen a un tipo específico de castillos: los castillos en mota feudal. En efecto, en las tierras llanas de Inglaterra, con suaves colinas onduladas, los normandos levantaron colinas artificiales de tierra, rodeadas primero de una burda empalizada de madera, sobre la que levantaron una torre igualmente en madera, para luego rodearlo todo de un foso alimentado por las aguas de algún río cercano, que además garantizaba el suministro de agua. Más tarde, cuando las condiciones lo permitían, la primitiva torre de madera era sustituida por una torre más estable, construida con piedra, quedando la construcción de un castillo para una fase posterior. Un ejemplo de este primer tipo de construcciones nos lo muestra la primera fotografía que ilustra la entrada, y que corresponde al castillo de Cardiff, en tierras galesas.

Pero en esos tiempos turbulentos, la cruz y la espada iban muchas veces de la mano, con lo que era inevitable que el estilo se impusiese igualmente para las edificaciones religiosas: abadías, iglesias o catedrales. Al fin y al cabo, el alto clero inglés de esas fechas era de origen normando, como los nuevos señores de la tierra. He elegido para ilustrar esta parte una imagen de la catedral de Durham.

Otra cuestión a tener presente es que con el nombre de Arquitectura normanda se conoce en Inglaterra no sólo a este primer románico, sino también a edificaciones que ya corresponden a la transición con el arte gótico, e incluso a los primeros balbuceos de este nuevo estilo. Algo que debe ser tenido en cuenta a la hora de leer la bibliografía especializada, especialmente en lengua inglesa.

Puesto que, siguiendo los pasos de los vikingos, los ingleses muy pronto iniciaron la conquista de la vecina isla de Irlanda, el estilo se implantó sólidamente allí. A caballo entre los conflictos militares y el contacto comercial y religioso, se exportó igualmente a Escocia, con una nobleza que en muchos casos hablaba normando y desconocía la lengua escocesa de sus vasallos...

Para terminar, la arquitectura normanda llegó, a través de los normandos allí establecidos, a Sicilia y al reino de Nápoles. En esas nuevas tierras entró en contacto con otro estilo que ya hemos tratado, la Arquitectura bizantina, dando origen a un arte de síntesis entre ambos, también llamado arte normando. Pero de este último, el arte normando siciliano, mejor hablaremos en otra ocasión, ya que por la vinculación de Sicilia con la Corona de Aragón merece un estudio aparte.

Los créditos de la primera imagen, el castillo de Cardiff, se encuentran disponibles en Commons. Los créditos de la segunda imagen, de la catedral de Durham, igualmente se hallan en Commons.

jueves, 29 de mayo de 2008

Románico en Uncastillo (II): iglesia de San Martín de Uncastillo




Hasta ahora en el blog hemos dedicado tres entradas a hablar de Uncastillo: Románico en Uncastillo (I), en la que veíamos una imagen de un capitel (aunque en realidad se trata de un modillón); Uncastillo, en la que veíamos una sucesión de imágenes del lugar; y Castillo de Sibirana, donde contemplábamos el castillo de dicho nombre.

Hoy vamos a volver a Uncastillo, esta vez para visitar la iglesia de San Martín, en la que me consta fueron bautizados algunos de mis antepasados. Actualmente, la iglesia está desafectada del culto, y se encuentra destinada desde 1999 a un Centro de Interpretación de Arte Religioso del Prepirineo, gestionado por Cider Prepirineo, cuya visita recomiendo, no en vano no pierdo la oportunidad de visitarla al menos una vez al año.

La iglesia estuvo consagrada a San Martín de Tours, y eso y nos da una pista sobre la vinculación de su fundación con las tierras occitanas, una constante en nuestra comarca. No en vano para esas fechas Uncastillo era una posesión feudal de los vizcondes de Béarn, estado independiente por esas fechas. Se considera como datada en el siglo XII, más concretamente hacia mediados de su segunda mitad, aunque algunos autores le confieren mayor antigüedad.

Respecto de su planta, se trata de una iglesia con una única nave, dotada con un ábside semicircular y cubierta de bóveda de cañón apuntado. Su acceso sur posee un tímpano que algunos consideran próximo al de San Pedro de Jaca, aunque presenta igualmente claras influencias lombardas

Su ornamentación presenta el típico ajedrezado jaqués de que otro día hablaremos con mayor detenimiento.

En el siglo XVI, la iglesia sufrió una amplia remodelación en estilo gótico tardío, que eliminó parte de su aspecto románico al elevar la altura de su nave y construir capillas adosadas a los lados, quedando todo ello cubierto por bóvedas de crucería estrellada. También se le adosó una torre, de planta cuadrada, que hoy en día es una de sus características visibles más destacadas. Finalmente, el claustro que hoy en día alberga la tienda del Centro de Interpretación es de esta misma época.

Para más detalles acerca del edificio, os remitiré a las páginas de García Omedes dedicadas a San Martín, acompañadas de varias fotografías.

Como buena parte de las iglesias de las Cinco Villas, San Martín de Uncastillo poseyó un órgano, datado en 1627, y recientemente restaurado.

Se encuentra situada junto a la plaza dedicada a Los 50 caballeros de Uncastillo, un tema del que ya hablaremos otro día...

Sobre las imágenes de la entrada, ambas son tomadas personalmente por mi. La primera de ellas está tomada dejando el ábside a la derecha, mientras que al fondo se puede ver parte del castillo existente sobre Peña Ayllón. La segunda, tomada desde el otro lado del río, a cierta distancia, aunque desgraciadamente a contraluz, nos permite sin embargo apreciar claramente la diferencia de altura entre el recrecimiento gótico de la nave y la menor altura del ábside románico, a la vez que nos permite contemplar plenamente la torre gótica adosada.

lunes, 19 de mayo de 2008

Castillo de Sibirana (Uncastillo)



La entrada de hoy va a estar dedicada al castillo de Sibirana, en el término municipal de Uncastillo, en nuestra comarca de las Cinco Villas. Aunque en término de Uncastillo, se encuentra en la cabecera el río Arba, en uno de sus valles laterales, el barranco de Sibirana, en plena sierra de Santo Domingo. Es de propiedad particular, como la finca en la que se asienta, y está protegido con la categoría de Bien de Interés Cultural.

Mientras escribo esta entrada, estoy viendo una fotografía de los años veinte del siglo pasado, en la que aparece mi bisabuelo, que falleció poco después, apoyado sobre su escopeta, vestido a la usanza aragonesa, como buen pezero que era, mientras al fondo de la imagen las dos torres de Sibirana se alzan desafiantes hacia el cielo. Huelga pues explicar porqué me interesa tanto Sibirana.

Empezaremos por explicar que hasta su nombre es borroso, ya que se le conoce como castillo de Sibirana, castillo de Sibrana, Sibirana o Sibrana. Agustín Ubieto, en su obra Toponimia aragonesa medieval recoge también la forma Siurana, aunque lo sitúa erróneamente en término de Luesia.

Para llegar al lugar, debemos partir de la carretera que enlaza Uncastillo con Luesia, hasta cruzar a la orilla oriental del Arba, ya casi en Luesia. Una vez allí, tomaremos la pista asfaltada que serpentea junto al Arba, por un precioso valle, camino del Pozo de Pigalo, y que sigue (aunque sin asfaltar) hacia los restos del antiguo monasterio visigótico del corral de Calvo, la ermita de Santo Domingo, Longás y Lobera de Onsella. Poco antes de llegar al Pozo de Pigalo, la pista cruza a la orilla occidental del río y, muy poco más allá una pista, sin asfaltar, se adentra hacia el oeste. Tomaremos pues esa pista, dejando el alto de Bañón a nuestra izquierda y Fayanás a la derecha.

En pocos minutos, aparecerán, siempre vigilantes, las dos torres de Sibirana, bloqueando el camino, que sigue hacia la bal d'Onsella. A los pies de las torres, unas casas arruinadas, una antigua pardina a su vez edificada sobre el despoblado medieval que allí hubo. Al norte del castillo, en otro altozano, la preciosa ermita románica de Santa Quiteria, con su sencillo crismón y sus sobrios capiteles con sencillos motivos vegetales, con su tejado desmoronándose.

La historia nos cuenta que el castillo de Sibirana fue un día escenario de constantes luchas entre la familia muladí de los Banu Qasi y los navarros por su posesión, ya que abría a su dueño una de las vías de acceso a la bal d'Onsella, y que hacia el año 920 quedó definitivamente en manos del monarca pamplonés Sancho Garcés I, sirviendo dede entonces como bastión ofensivo hasta que la frontera se desplazó hacia el sur, a Uncastillo.

Sobre el resto de su historia poco más conocemos, salvo su vinculación a la reina Felicia de Roucy y a la omnipresente familia de los Luna. Para más detalles, que los hay, esperaremos a una futura entrada en la Biquipedia.

Por lo que respecta a las imágenes, ya que en la portada del blog aparece una vista de lado norte de las torres, he elegido un del lado sur. Otro día hablaremos de la ermita, del siglo XII, y tal vez volvamos otras veces a Sibirana...

Mientras tanto, en Románico aragonés tenemos un esquema del castillo de Sibirana y de la ermita de Santa Quiteria y su triste estado.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Luesia

El segundo tema de hoy va a estar dedicado a Luesia, otro de los artículos que habrá que ampliar, y mucho, en la Biquipedia aragonesa, aunque sólo sea en memoria de mi abuela, que nació allí, en Casa Silvestre.

Estos días, Luesia es noticia, ya que su iglesia del Salvador ha sido declarada Bien de Interés Cultural, como no podía ser menos. En la imagen, vemos en primer plano, abajo, la iglesia de San Esteban, también románica; justo encima suyo la iglesia del Salvador, y arriba a la derecha los restos del castillo que desde hace más de mil años protege a la localidad. En en blog Cincovillas.com que también recoge l noticia hay imágenes del Salvador, y alguna más en Aragon romanico, así que nos contentaremos por ahora con esta única imagen en el blog.

Tal como comenta García Omedes en Aragón románico, efectivamente la localidad es de las más antiguas de la comarca, como lo atestigua su propio nombre, posiblemente relacionado con el dios Lug, una de las principales deidades de nuestros antepasados suessetanos, la tribu celta que habitaba nuestras tierras desde allá por el siglo VI antes de Cristo. A sus espaldas, la sierra de Santo Domingo, de la que lamentablemente no conozco su nombre anterior, y casi asus pies el río Arba, que en ella nace.

En el siglo X, el castillo de Luesia, con los de Sibirana, Biel, Uncastillo, etc, de los que ya hemos hablado algo, era uno de los elementos de protección de los pasos que, a través de Santo Domingo, conducían a la Bal d'Onsella y al valle del Aragón, a la vez que era uno de los primeros avances hacia el llano ya cercano, camino de Sadaba, Tauste y Zaragoza, como vía de expansión del reino de Aragón.

En el término de Luesia hay algunos otros lugares de interés, como el llamado Corral de Calvo, pero éste antiguo monasterio prerrománico merece una página especial, así que mejor lo dejaremos para otro día...

domingo, 11 de mayo de 2008

El maestro de Agüero (2)

Bien, lo prometido es deuda, así que vamos a ver una de las fotografías que tomé este pasado septiembre en Ejea de los Caballeros, concretamente en la iglesia de San Salvador, con dos espléndidas portadas románicas, obra también del "Maestro de Agüero".

Puede apreciarse en otro primer plano la plasticidad que este escultor era capaz de imprimir a su obra, de la que entresaco uno de los capiteles, en el que aparece una bailarina bailando al son del arpa que tañe a su lado un músico. El detalle con que están marcadas las cuerdas del arpa, los cabellos de la bailarina o los pliegues y adornos de los vestidos nos dice mucho acerca de la forma de trabajar del artista. Véase también el detalle de los ojos, que ya comentábamos en una entrada anterior.

Esta escultura se encuentra en la portada norte de la iglesia, hoy protegida por un pórtico edificado en el siglo XVI, lo que ha evitado que auente su deterioro, muy alto por estar esculpida en piedra arenisca fácilmente erosionable.

La iglesia, por sí sola, necesitaría de un largo mensaje para su análisis, así que esperaremos para publicar próximamente un artículo en la Biquipedia aragonesa. Sólo diremos por ahora que la consagró en 1222 el obispo de Zaragoza don Jimeno de Luna, miembro de una ilustre familia aragonesa de origen cincovillés. A destacar que, a diferencia de la mayor parte de la comarca de las Cinco Villas, Ejea y Tauste pertenecen a la diócesis de Zaragoza, mientras que el resto de la comarca pertenece a la diócesis de Jaca, incluyendo Farasdués, hoy en término de Ejea.

martes, 6 de mayo de 2008

El maestro de Agüero

Lo prometido es deuda, así que hoy vamos a hacer un homenaje al Maestro_de_Agüero, uno de los trabajos que dejó en la Wikipedia en castellano otro maestro, Petronas. La escultura se encuentra en la iglesia de San Miguel, en Biota. Es una de las iglesias cuya visita recomiendo, y de la que próximamente irán apareciendo fotografías en este blog y en la Biquipedia aragonesa. Aprovecharé para desvelar que la imagen de San Lorenzo de Uncastillo que aparecía en este blog el otro día también era suya.

Tenemos así la oportunidad de ver muy de cerca los ojos de insecto de que nos hablaba Petronas en el artículo, y que efectivamente son una de sus marcas distintivas. Otro día veremos sus portadas, francamente espectaculares.

Para terminar el análisis, el animal representado, aunque lo parezca, no es un Dodo.

Sólo hay un pero al trabajo de Petronas, que no me dio tiempo de solventar durante mi estancia en la Wikipedia en castellano: hubo otro "maestro de Agüero", muerto el 28 de mayo de 1948 en un enfrentamiento con la Guardia Civil. Ángel Fuertes Vidosa era maestro, natural de Agüero, que estuvo exiliado en Francia y tuvo destacadísima participación en la Resistencia francesa. Durante la Guerra Civil estuvo en el Batallón Cinco Villas, de la 130ª Brigada_Mixta, 43ª División, con Antonio_Beltrán_Casaña. Por cierto, hace ahora 70 años de la Bolsa de Bielsa.



domingo, 4 de mayo de 2008

Románico en Uncastillo (I)


A veces, el románico es terrible en su representación de los castigos que nos esperan.

Y, a la vez, terriblemente hermoso en la representación de los mismos.

La imagen pertenece a un capitel de la desconocidísima pero tremendamente hermosa iglesia de San Lorenzo, en Uncastillo.

Fue una propiedad de la Orden del Temple que, al decir de Labaña, ya estaba en ruinas en 1610. Sin embargo, en ella oraron sin lugar a dudas una parte de mis antepasados....